Su nuevo amor, el repudio de su hija Zulemita… En medio de sus escándalos, Menem insiste en regresar a la Presidencia

Ximena Ortúzar

BUENOS AIRES.- El romance del expresidente Carlos Menem, de 70 años de edad, con la animadora chilena de televisión y exMiss Universo, Cecilia Bolocco, que tiene 35 años menos, desató las iras de Zulemita Menem Yoma. Recriminaciones, insultos y amenazas lanzó la hija al padre en conversación telefónica grabada por la madre, que ha sido difundida en parte por medios informativos locales. En ella, Zulemita acusa a Menem de no cumplirle promesas y le advierte que cuando ella diga lo que sabe, él no podrá ser presidente por tercera vez.
Zulema Yoma, quien aclara que graba toda conversación que pasa por su teléfono, permite a la corresponsal escuchar parte de la grabación. Entre sollozos, Zulemita dice a su padre: “Vos pasaste sobre mi persona. Diez años de mi vida te dí y no pude tener un hijo por tu culpa”.
Esa frase, difundida primero por Radio Mitre y luego por estaciones de televisión locales con dificultades de audio, ha sido interpretada por algunos periodistas que leen entrelíneas como la acusación de un aborto.
Zulema aclara: “Una cosa es decir ‘por tu culpa no tuve un hijo’ y otra es decir ‘por tu culpa perdí un hijo’. Yo misma solía decirle a Zulemita que por estar siempre acompañando a Menem en sus actividades dentro y fuera del país, no podía entablar una relación amorosa en serio, con miras a casarse y formar una familia. Y eso es lo que ella le dice al padre”.
La pregunta de fondo es a quién conviene difundir esa grabación y, a partir de ello, inferir quién entregó copia de ella a los medios. Menem afirma que se trata de un montaje de prensa armado por el entorno de Zulema Yoma, para “cercarlo”. Zulema dice que sospecha de personas que frecuentan su casa, pero que responden a los intereses del entorno de Menem. Los medios hacen conjeturas en diversos sentidos.

El fin del secreto

El idilio Menem-Bolocco no es nuevo. De hecho, comenzó el año pasado, cuando ella vino a Buenos Aires para entrevistar al entonces presidente. Pasaron muchas horas juntos. Consultada su opinión acerca de Menem, Cecilia Bolocco declaró: “Es un hombre extraordinario. Encantador. Me hizo sentir una mujer muy especial. Por eso, a partir de ahora, que nadie me toque a mi presidente”.
Se sabe que se vieron después muchas veces, durante escapadas que Menem hizo a Santiago, y que se mantuvieron en reserva. Zulemita escuchó rumores y preguntó a su padre, quien negó cualquier relación extra profesional entre ambos. Todo iba bien… hasta que Zulemita supo de unas fotos que publicó la revista Caras, en su versión chilena, que muestran a Menem y a Cecilia -él en short y ella en bikini- tomadas durante las vacaciones íntimas que ambos tomaron en Miami a comienzos de julio.
A su regreso a Buenos Aires -informa la revista Veintidós en su número 106-, Menem debió enfrentar a una  Zulemita  enfurecida:
“¡Vos me juraste que no tenías nada con ella! Me juraste por la memoria de Carlitos que nunca te ibas a casar.”
Rubricó sus palabras arrojando al suelo varios adornos del departamento de su padre, quien intentó acercársele, pero fue rechazado.
El miércoles 5 de julio, Menem viajó a Santiago nuevamente para encontrarse con Cecilia. Ante la pregunta acerca de sus relaciones con su hija, Menem respondió: “Le dediqué 30 años de mi vida, ahora me toca a mí. Zulemita tiene que casarse y hacer su vida. Y lo mejor que podría hacer es mudarse de la casa de su madre, que no le hace nada bien estar todo el día metida ahí adentro”.
El jueves 6, tras cenar con el expresidente chileno Eduardo Frei, Menem regresó al hotel de cinco estrellas donde se alojaba con Cecilia Bolocco. Y recibió la llamada de su hija que ha sido difundida, en parte. Le advirtió a su padre que ahora se va a saber realmente quién es y, por ello, nunca más volverá a presidir Argentina. “Vos pasaste sobre mí. Diez años de mi vida te di y no pude tener un hijo por tu culpa. Pero ahora se va a saber quién sos”.
El 10 de julio, con Menem ya de regreso en Buenos Aires, Mónica Gostanián, amiga de Zulemita -hija de Armando Gostanián, expresidente de la Casa de Moneda y  miembro del entorno menemista- visitó a Zulemita en el departamento de su madre para pedirle que no presionara a su padre porque él se iba a matar. A renglón seguido llamó el propio Gostanián para decirle a Zulemita: “Dejá a tu padre tranquilo, que rehaga su vida. ¿No ves que se va a matar por tu culpa? Mirá que ya se despidió de todos”. Zulemita tiró el teléfono y se encerró a llorar en su cuarto. Un médico tuvo que darle tranquilizantes.
Desde entonces y hasta ahora nada ha variado en la vida de Carlos Menem: sigue trabajando con la fracción del Partido Justicialista Retorno 2003 en su ya lanzada campaña para la “re-reelección” presidencial. Y, por cierto, sigue adelante con su romance.
“Esto prueba que Menem todo lo manipula. Amenaza con suicidarse y con ello elude sus responsabilidades”, afirma Zulema Yoma. Y remata: “La mafia me arrebató a Carlitos. Ahora quieren destruir moralmemte a mi hija. Y Menem, quien es un rehén de la mafia, no es capaz de salir a defender la honra de su hija, a quien ahora le atribuyen abortos.”

Sexo, mentiras y grabaciones

Las razones de fondo de la furia de Zulemita no serían solamente las del idilio de su padre con Cecilia Bolocco, aunque hay antecedentes de que el tema la saca de quicio. Se trata, según su madre, del engaño de que fue objeto por parte de Menem. Afirma: “Él le dijo a Zulemita que viajaría a Bariloche con unos amigos. Y aparece la revista que lo muestra en Miami. Zulemita tiene 29 años. Menem no la puede engañar como si fuera una nena”.
Agrega Zulema que Menem prometió a su hija que al terminar su mandato presidencial se abocaría al esclarecimiento de la muerte de Carlitos junior, ocurrida el 15 de marzo de 1995, mientras pilotaba su helicóptero, y considerada inicialmente cono “accidental” (Proceso 1226). “No sólo no lo ha hecho, sino que se ha encargado, junto a su entorno, de entorpecer el proceso”, afirma Zulema, a quien han denegado la prueba de ADN del cuerpo que supuestamente sería de su hijo.
En una revelación exclusiva, relata: “Cuando estaba exigiendo la exhumación del cuerpo de Carlitos, Menem me mandó este recado con Zulemita: ‘No movás ese cadáver o lo voy a hacer desaparecer’. Y eso es lo que hizo. Porque el cuerpo que está en esa tumba no es el de mi hijo”.
Tal parece que Zulemita tiene una fijación con la figura paterna, tal vez basada en su carencia.
En su libro Menem. La vida privada (editorial Planeta, 1999),  la periodista argentina Olga Wornat entrega elementos al respecto. Por ejemplo, que al momento de nacer Zulemita, el 25 de diciembre de 1970, su padre no estuvo presente. Y tampoco al cumplir sus 15 años. En compensación de esa ausencia, Menem regaló a su hija un automóvil nuevo.
De la adolescencia de Zulemita, consigna Wornat: “No era una chica alegre. Las violentísimas peleas y las separaciones de sus padres eran una sombra ominosa que había sobrevolado su infancia y se proyectaba sobre su porvenir”.
En 1988, con 17 años, la única meta de Zulemita era ser modelo, con la tenaz oposición de su madre y la entusiasta anuencia de su padre.
Hubo un paréntesis de bonanza cuando Menem ganó la Presidencia, en 1989, y todos volvieron a vivir juntos, esta vez en la residencia oficial de Olivos. Pero un año después, en junio de 1990, Menem firmó el decreto mil 26 mediante el cual desalojó a Zulema con todo y sus dos hijos de esa residencia. En un comienzo tanto Carlitos como Zulemita cerraron filas al lado de su madre. Pero Zulemita extrañaba al padre y se mantenía atenta a cualquier movimiento a su alrededor.
Lo cierto es que Menem es mujeriego y no dejó de serlo durante los 34 años de su matrimonio. Y eso Zulemita lo supo siempre. Sin embargo, afirman quienes estuvieron cerca, nunca ha aceptado la idea de su padre en pareja con alguien que no sea su madre. Después de separados Zulema y Menem, él inició un idilio con Leyla Aydar, una periodista de la estación televisiva ATC, exMiss Argentina con la cual, se dice, Menem tuvo un tórrido romance. Ella lo acompañaba en sus viajes. Sólo verla en pantalla provocaba verdaderos ataques a Zulemita.
Ahora, el caso Bolocco parece haber sido sólo la gota que colmó el vaso. El punto nodal es que las promesas siguen incumplidas y eso es, según Zulema, lo que su hija no perdona.

La primera “damita”

Paulatinamente los hijos de Menem fueron reacercándose a él tras el desalojo. Y ambos terminaron integrándose al gobierno: Carlitos, como encargado ad honorem de la agenda presidencial. Zulemita, como “primera dama”, en reemplazo de su madre y para evitar que otra pudiera tomar ese lugar.
Fue a partir de la muerte de su hermano cuando Zulemita se acercó más a su padre. Y lo vigiló más que nunca. A mediados de ese año increpó duramente a Menem por recibir en Olivos a Marta Meza y a Carlos Nair, hijo de ambos, pero no reconocido por su padre. Amenazó, incluso, con suicidarse si esa situación persistía y lo intentó ingiriendo un frasco de píldoras.
Wornat se refiere a otros intentos suicidas de Zulemita siempre con relación a peleas con el padre.
Con todo, Zulemita se dedicó de lleno a ser primera dama. La primera incursión en tal papel la cumplió en junio de 1991, cuando su padre la llevó a una gira oficial a Nicaragua y España. Su debut fue exitoso. Apenas el comienzo de toda una carrera.
Asumió su papel con responsabilidad. La delgadez extrema, atribuida a anorexia, fue reemplazada por una figura armónica, modelada a punta de gimnasio; un guardarropa exclusivo  que incluía vestidos de hasta 7 mil 500 dólares, un maquillaje diseñado para ella y un pulcro tratamiento del pelo dieron a Zulemita las características de una primera dama que cautivó por igual a Jacques Chirac y al príncipe de Gales británico; a los reyes noruegos y a Daniel Ortega; a autoridades japonesas y latinomericanas.
La pareja Menem-Zulemita llamaba la atención. Él por lo pintoresco de sus declaraciones, ella por su elegancia y ambos por aparecer a menudo tomados de la mano, haciéndose mimos en público e incluso alguna vez besándose en la boca.
A sus actitudes se sumaban las declaraciones. Recuerda Olga Wornat: “En febrero de 1995, 45 días antes de la muerte de junior, en el lobby del hotel más caro de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, esta periodista le preguntó a Carlos Menem qué iba a hacer el día que Zulemita se casara.
“-Zulemita nunca se va a casar -dijo Menem.
“En ese momento Zulemita, que estaba pegada a él, comenzó a hacerle arrumacos.”
Antes, en el talk show  televisivo de Mirtha Legrand, cuando ella le preguntó a Menem si creía poder enamorarse de nuevo, el respondió:
-Yo estoy enamorado de Zulemita.
Dicen los colaboradores cercanos que Menem siempre llamó a Zulemita La nena, pero desde que conoció a Cecilia Bolocco es a ella a quien nombra así. Y esto, afirman, es inaceptable para Zulemita.

Una relación indefinible

El romance Menem-Bolocco ha conmocionado a parte de las sociedades chilena y argentina. Ella es una estrella de televisión, la única Miss Universo que ha tenido el país; él es un expresidente que pugna por serlo otra vez, que tras su mandato de 10 años dejó una estela de corrupción y crímenes no aclarados.
Consultado Menem acerca de su relación con Bolocco, dijo: “Es una relación muy amistosa, muy cálida y muy cariñosa”. Ella, a su vez, dijo: “No puedo definir esa relación. Carlos es un hombre de 70 años, un sabio. Al fin encontré alguien con quien puedo conversar, con quien puedo compartir muchas horas y hablar de los libros de Paulo Coelho. Yo a Carlos lo quiero mucho”.
En Chile se ve a este idilio como un episodio anecdótico, tal vez incomprensible, pero explicable por la mala suerte que ha tenido Cecilia en sus asuntos amorosos. En Argentina, en cambio, se habla de un montaje publicitario armado de común acuerdo para promoverse mutuamente, o de una maniobra de Menem para mantenerse en los medios.
Para otros, es una cortina de humo destinada a desviar la atención pública del cúmulo de hechos oscuros que quedaron como herencia del decenio menemista y en la impunidad: contrabando de armas, robo de oro, narcotráfico, lavado de dinero, crímenes sin aclarar, privatizaciones turbias, nepotismo y amiguismo.
Se dice, en todo caso, que las amenazas de Zulemita a su padre acerca de impedirle una nueva Presidencia estarían fundamentadas en documentos que ella tiene en su poder. Y que los insultos que le propinó en esa llamada telefónica son los más duros que jamás le dijo.
Los más perspicaces se refieren a la herencia de Menem, que definen como incalculable, como móvil de esta trama.
La pregunta de fondo sigue en pie. ¿A quién conviene este escándalo y quién se encargó detonarlo?
Y aunque Zulema Yoma advierte que no hablará del asunto amoroso de su exmarido, la pregunta es inevitable:
-¿Le importa a usted si Menem se casa con Cecilia Bolocco?
-Pero si fui yo quien pidió el divorcio. Por mí, que Menem haga lo que le parezca. Y en cuanto a la señora Bolocco, sólo deseo que Dios la ayude, porque no sabe en la que se está metiendo.

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