Fox quiere imitar los Acuerdos de La Moncloa de España, pero ignora su historia

Vicente Fox -candidato triunfador de las pasadas elecciones- quiere avanzar en la transición a la democracia apelando a la experiencia española.
Fue, de hecho, uno de sus compromisos de campaña. El 13 de mayo lo precisó: “convocaré a todos los partidos políticos y a todos los mexicanos a establecer un gran acuerdo nacional de transición”.
Y le puso nombre: “El Pacto de Chapultepec”, una especie de “Pacto de La Moncloa” que, aseguró, permitió a las fuerzas políticas españolas establecer la democracia tras la muerte del general Francisco Franco.
Pero “Fox y otros políticos y académicos desconocen o confunden lo que pasó en España”, dice Reynaldo Yunuen Ortega Ortiz, investigador del departamento de Relaciones Internacionales de El Colegio de México y experto en los procesos políticos de España.

“Hablan del Pacto de La Moncloa como si éste hubiera sido el acuerdo fundamental de la transición política. En realidad, dicho pacto -firmado el 27 de octubre de 1977 tras las primeras elecciones libres posfranquistas- es, ante todo, un acuerdo económico entre el gobierno, los partidos políticos y los sindicatos con el objetivo de reducir la inflación y combatir el desempleo.”
Aseguró que, en todo caso, fue algo similar a los pactos económicos que inició el presidente Miguel de la Madrid en diciembre de 1987 y que continuó después la administración de Carlos Salinas.
Incluso, comenta, en España una de las características de ese pacto fue la inclusión de una nueva política fiscal para adecuar los impuestos a los estándares europeos. Ello implicó reducir los impuestos indirectos (como el IVA) y aumentar los directos (como el de la renta). Al revés de lo que ahora plantea aquí Fox.
Espero, señala, que el expresidente español Felipe González -uno de los actores principales de la transición española- le haya explicado a Fox qué fue lo que pasó en España.
En efecto, el expresidente español se reunió con Fox el martes 11 en un salón del Club de Industriales de Polanco. Al término de la reunión, ofrecieron un mensaje a la prensa. González externó: “Creo que México tiene una impresionante oportunidad histórica. Entra en el siglo XXI, ante el desafío, con un inmenso campo de oportunidades. Ello depende en gran medida de los responsables políticos, y fundamentalmente del presidente de la República”.
Sin embargo, señaló que “no hay una sola oportunidad que no vaya acompañada de riesgos, por eso lo que más deseo es que sepan aprovechar las oportunidades del cambio al máximo y se minimicen los riesgos que obviamente existen”.
Fox, por su parte, comentó que retomará la experiencia de la transición española para hacer lo propio en México: “Hoy quedo más confiado que nunca y más seguro de que el camino que tenemos que recorrer es precisamente ése, el de encontrar la unidad, encontrar los consensos mínimos que permitan tener un proyecto de nación y usar toda la energía del país. Ésa es la gran oportunidad para entrar al siglo XXI”.
-¿Son comparables la transición española y la mexicana?
Ortega Ortiz, quien próximamente publicará un análisis comparativo entre las transiciones mexicana y española en el libro Caminos a la democracia (Ed. El Colegio de México), sostiene:
-Sí. Hay similitudes, pero también
diferencias.
Enumera las primeras: En ambos casos el proceso de democratización es impulsado más desde dentro del régimen que desde afuera. Luego, pese a ser gobiernos fuertemente autoritarios, la mayor parte de sus miembros son civiles y no militares. En ambos casos también son capaces de convivir con naciones vecinas que son
democráticas.
Respecto de las diferencias, explica: “En España la transición fue relativamente rápida: de 1973 a 1982 con la asunción del PSOE al poder. En México ha sido mucho más lenta: se inició en la década pasada y no podemos afirmar que ha concluido.
“Ello se puede explicar porque en España había una dictadura centrada en una persona, pero sin un grado tan desarrollado de institucionalización como sí lo tuvo en México el régimen autoritario de partido.
“Allá la movilización social de obreros y estudiantes en organizaciones bien estructuradas -verdaderos mediadores entre el Estado y la sociedad- aceleraron la transición. Acá las organizaciones obreras estuvieron por mucho tiempo bajo el control y la cooptación del régimen. No fue sino hasta 1988 con el Frente Democrático Nacional de Cuauhtémoc Cárdenas canalizó la movilización por los caucses partidistas.
“Luego, en México los partidos de oposición fueron legales. El PAN lo fue desde 1939 y el Partido Comunista en 1977. No obstante, la formación de liderazgos y de instituciones partidistas estables ha sido más lenta y accidentada. En España, todos eran clandestinos. Pero luego de las elecciones de 1977, hubo una rápida consolidación de los partidos, sobre todo del PSOE, que en esos años se convirtió en la organización hegemónica de la izquierda española.”
-Algunos consideran a Zedillo como el Adolfo Suárez mexicano…
Ortega Ortiz sonríe:
-Me parece una comparación forzada. No niego que ambos pueden ser recordados como presidentes que permitieron un juego político más abierto. Pero, por ejemplo,  Zedillo no tuvo que enfrentar al ejército y Suárez sí, tampoco Zedillo emitió una ley para la reforma política y otras leyes que forzaran expresamente el desmantelamiento del partido único y de los sindicatos verticales como en España. No me parece que exista entonces mucha similitud.
Y el investigador rebate otra falsa creencia de la transición española: que se logró por un acuerdo sólo de las élites políticas.
“Cierto que dichas élites lograron un acuerdo, pero no definieron por sí mismas un resultado. Sin la movilización sindical, sin la estructuración de los partidos, simplemente no hubiese existido transición española.
“Lo mismo pasa ahora en México: sin la participación de la ciudadanía, sin la organización de los partidos políticos y de sus propuestas, sin la actividad de militantes y dirigentes, sin las decisiones de los electores,  no tendríamos hoy transición. Los hombres son importantes, pero no definen.”

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