Empresarios y banqueros plantean prerrogativas De pronto, Fox tiene razón: sí se puede crecer a 7% anual

Agustín Vargas Medina y Sara Pantoja

A lo largo de su campaña, Vicente Fox fue criticado por sus adversarios políticos y por el gobierno por su “osadía” de plantear como realizable la meta de un crecimiento económico al año de 7%.
Ahora, ya con Fox como candidato triunfador, casi todos los que arremetieron en su contra, le dan la razón y afirman que ese crecimiento sí es factible.
Clemente Ruiz Durán, doctor en Economía, considera que esas críticas de economistas, analistas e investigadores tuvieron tintes políticos:

“Quienes criticaron tal propuesta son priístas que de ningún modo querían que el candidato de la Alianza por el Cambio ganara la batalla presidencial, porque apoyaban la idea de que la administración priísta continuara con el centralismo económico.”
Ruiz Durán, plenamente convencido de la viabilidad de ese crecimiento, asegura que son necesarios tres elementos para lograrlo. “El primero es realizar una reforma fiscal que otorgue al Estado la capacidad de gasto, lo que será fácil, porque el próximo gobierno no tiene compromisos con nadie.
“El segundo requisito es poner de pie el sistema financiero, para que tenga ‘multiniveles’ que apoyen a todos los sectores generadores de capital. Por último, una reforma financiera, que permita financiar a cualquier individuo y que refuerce la descentralización económica, para impulsar el crecimiento en las diferentes regiones del país.”
José Luis Calva, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, confía en que México sí puede lograr un crecimiento económico de esa magnitud: “Estamos convencidos de que es perfectamente viable e indispensable crecer a 7% para generar los empleos que demanda la  población”.
Indica que cada año llegan a la edad laboral 1.2 millones de jóvenes, mientras que la creación de empleos crece 4% y más mujeres de lo previsto se incorporan a la fuerza laboral.
Y argumenta: “Si se piensa en un crecimiento de la productividad de 3%, tendríamos la necesidad de crecer al 7% para absorber a la población demandante de empleo. Necesitamos tasas de crecimiento semejantes a las de países asiáticos, incluso superiores a 7%”.
Recuerda que en los primeros cinco años del gobierno actual, el poder adquisitivo de los salarios se redujo 30.1%, y hubo un crecimiento anual de sólo 0.6% en el PIB per cápita y un incremento por año de 1% en la inversión fija bruta por habitante.
Pero señala que en el proyecto económico de Fox también hay contradicciones: “Aspirar a un crecimiento de 7%, pero al mismo tiempo reducir la inflación al nivel estadunidense de 1.5 o 2 %  en el 2003, sin pensar que esas acciones provocarían una brusca sobrevaluación y, al final, el estallido de la economía”.
Así mismo, resulta contradictorio el propósito de lograr finanzas públicas superavitarias y ofrecer acciones que implican el incremento del gasto público en casi 5% del PIB, sin proponer una reforma tributaria que permita incrementar los ingresos tributarios del gobierno federal. Con ello se caería en manejos deficitarios o en una política fiscal permanentemente contraccionista.
En su campaña, Fox sostuvo que “México lleva mucho tiempo sin crecer, y 40 millones de personas apenas sobreviven por la falta de un proyecto real de mediano y largo plazo”, por lo que propuso definir una política que permita crecer a 7% anual.
La inversión extranjera y el estímulo del ahorro interno son dos de los pilares de su política económica, mediante la cual busca generar 1 millón 350 mil empleos, rescatando a la pequeña y mediana empresa.
Los analistas internacionales también manifestaron su confianza hacia el nuevo gobierno.
Lacey Gallager, directora de Investigación para América Latina de Credit Suisse First Boston, opinó que México reúne las condiciones para recibir el grado de inversión, a corto o mediano plazo, de las principales calificadoras de riesgo de Estados Unidos. Tal escenario significa que la economía mexicana es menos vulnerable a los choques externos después del 2 de julio, y se garantiza la continuidad de los flujos de inversión extranjera. El único problema que ve son  los pasivos del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB).
Por su parte, Mauricio González, director general de Grupo de Economistas y Asociados (GEA), comentó que el gobierno que encabezará Fox, desde el 1 de diciembre, debe tener un esquema de contingencia por si Estados Unidos reduce 2% el crecimiento de su economía,  pues ello significaría que México deje de recibir 10 mil millones de dólares.

Sí se puede

El subgobernador del Banco de México, Everardo Elizondo, asegura que en el período de transición al nuevo gobierno no se producirá un “vacío en la política económica”, y rechaza que la economía esté sobrecalentada.
Sin embargo, explica que una de las razones por las cuales el banco central apretó la política monetaria en mayo y junio (con la ampliación del “corto” a 230 millones de pesos) es que “en el trasfondo hay todavía algunas presiones latentes, lo que se refleja en el crecimiento de la demanda privada”.
En conferencia de prensa, el secretario de Hacienda, José Ángel Gurría, pronosticó que para este año la economía registrará un crecimiento aproximado a 6%, por encima de la meta planeada inicialmente, y aseguró que “esta vez no habrá crisis recurrentes”, lo que ayudará a mantener altas tasas de crecimiento.
-Con esas bases económicas tan sólidas, ¿es posible tener un crecimiento de 7% como lo está planteando Fox? -le preguntó Proceso.
Gurría respondió que ese crecimiento dependerá de que ya no haya crisis recurrentes como las ocurridas en los últimos 30 años.
O sea, sí se puede.
Empero, explicó que para dar más viabilidad a esa propuesta, será necesario eliminar los obstáculos de carácter estructural, con cambios legislativos y en materia de regulación “con objeto de poder darle plena expresión al potencial de crecimiento del país”.
Por ello, consideró que no se trata de algo que se consiga en unos meses o en un período en particular, pues “se trata de toda una estrategia de política económica sostenida a lo largo del tiempo y que, además, es un blanco móvil en cuanto a que tiene que ir evolucionando e incorporando áreas nuevas conforme va avanzando, porque se van descubriendo nuevas cuestiones que hay que modificar, cambios que hay que hacer”.
Sin dejar de reconocer que, efectivamente, sí es posible crecer a las tasas que prevé Fox, Gurría -quien calificó de mera especulación su permanencia en el gobierno foxista- rechazó que el actual gobierno pretenda crecer en todo el año a ritmos similares a los del primer trimestre,  de 7.9%.

Urgencia bancaria

Los banqueros también se sumaron al “sí se puede”. Su presidente, Héctor Rangel Domene, comentó que esas tasas de crecimiento se han logrado en otros años, pero explicó que para sostenerlas ahora hay que quitar muchas restricciones y trabajar en temas de fondo, “como el cambio estructural, la estabilidad económica y el estado de derecho”.
-No hay cambio de discurso en ese sentido, tomando en cuenta que en su momento se criticó ese planteamiento de Fox.
-Estamos partiendo de una plataforma que anda promediando 5%, y con un  estirón se puede llegar a 7%, aunque es difícil, pero ya estamos partiendo de una plataforma sólida.
Rangel Domene dijo a Proceso que a partir de la próxima semana se reunirán con el equipo económico de Fox, encabezado por Eduardo Sojo y Luis Ernesto Derbez, para diseñar las estrategias que permitan consolidar el sistema bancario.
Entre otras propuestas, le plantearán reformar la Ley de la Comisión Nacional de Defensa de Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) y la Ley del IPAB, “para precisar cuáles son los pasivos que están asegurados, protegidos y garantizados por ese instituto y que los bancos paguen cuotas en función de ese seguro, porque, en última instancia, el IPAB es una especie de aseguradora, y ahí se dejaron algunas lagunas en la ley que nos están afectando de manera importante”.
También propondrán reformas de carácter general en la Ley de Instituciones de Crédito, pues -explica- “necesitamos seguir buscando un esquema regulatorio que sea más ágil, menos oneroso, fincado más en la autorregulación, que sea más bien preventivo y no de remedio. Ésos son los temas que están en nuestra agenda y que quisiéramos conversar con el equipo del señor Fox”.
-Quitando lo anterior, ¿la banca está lista para apoyar el despegue económico del país?
-La banca, ciertamente, estará lista para apoyar el desarrollo económico del país para el próximo gobierno.
Precisa que a la banca le urge retomar su papel de motor de la economía, “porque el crédito es su negocio principal, porque mientras no haya financiamiento, un banco está cojo. Entonces, es muy importante que existan el entorno y las condiciones económicas para que se pueda dar crédito, para que haya demanda de crédito, mucha inversión que genere demanda de crédito”.
-¿No especularán en los mercados financieros en busca de rápidas ganancias?
-La banca tiene como parte de sus negocios invertir en valores del gobierno y de las empresas, en monedas diferentes al peso, en la bolsa, no es especulación, es una parte integral del universo financiero y para eso tiene la capacidad y el capital y la posibilidad de hacerlo. Pero de nueva cuenta, el negocio fundamental y principal de un banco en cualquier parte del mundo es el crédito, y es de lo que vive fundamentalmente.
-¿Serían compatibles las propuestas del sector financiero con el plan de 25 años que propone Fox?
-No conozco ese plan, pero públicamente Vicente Fox ha señalado que entre sus prioridades están el estado de derecho y la estabilidad económica, la disciplina en las finanzas públicas.
Dice que “las cuatro prioridades que ha planteado de aquí al 1 de diciembre son el Presupuesto de Egresos, el Plan Nacional de Desarrollo -su programa de gobierno-, el plan de 25 años y la integración de su gabinete. Creo que ahí vamos a poder medir muy bien, quizá más que en otras ocasiones, qué presidente tenemos. Estoy muy optimista y creo que vamos a tener una época muy buena de progreso”.

La cargada empresarial

Los integrantes del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), encabezados por Claudio Xavier González, aprovecharon la reunión privada que tuvieron con Vicente Fox para reiterarle que “sí se puede” crecer a las tasas mencionadas, pero al mismo tiempo le exigieron “prerrogativas similares a las que rodean a los competidores de otras latitudes”, para seguir haciendo negocios aquí.
Priísta de cuño, asesor del presidente Carlos Salinas de Gortari y actual presidente del CCE, González, al terminar la reunión con Fox, dijo que ahora la tarea “es lograr que la estrategia empleada rinda un crecimiento de la producción más acelerado y constante, sin incurrir en nuevas crisis, y realizar las reformas que fortalezcan la economía de mercado abierta y competitiva bajo un régimen democrático”.
Agregó que “debe imperar el estado de derecho en todos los ámbitos, para garantizar que los logros macroeconómicos se traduzcan en oportunidades de empleo y mejoras para todos, y que estos empleos proporcionen un ingreso y un poder de compra crecientes”.
Pero aclaró: “No se trata de cambiar de rumbo, sino de afinar y acelerar el que tenemos hoy, enriqueciéndolo para asegurar el cumplimiento de las demandas de la población”.
Los integrantes del CCE entregaron a Fox un documento con los 10 puntos básicos que debe atender el próximo presidente de la República para garantizar “la fuente duradera de oportunidades de ingreso y bienestar para los ciudadanos de México”.
Esos puntos son garantizar el imperio de la ley en todos los ámbitos de la vida nacional, ya que “sin ese marco jurídico no puede darse una economía de mercado pujante que brinde lo que todos pedimos de ella”; consolidar la estabilidad macroeconómica; erradicar la inflación y afianzar la estabilidad de precios; un sistema fiscal competitivo y eficiente, libre de sus actuales aspectos más perjudiciales para la inversión y la capitalización de las empresas; promover un marco regulatorio de las actividades económicas de bajo costo de cumplimiento y racional; modernizar el marco institucional de las relaciones laborales, “hacerlo más ágil, más flexible y con mayor seguridad jurídica para trabajadores y patrones”.
Así mismo, la reforma jurídica del sector energético -petróleo, petroquímica y electricidad- , en el que no se ha aprovechado la inversión privada,  ni para la explotación ni para aumentar las reservas probadas y producir petroquímicos, que hoy se importan en vez de exportarlos.
“Tampoco se ha permitido a la industria privada participar más abiertamente en la generación de electricidad, lo que pone en riesgo de escasez y falta de desarrollo a esa vital industria.”
También demanda que el próximo gobierno contribuya al abaratamiento del costo del capital y hacerlo accesible a las empresas, en especial a las de menor tamaño relativo. “Se requiere un marco jurídico moderno, que incentive a los bancos a prestar más”; la consolidación del régimen democrático “que ya vivimos; un sistema apoyado en el respeto al voto libre y secreto, con instituciones electorales independientes y confiables, con plena separación de poderes y rendición de cuentas”.
Afirma el CCE que el sector empresarial “está por la democracia por convicción y porque, junto con la plena vigencia del estado de derecho, son los elementos consustanciales a un sistema eficiente de economía de mercado con responsabilidad social.

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