En seguridad nacional, el entreguismo

MÉXICO, D.F. (apro).- Estados Unidos sólo ha entregado 460 de los mil 500 millones de dólares comprometidos en la Iniciativa Mérida; en cambio, ha vencido la reticencia del Ejército a intercambiar información con el Pentágono, ha involucrado a la Marina en adiestramientos de sus comandos Norte y Sur, y ha concentrado información sobre más de 70 mil funcionarios mexicanos civiles y militares.

En su Quinto Informe de Gobierno, Felipe Calderón destaca la “corresponsabilidad y el respeto mutuo” de los dos países para combatir la delincuencia organizada, en particular con la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos (ATF, por sus siglas en inglés), que entre 2009 y 2011 facilitó el tráfico de por lo menos dos mil armas para narcotraficantes mexicanos.

De acuerdo con el capítulo Seguridad Nacional del informe gubernamental, México ha recibido menos de una quinta parte de los mil 500 millones de dólares autorizados por el Congreso estadunidense para los años fiscales 2008, 2009 y 2010, destinados a financiar los programas de cooperación de la Iniciativa Mérida. La ayuda es equipo, no en efectivo.

Al 31 de diciembre del año pasado se habían recibido entregas por aproximadamente 360 millones de dólares. Para este año, el gobierno estadunidense se había comprometido a ejercer otros 500 millones de dólares, “de los cuales se calcula que, para finales del mes de agosto de 2011, se habrán ejercido 100 millones de dólares”.

De cumplirse, para fines de este año el gobierno de Barack Obama habría desembolsado 860 millones de dólares.

Según el informe, hasta agosto pasado el gobierno de Calderón había recibido 11 helicópteros, aunque para fines de año esperan otros cuatro, entre aviones y helicópteros.

Además, los estadunidenses le han dado 40 millones de dólares en “equipos de inspección no intrusiva”. Para diciembre espera sumar otros 60 millones de dólares en ese tipo de equipo.

El gobierno de Estados Unidos también le ha dado equipo y capacitación para control de confianza, laboratorios forenses y periciales, equipo de protección para policías, perros entrenados en detección de sustancias ilícitas, equipo y tecnología informática, entre otros.

A cambio, Calderón no sólo ha orientado los recursos de México hacia las agencias estadunidenses, sino que ha facilitado el establecimiento de servicios de inteligencia civil y militar en la propia ciudad de México y en instalaciones del Ejército mexicano en el norte del país.

El Quinto Informe de Gobierno indica que más de 70 mil funcionarios mexicanos de los tres niveles de gobierno “habrán recibido capacitación al 31 de agosto de 2011”, incluyendo seis mil 800 policías federales, cuatro mil 300 fiscales y funcionarios del sector justicia y dos mil cien funcionarios del sector justicia.

Evita mencionar cuántos efectivos del Ejército y la Marina han sido entrenados por Estados Unidos.

Del lado mexicano, las secretarías de la Defensa Nacional, Marina y Seguridad Pública, así como el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), han tenido que compartir su información con sus pares estadunidenses en las numerosas reuniones que han tenido lugar en los dos países.

El informe dice que “como resultado de esas reuniones” se obtuvo la transferencia de tres helicópteros Bell 412-EP, software para seis equipos de rayos X (Smiths Detection) y 35 equipos detectores de drogas CT-30. Además, capacitación para la operación de los escáneres manuales de iones Mobile Trace marca General Electric y del software Smiths Detection para los equipos CT-30.

En el caso de la Marina-Armada de México, precisa que entre septiembre de 2010 y agosto pasado, tuvo siete reuniones con agencias de inteligencia estadunidenses, además de que en Santiago de Chile participó en el Cuarto Simposio de Inteligencia y Seguridad Hemisférica, “con el propósito de reforzar las relaciones de cooperación entre los Comandos Norte y Sur de Estados Unidos y la Unidad de Inteligencia Naval de la Secretaría de Marina”.

Por lo que hace al Ejército, indica que habrá una nueva Junta de Comandantes Fronterizos México-Estados Unidos, como la realizada en Chihuahua en marzo de este año. Además, están comprometidos “seminarios ejecutivos sobre conflictos asimétricos en planteles militares y regiones militares de México”.

Añade que se mantendrá un enlace de la Secretaría de la Defensa Nacional en el Comando Norte y en el Centro de Operaciones Aéreas y Marítimas de Estados Unidos. También, el Ejército Mexicano incrementará el intercambio de información en materia de aeronaves ultraligeras, vigilancia nocturna y operaciones de intercepción.

Sobre el lavado de dinero, dice que en razón de un acuerdo entre la Procuraduría General de la República (PGR) y la Secretaría de Seguridad Pública con el Departamento de Justicia estadunidense sobre la Compartición de Activos Decomisados, esas dependencias recibirán equipo “para el cumplimiento de sus funciones legales”.

La PGR también tiene otro acuerdo con la ATF para el acceso al Sistema de Rastreo de Armas de Fuego e-Trace. El propósito, dice, es conocer los datos de armas aseguradas en México (modelo y número de serie), así como el primer comprador (nombre, fecha y lugar de nacimiento) y el lugar en que fue adquirida (cuidad, estado y armería).

Informa que del 5 de octubre de 2010 al 30 de abril de 2011 la PGR solicitó el rastreo de cuatro mil 546 armas de fuego, cifra que duplica a las armas traficadas por la ATF a México dentro de la Operación Rápido y Furioso y que acabaron en manos de los cárteles mexicanos.

Sin aludir a esa acción –que incluso provocó el rechazo del Congreso estadunidense y la salida, esta semana, de su director–, Calderón informa que la ATF y el Cisen están a cargo de “un estudio bilateral para conocer y dimensionar el problema del tráfico de armas de Estados Unidos a México” y que se espera esté terminado en diciembre próximo.

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