Erotismo de primera mano

Dedicada desde 1996 al estudio de la esencia, causas y representaciones del erotismo, la curadora Ingrid Suckaer publicó un interesante libro que interpreta distintos ejemplos del arte mexicano moderno y contemporáneo, con base en sus vínculos con el placer y las transgresiones corporales.

Construido metodológicamente a partir del pensamiento del francés George Bataille (1897-1962), el texto identifica al erotismo como un estado de conciencia que puede llevar al ser a lo más íntimo y esencial. Dividido en tres tipos de experiencias que corresponden al cuerpo, al corazón –amor– y al espíritu –misticismo–; el erotismo se diversifica en niveles que van desde lo más obsceno, violento y hasta sublime. Vinculada al placer y al contexto social, la experiencia erótica es diversa, se origina alterando un orden estructurado, y se relaciona con circunstancias que oscilan entre la prohibición y la trasgresión.

Consciente de la confusión que existe en torno al tema, Suckaer inicia su texto con una acertada aclaración de términos que deriva en la seriedad y solidez de toda la interpretación. De manera sucinta explica las diferencias entre sexo, sexualidad, erotismo, sensualidad y pornografía.

En lo que corresponde al contenido artístico, la autora recorre y comenta creaciones realizadas desde 1897 hasta 2006. Seleccionadas con base en los distintos tipos de erotismo que se manifiesta en las estéticas corporales, las obras adquieren significado al relacionarse con los valores sociales y circunstancias políticas que las circunscriben, ya sean los simbolismos de doble moral decimonónicos, la libertad sexual que generó el control de la natalidad en los sesenta o la apertura homosexual de los ochenta.

Con una selección plural que abarca diferentes géneros y jerarquías artísticas, el libro hace un recorrido a través de la obra de autores tanto reconocidos como casi desconocidos. Entre estos últimos destaca la mención del duranguense Mariano Silva Bandería (1860-1928), a quien se caracteriza con un erotismo de sexualidad corporal ingenua y descarada.

Trabajado históricamente, el texto descubre la presencia constante de poéticas eróticas en el arte mexicano. Del siglo XIX se menciona a Julio Ruelas con su sexualidad de estereotipos decadentes; de principios del siglo XX a Ángel Zárraga con su sensualidad religiosa, a Francisco Goitia con su “relación radical con el absoluto”, a Gonzalo Carrasco con su erotismo sagrado, a Nahui Olin con la plenitud de su belleza expuesta y asumida. De las expresiones pertenecientes a la historia contemporánea reciente, sorprenden los extraordinarios, sutiles y casi abstractos dibujos de Héctor Xavier. Entre los artistas más actuales sobresale el erotismo espiritual de Francisco Castro Leñero, Gustavo Monroy y Reynaldo Velázquez.

Publicado por Editorial Praxis bajo el título de Erotismo de primera mano, el libro de Ingrid Suckaer es una valiosa aportación tanto para la significación del arte, como para la comprensión de una de las dimensiones más misteriosas del ser.

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