Entre acarreados e invitados, convierte Ebrard su informe en aplausómetro

MÉXICO, D.F. (apro).- El jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, refrendó este día sus aspiraciones como candidato presidencial de “la izquierda mexicana”, al tiempo que presumió logros en los cinco años de su administración de la Ciudad de México.

En el Auditorio Nacional y ante unas 10 mil personas, entre invitados y acarreados, Ebrard Casaubón reiteró que aspira y que participará “en el proceso de selección del candidato presidencial de la izquierda mexicana. “Ahí vamos a estar”, subrayó.

Acompañado de su nueva pareja, la exdiplomática hondureña Rosalinda Bueso, Ebrard repitió el informe presentado la víspera ante diputados de la Asamblea Legislativa (ALDF), en el que resaltó los avances en los programas asistenciales, la inversión privada, la disminución de la contaminación atmosférica y el decrecimiento de los delitos de alto impacto.

El acto, atestiguado por representantes del cuerpo diplomático, entre ellos el embajador de Estados Unidos, Anthony Wayne, arrancó con la presentación de un video en el que el jefe de Gobierno resalta los avances en la Ciudad de México.

Después de hablar de sus obras de gobierno, Ebrard aseguró que durante su administración el Distrito Federal llegó “al máximo grado de avance posible”, de ahí que en la reiteración de sus aspiraciones presidenciales antepuso los logros de su administración como garantía de eficiencia.

“Vamos a participar en la encuesta que se va a llevar a cabo, vamos a participar en el proceso y vamos a ir con la autoridad moral que tiene la izquierda: haber gobernado la ciudad más grande, más difícil del país, en situaciones muy adversas y haber construido lo que es otro camino, una sociedad más justa, más segura y más próspera”, presumió.

La audiencia de Ebrard la integraron ancianos, niños de primaria y secundaria, estudiantes de bachillerato, discapacitados y beneficiarios de créditos para vivienda, quienes fueron citados en sus barrios desde las ocho o nueve de la mañana para llegar a al Auditorio Nacional al filo de las 10:00, transportados en vehículos escolares y autobuses del gobierno capitalino, y poder escuchar el mensaje del jefe de Gobierno pasadas las 13:00 horas.

Sin mucha enjundia, algunos de los beneficiarios, alentados por los promotores oficiales, aplaudían cuando en su mensaje Ebrard mencionaba el incremento de los recursos de cada uno de los programas sociales.

En tanto, burócratas del gobierno central y de las 16 delegaciones llegaron por su cuenta al Auditorio y se identificaron por dependencias según los pegotes que portaban en las solapas, luego de pasar lista con sus superiores.

Incluso a los integrantes de dependencias como Red Ángel o del programa de Adultos Mayores se les pidió esconder sus chalecos para pasar como ciudadanos comunes.

Según Ebrard, después de cinco años de trabajo es otra la ciudad que deja, pues “ha llevado a cabo con éxito otro camino, que puede ofrecer al resto del país, (…) compartir un sueño, una aspiración y un proyecto de país entre todas y entre todos, en el que todos quepan, en la que todas y todos tenemos algo que hacer, tenemos que participar y podemos hacerlo”.

Para el tercer jefe de Gobierno surgido de una elección, después de 14 años de administraciones del PRD, la capital tiene un camino “diferente a lo que estamos viendo en el resto de la República Mexicana”.

Consideró que “el aumento de la violencia nacional, la mediocridad de nuestro crecimiento económico, el aumento de la pobreza escandalosa del país, nos muestran que este país merece, debe y quiere seguir otro rumbo para la República, otro rumbo para nuestra sociedad, otro rumbo para México”.

Al término de su discurso, Ebrard bajó del escenario del Auditorio Nacional para recibir abrazos y felicitaciones de políticos perredistas, de representantes del cuerpo diplomático, de directivos de medios de comunicación, así como de uno que otro empresario, entre ellos el de Héctor Slim, el director de Telmex.

En las graderías, ancianos, niños, adolescentes y más beneficiarios de programas no esperaron mucho. Les urgía salir del Auditorio para buscar a sus promotores y localizar los camiones que los llevarían de regreso a sus colonias de origen.

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