Se incrementa en Europa el tráfico humano Las medidas restrictivas no resuelven el problema de fondo de la inmigración ilegal

Ana María Ávila

Las políticas europeas para detener el problema migratorio sólo provocan que el tráfico ilícito de personas crezca y se vuelva más redituable para el crimen organizado, según un estudio realizado por John Morrison y auspiciado por la Comisión de las Naciones Unidas para los Refugiados.
Las ganancias globales, de acuerdo con datos de 1994, ascienden a 7 billones de dólares al año. De ahí se desprende que los gobiernos europeos han sido testigos del crecimiento del tráfico de personas y, por lo tanto, corresponsables, dice Morrison.
A principios de julio, Europa despertó con la noticia de que 58 chinos habían ingresado a Inglaterra en un camión de tomates y habían muerto por asfixia. La tragedia dio la vuelta al mundo y el problema migratorio regresó al centro de las mesas de discusión.
Sin embargo, para Morrison el hecho de que Europa se concentre en buscar métodos que contrarresten el combate a la migración ilegal es una solución parcial, que no ataca el problema de raíz ni ofrece soluciones integrales.
“Cerrar las puertas al flujo migratorio, sin proporcionar alternativas de fondo, no soluciona el problema de quienes carecen de opciones en su país y tienen que salir”, especifica el estudio de Morrison El tráfico y el contrabando de refugiados, publicado el 6 de julio.
Albania y la Ruta Balcánica se han convertido en los caminos más recorridos por las organizaciones criminales. Mientras que Polonia es una puerta para la “Ruta del Este”, que corre por Bielorrusia y Moscú, la usan principalmente africanos y asiáticos. La “Ruta del Sur” la toman residentes de los Balcanes y rumanos. La “Ruta Azul”, es decir del mar Mediterráneo, es bien conocida por los africanos, quienes la siguen vía España, Grecia, Italia y recientemente Portugal.
Incluso, añade Morrison, bandas de contrabandistas humanos se concentran en el Reino Unido, Alemania, Francia y Noruega para transportar migrantes a Estados Unidos.
Para Morrison, las rutas tan definidas que marcan los puntos de entrada a los países desarrollados de Europa, así como el crecimiento internacional del tráfico humano, demuestra el lado oscuro de la globalización, al tiempo que son una amenaza para la democracia y la sociedad civil.
No obstante, la sacudida que dieron los 58 chinos fallecidos en Inglaterra no fue suficiente. Días más tarde, el sábado 8, unos 200 subsaharianos fueron encontrados en las costas españolas de Andalucía, entre ellos 90 mujeres, ocho de ellas embarazadas. Los africanos fueron trasladados desde Nigeria y Sierra Leona hasta Cádiz, en un viaje que duró seis días.
Las reacciones se dieron de inmediato, pues el día anterior se había aprobado en España la nueva Ley de Extranjería, que obstaculiza aún más el flujo de migrantes. La Unión General de Trabajadores, Comisiones Obreras, la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes y la Asociación de Solidaridad con los Trabajadores Inmigrantes, coincidieron en señalar que el gobierno español carece de una verdadera política sobre migración.
El estudio de Morrison denuncia que las políticas migratorias tan restrictivas sólo dan como resultado una mano de obra sumisa que no proporciona una vida digna a quienes se ven obligados a abandonar sus países. “Los derechos humanos de los inmigrantes deberían estar orientados a buscar alternativas legales y soluciones regionales en los países expulsores de trabajadores”.

Factores agravantes

Según Morrison, la Unión Europea busca la estandarización de visas, es decir, que las personas nacidas en aquellos países caracterizados por una gran expulsión de ciudadanos, deberán portar visas que los identifiquen. La medida trae como consecuencia la falta de control sobre el número de individuos que buscan refugio en otras naciones, puesto que se mantienen en la clandestinidad.
Otra medida es multar a las líneas aéreas o navieras que transporten inmigrantes ilegales. El problema, explica Morrison,  es que, para evitar las altas sanciones, las empresas han caído en la discriminación social e incluso en violaciones a los derechos humanos.
Asegura que los países receptores de migrantes han llegado al grado de invadir territorios fuera de su jurisdicción para ahuyentar la presencia de ilegales.
Además, que dentro de esos países se aplican políticas para congelar la llegada de extranjeros que buscan trabajo o asilo, al serles negados los beneficios sociales o apoyos financieros gubernamentales.

Los abusos

En el estudio sobre refugiados y migración, Morrison cita, basado en la Carta de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas,  que cualquier persona tiene el derecho a dejar su país de origen. Sin embargo, se queja de que este derecho fundamental ha sido criminalizado por la comunidad internacional.
Compara esta represión con la que existía en tiempos de la Cortina de Hierro, pues hay países que para evitar la migración restringen este derecho natural.
Otro factor preocupante es que los traficantes o contrabandistas de migrantes incrementan las tarifas de traslado sin ningún control hasta llegar a montos inalcanzables para quienes quieren salir de su país, de tal manera que toman rutas y medios muy peligrosos para llegar a los países industrializados.
Actualmente, los migrantes han sido calificados como amenazas públicas, de hecho han sido utilizados como arma de linchamiento por algunos sectores políticos. Así mismo, se les ha atribuido el incremento de males sociales. Si la palabra ilegal es utilizada despectivamente por los nativos de algún país, los inmigranes serán tratados hostilmente, fomentando actitudes xenofóbicas, explica Morrison.
También señala que al tiempo que los países receptores de migrantes tienen considerado como problema fundamental el de la migración y buscan el respeto a los derechos humanos, el deseo y la insistencia de bloquear las fronteras tiene efectos negativos en la protección de los que buscan refugio.

Las cifras

Entre 3 y 5 millones de indocumentados viven actualmente en Europa Occidental. De 300 mil a 500 mil indocumentados llegan a esa zona cada año. En 1999, 17 millones de ilegales vivían en la Unión Europea.
La Comisión de Refugiados de las Naciones Unidas descubrió que el principal flujo migratorio a Europa proviene de Asia y de los países de Europa Oriental. Por ejemplo, en Austria 51% de los inmigrantes es originario de aquel continente; en Holanda, 48% de los que  piden asilo son asiáticos. En Bélgica, 63% de los inmigrantes es europeo, y en Alemania 40%.

Crimen trasnacional

Morrison afirma que el crimen organizado se diferencia del ordinario por el nivel de intereses económicos que implica. El crimen organizado trae consigo una red de contactos y acciones paralelas a la ley, mientras que en el ordinario el actor principal busca su beneficio inmediato.
La gravedad del crimen organizado radica en que depende de la demanda de mercado ilegal que se genera directamente por una medida gubernamental deficiente.
“Cuanto más grandes sean los mercados prohibidos por los gobiernos, más grande será el incentivo para que el crimen organizado se expanda”, afirma.
Para Morrison, la inmigración ilegal es tan peligrosa para la soberanía de un país como lo son las compañías trasnacionales y las instituciones financieras. Por lo tanto, es indispensable que los gobiernos de los países reconozcan la magnitud del problema; de lo contrario crecerá no sólo el negocio del contrabando de migrantes, sino el abuso y el tráfico de mujeres y niños para ser explotados.

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