Confusión preelectoral

RAMALLAH, CISJORDANIA.– Ante el largo y complicado proceso de elecciones legislativas que se extenderá desde el próximo 28 de noviembre hasta marzo de 2012, los egipcios enfrentan una etapa de confusión.
La matanza de manifestantes cristianos del domingo 9 –con 26 muertos y 500 heridos– confirmó que la represión y la manipulación informativa del régimen de transición que encabeza el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) no se distinguen de las que había antes del pasado 11 de febrero, cuando los militares desplazaron del poder a Hosni Mubarak como respuesta a la revolución ciudadana.
Los cristianos protestaban por la discriminación religiosa y su marcha fue atacada por “civiles”. En principio se pensó que se trataba de la secta extremista musulmana de los salafistas, pero los testigos afirman que la apariencia de los agresores indicaba otra cosa: no ostentaban las barbas y ropas típicas de ese grupo y más bien hacían recordar a los policías encubiertos que Mubarak usó contra los revolucionarios en enero y febrero pasados.
Los soldados intervinieron pero no para controlar la situación. Se sumaron al ataque y dispararon contra los cristianos desarmados. Un video en YouTube muestra cómo un carro blindado invade la acera y atropella a varios manifestantes. La televisión egipcia reaccionó como en tiempos de Mubarak: acusó a la oposición de atacar a las tropas. Los canales extranjeros que transmiten en árabe, como Al-Jazeera, fueron silenciados.

“Instigar el caos y el enfrentamiento religioso para demostrar que sin el ejército sólo habrá más caos es el truco más viejo y vicioso de los regímenes autoritarios”, dice a Proceso una joven activista egipcia que prefiere reservar su nombre.

Agenda militar

En Egipto existe la certidumbre de que la junta militar que desplazó a Mubarak se quedará en el poder mucho más tiempo que el medio año prometido inicialmente. El próximo 11 de noviembre cumplirá ocho meses en la conducción del país y según sus nuevos compromisos no entregará el mando sino hasta abril de 2013, con lo que superará dos años de gobernar por decreto.
Que el CSFA haya difundido un plan para desarrollar el país y devolver el poder ya es un avance. Los partidos lo exigían tanto como la población que ha participado en manifestaciones callejeras donde se han congregado decenas de miles de personas en distintas ciudades con el lema “Recuperemos la revolución”.
El calendario de la junta militar establece la celebración de comicios para la Cámara de Diputados en tres etapas: los distritos se han agrupado en tres bloques y cada uno realizará primeras y segundas vueltas en distintas fechas entre el próximo 28 de noviembre y el 5 de enero de 2012. Los senadores serán electos en enero también en dos rondas.
En marzo, concluido el proceso electoral, los legisladores instalarán un congreso constituyente que tendrá seis meses para elaborar una carta magna y ésta deberá ser aprobada en un referendo, probablemente en octubre del año próximo. Si hasta ese momento todo va bien, las elecciones presidenciales se realizarían dos meses después.
Egipto tendrá 10 votaciones en un año sólo para asuntos nacionales. No se ha dicho nada sobre formas y fechas para elegir a las autoridades locales.
Muchos críticos admiten que renovar los poderes Legislativo y Ejecutivo en seis meses es apresurado. Aducen las dificultades logísticas que ello supone. La principal: entre una población que durante décadas de dictadura apenas tuvo oportunidad de participar políticamente, pocos sectores tendrán tiempo de organizarse en partidos con posibilidades de competir.
En estas circunstancias, la ventaja favorecería a los grupos con mayor experiencia: los islamistas Hermanos Musulmanes y los miembros del antiguo régimen que pertenecían al ahora disuelto Partido Nacional Democrático (PND).
El pasado 6 de octubre, seis aspirantes presidenciales –los islamistas Salim al-Awa, Abdel Monseim Aboul Fotouh y Hazem Abu Ismail y los seculares Amr Moussa (exsecretario general de la Liga Árabe), Hisham Bastawisi (un exjuez) y el izquierdista Hamdin Sabbahi– firmaron un comunicado conjunto en el que piden a la junta militar que acelere el proceso y que la elección presidencial se realice antes de que se elabore la Constitución.
Mohamed el Baradei, exdirector de la Agencia Internacional de Energía Atómica opina en cambio que “un presidente sin Constitución se convertirá en un nuevo faraón”.
Algunas agrupaciones, sin embargo, proponen acelerar los procesos, a lo que Mohamed Tantawi, líder del CSFA respondió: “El Consejo Militar no tiene interés en quedarse en el poder mucho tiempo; si tuviera la oportunidad, se retiraría mañana”.
“No abandonaremos a Egipto antes de terminar lo que dijimos que haríamos pues nos hemos comprometido ante el pueblo”, añadió.

Acuerdos impopulares

Los generales presentaron su proyecto en una reunión el sábado 1 con representantes de 13 partidos políticos, en la que parecieron ceder en dos asuntos clave:
El primero es retirar una regla que reservaba la tercera parte de los asientos parlamentarios a “candidatos independientes”. Esto había provocado que 60 partidos amenazaran con no participar en las elecciones pues denunciaban que era una forma de crear una poderosa fuerza legislativa formada por expartidarios de Mubarak.
Aunque el PND se disolvió, las estructuras de control político que forjó durante su medio siglo en el poder siguen activas y estos políticos “sin partido” tendrían ventaja al competir contra ciudadanos comunes.
El segundo es comprometerse a interrumpir la práctica de someter a los ciudadanos detenidos por motivos políticos a juicios ante cortes militares, donde tienen menos garantías y no hay posibilidad de apelación. La oposición estima que en los últimos ocho meses han sido detenidos unos 10 mil ciudadanos.
A cambio de este par de concesiones, los 13 partidos accedieron a firmar un documento en el que brindaron su “total apoyo” al CSFA. La noche del sábado 1, no obstante, tuvieron que empezar a defenderse ante sus propias bases, porque el acuerdo que firmaron deja asuntos vitales en el aire, como la suspensión de la ley de emergencia que utilizó Mubarak desde 1981 para encarcelar disidentes y cerrar medios de comunicación. La junta militar respondió que esta ley seguirá vigente “mientras sea necesaria”.
También quedó en el aire la suspensión de los juicios militares. Además, la exclusión de los miembros del PND quedó sujeta a la voluntad del CSFA.
“No hay garantías de nada, sólo regalaron bocanadas de saliva”, dice a Proceso Isra Abul Fatah, un destacado activista de la revolución. “Podríamos seguir discutiendo el tema, pero ¿por qué firmaron?”.
La historia de estos ocho meses de gobierno militar genera dudas. Abundan los casos de detenciones irregulares, acusaciones falsas, torturas y abusos sexuales cometidos por miembros de las fuerzas armadas. “Es increíble pero me sentía menos expuesta antes, cuando hacíamos la revolución contra Mubarak, que ahora cuando mandan los soldados que se autonombraron protectores de la revolución”, dice la joven activista. “Persiguen lo mismo a manifestantes que a reporteros. Llevo una semana encerrada”.
El miércoles 5, decenas de periodistas egipcios se manifestaron contra el creciente intervencionismo oficial en los medios. “Decidimos protestar después de que Ismael Etman, portavoz del Consejo Militar y jefe del Comité de la Moral, envió un fax a todos los editores de los periódicos pidiéndoles que no publiquen material relacionado con el ejército sin aprobación escrita de la inteligencia militar”, explica Husseini Abu Zeid, uno de los organizadores.
Reporteros sin Fronteras ha denunciado la persecución contra periodistas y blogueros. Destaca el caso de Maikel Nabid Sana, condenado a tres años de cárcel por criticar al CSFA en su blog y quien ahora está en huelga de hambre. Además el 11 y el 29 de septiembre la policía entró sin órdenes de cateo a las oficinas de Al Jazeera, se incautó de material e interrogó a los empleados.
“Estamos en esto por nuestro futuro y las promesas vacías de los militares no nos servirán de nada”, dice Hosam Kamel, administrador financiero de una consultoría. “Somos un país roto y necesitamos cambio ya. El momento de realizar elecciones es ya”.

Comentarios