Niega Calderón que su gobierno censure o acose a la prensa

MÉXICO, D.F. (apro).- El presidente Felipe Calderón aseguró hoy que en su gobierno no existe censura ni se acosa a nadie por cuestiones políticas o ideológicas.

En la comida de aniversario de Grupo Radio Fórmula, a cuyos programas asiste con frecuencia, Calderón aseguró que en el país el gobierno es plural y respeta la libre expresión:

“Hoy podemos afirmar, y afirmarlo con orgullo, que la diversidad de opiniones es el signo del periodismo que se ejerce en los medios de comunicación electrónicos e impresos, y el sustento del pluralismo. De ese pluralismo es la libertad que hemos sabido conquistar como sociedad y país”, expresó.

El mandatario sostuvo que en el país no hay censura ni abuso de la discrecionalidad en las facultades que tiene, respecto a su manejo frente a la prensa.

Al abundar en la supuesta pluralidad que según él prevalece en su administración, Calderón presumió:
“(Mi gobierno se ha empeñado) no sólo en no sacar un provecho de la discrecionalidad que puede campear en el gobierno sobre concesiones (de radio) o sobre facultades hoy discrecionales, sino que en muchos casos renunciando a ellas, dimos certidumbre a las empresas para que puedan operar y para que puedan invertir.”

El mandatario añadió los supuestos avances que ha logrado en el sector de las telecomunicaciones y presumió el proceso de migración de las estaciones de radio de la frecuencia AM a FM.

La otra realidad

Las declaraciones de Calderón difieren de la denuncia que en febrero pasado hizo la periodista Carmen Aristegui cuando fue despedida abruptamente por emplazar a la Presidencia de la República a aclarar si el presidente tenía o no problemas de alcoholismo.

En ese entonces, Aristegui dijo que su saluda tuvo que ver con las presiones del gobierno federal por las concesiones de MVS que se encuentran en trámite.

Asimismo, las palabras de Calderón contrastan con la estrategia de censura disfrazada contra el semanario Proceso, basada en un boicot publicitario ilegal y en un intento de desacreditar a la revista “mediante burdas maniobras policíacas como exhibir ejemplares entre el armamento incautado a presuntos narcos”.

Para Calderón, según sus palabras, no implica un acto de censura, suspender la contratación de publicidad gubernamental, con recursos públicos, en la revista que, en su formato, es la de mayor circulación en el país, por encima de otras publicaciones que sí gozan de esos espacios.

Tampoco representan actos contra la prensa, el “virtual decomiso” que ha sufrido la revista Proceso, durante las últimas semanas cuatro semanas en varias ciudades de los estados de Veracruz, Guanajuato, Durango, Nuevo León y Puebla.

De acuerdo con varios expertos consultados por el semanario, por acción u omisión, el gobierno de Felipe Calderón es responsable de la compra masiva de ejemplares en distintas ciudades de la República, lo cual fue calificado como un acto de censura previa.

Por el contrario, hoy presumió: “(En mi gobierno) no se acosa a nadie por razones políticas ni ideológicas. En mi administración nunca habrá mordazas ni censuras al quehacer periodístico. No hay ni nunca habrá presiones ni amenazas para que los medios oculten o modifiquen sus contenidos. Siempre habrá una búsqueda de la verdad y una exigencia de verdad que me parece es fundamental que todos los mexicanos exijamos”.

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