Calderón y sus incongruencias

MÉXICO, D.F. (Proceso).- El 15 de septiembre, en la residencia oficial de Los Pinos, al celebrar el Día Internacional de la Democracia, el presidente Felipe Calderón señalaba que la primera obligación de los gobernantes es “guardar y hacer guardar la ley”, y puntualizaba: “Es el primer mandato constitucional, y pudiera ser el único, que si se cumpliera, creo que estaríamos, además, verdaderamente del otro lado”. 

Más adelante, en el mismo discurso, cuestionaba si “es verdaderamente democrático el que un medio o un periódico no publique lo que dice un candidato porque no tiene un convenio económico con ese medio”. Y exigía: “Transparencia en los gobiernos, no sólo a nivel federal –que creo que hemos avanzado razonable, suficientemente en materia de transparencia–, sino a niveles estatales, para evitar que los recursos y las maquinarias gubernamentales sean las que indebidamente desequilibren la equidad, tan imprescindible en las campañas electorales”.

Al mismo tiempo empezaban a difundirse profusamente, al menos en México y Estados Unidos, los promocionales del programa televisivo The Royal Tour, que se estrenaría la noche del 22 de septiembre en el canal estadunidense Vme, de la cadena CBS, donde el presidente mexicano funge como guía de turistas con el objetivo oficial de promocionar al país.

Lo primero que viene a la mente es el texto del párrafo octavo del artículo 134 de la Constitución: “La propaganda, bajo cualquier modalidad de comunicación social, que difundan como tales, los poderes públicos, los órganos autónomos, las dependencias y entidades de la administración pública y cualquier otro ente de los tres órdenes de gobierno, deberá tener carácter institucional y fines informativos, educativos o de orientación social. En ningún caso esta propaganda incluirá nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen la promoción personalizada de cualquier servidor público”.

Oficialmente se reconoce que dicho programa televisivo es parte de la promoción turística que realiza el gobierno federal. El mismo presidente lo aseveró el martes 27 de septiembre en Mazatlán, Sinaloa, durante el acto de evaluación de los avances del Acuerdo Nacional del Turismo: “Estamos fortaleciendo la promoción turística (…) yo le dije a la secretaria alguna vez: Hay que hacer lo que sea por promover el país. Si es necesario tirarse de una cuerda, nos tiramos. No creí que me lo tomara tan en serio. Y, efectivamente, ahí estamos promoviendo a México (…) y estamos invirtiendo fuertemente en la promoción”.

Por lo tanto, más allá de la discusión sobre la cantidad de recursos públicos que se involucran en la producción y difusión del citado programa, es una parte de la propaganda que realiza el gobierno federal y, por lo tanto, violatorio de la disposición establecida en el citado artículo constitucional, que es enfático en señalar: “La propaganda, bajo cualquier modalidad de comunicación social…”. Y en este caso la modalidad es un programa televisivo patrocinado por una fundación privada, pero como parte de la propaganda gubernamental para promover a México como destino turístico, además de que, conforme a dicha disposición constitucional, no podría aparecer ni la voz ni la imagen de Calderón, pues implica “promoción personalizada” de un servidor público.

Efectivamente, como Calderón señalaba en su discurso, si todos los gobernantes, empezando por el mismo presidente, cumplieran con el mandato de “guardar y hacer guardar la ley (…) estaríamos, además, verdaderamente del otro lado”. Pero él es el primero que lo tendría que aplicar.

Sin embargo, hay que recordar que este programa no es el primero que patrocina el gobierno federal. Entre el 9 y el 15 de mayo pasados, el Canal 2 de Televisa transmitió la teleserie El Equipo, financiada por la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), y se sabe que TV Azteca realiza otra teleserie, denominada La Teniente, con el apoyo de la Secretaría de Marina.

Particularmente en el caso de El Equipo, la SSP ha sido evasiva o negado parte de la información solicitada por Proceso (ediciones 1802 y 1817). En el segundo caso, el de La Teniente, la Secretaría de Marina reconoció que se producirá dicha serie, pero se afirma que la dependencia no erogará un solo peso (Proceso 1817). Sin embargo, no hay claridad sobre sus formas de participación, y menos en torno a cuándo se transmitirá. Una de las versiones era que sería transmitida en marzo o abril del 2012, lo cual implicaría que tendría un espacio justo en un periodo en el que están prohibidas las precampañas o campañas electorales y, eventualmente, cuando ya está también prohibida la publicidad gubernamental, pues las campañas electorales arrancarán en la última semana del mes de marzo.

Así, nuevamente, el gobierno estaría contradiciendo los dichos del presidente el pasado 15 de septiembre, primero en cuanto a la transparencia del gobierno federal –en donde “…creo que hemos avanzado razonable, suficientemente en materia de transparencia…”–; segundo, en cuanto al respeto a la ley, pues nuevamente estarían violando la Constitución –esta vez el artículo 41–, aprovechando “una modalidad de comunicación social” tras la que pretenden esconder su propaganda; y tercero, además estarían desequilibrando “…la equidad, tan imprescindible en las campañas electorales”.

Por otra parte, vale la pena recordar que apenas el 20 de mayo pasado, durante la Cumbre Global de Viajes y Turismo, en Las Vegas, Calderón fue entrevistado por Peter Greenberg, el mismo conductor del programa The Royal Tour. En aquel entonces pronunció una frase que fue muy festejada por el mismo Greenberg: “Yo vi a miles de spring breakers divirtiéndose en México, y lo que yo tengo entendido es que los únicos shots que recibieron eran de tequila…”.

La serie The Royal Tour se empezó a grabar en febrero de este año; es decir, para el mes de mayo, cuando se celebró el evento en Las Vegas y Greenberg le hizo la entrevista a Calderón, el conductor y el presidente ya habían filmado algunos de los pasajes del programa y, obviamente, el dinero del patrocinio ya había fluido a la televisora.

Así, aunque es imposible demostrarlo, puede especularse que, aun cuando no sea candidato, podría haber recibido espacio en dicho medio porque ya tenía un “convenio económico” con él.

Bien haría Calderón en escuchar sus propias recomendaciones, o al menos no expresarlas cuando él mismo no las aplica.

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