Daño ecológico irreversible Saqueo de las dunas de Samalayuca, en Chihuahua

Alejandro Gutiérrez

CHIHUAHUA, CHIH.- “Nadie sabe, ni sus lugareños, el tesoro en el que están parados y que están destruyendo”, dicen Azucena Garza y Ana Gabriela Robles, especialistas del Fondo Mundial para la Naturaleza y de Pronatura del Noreste, dos organizaciones que desarrollan investigaciones en el desierto chihuahuense, al hablar del saqueo de arena de las dunas de Samalayuca.
En los últimos 15 años, miles de toneladas de la finísima arena dorada de estas dunas, ubicadas al sur del municipio de Ciudad Juárez, han salido en tractocamiones para su utilización en la minería y la elaboración de pisos de cerámica, losetas y tubos de drenaje, advierte María Teresa Guerrero, activista de la Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos.
Y es que la reciente detención de tres tractocamiones cargados con 105 toneladas de arena -lo que impidió que fuesen cargados 50 vehículos más- alarmó a las autoridades estatales, al grado de que el gobernador Patricio Martínez García ordenó que no se sacara ni un grano más de arena.
Los médanos de Samalayuca se extienden en un radio de 63 mil 400 hectáreas, y ahí se instaló un cementerio nuclear, que almacena 36 mil toneladas métricas de varilla contaminada por cobalto 60. Se encuentra muy cerca de la zona de cuyo subsuelo se extraerá agua para Ciudad Juárez.
También hay dos plantas termoeléctricas, la segunda de las cuales -Samalayuca II, con inversión de General Electric- es capaz de producir 440 megavatios de energía, que es vendida a otros tres estados, así como la más moderna planta de cemento del norte del país, de Cementos de Chihuahua, propiedad de Federico y Enrique Terrazas.
En sus arenas se filmó parte de la película Dunes, del director Dino de Laurentis, en la que actuó el cantante de rock Sting.

El saqueo

Gloria Domínguez, directora de Ecología del gobierno estatal, explica que actualmente se realiza un estudio para conocer cuál es el impacto ambiental que ha tenido la extracción autorizada e ilegal de arena de los médanos de Samalayuca.
Sin embargo, advierte que en la inspección que se hizo por el descubrimiento del más reciente saqueo, se descubrió que existe un punto de un metro cuadrado donde ya no hay arena y se puede ver el subsuelo de grava.
Carlos García Gutiérrez, geólogo, ecologista y exdirector de Ingeniería de la Universidad de Chihuahua, establece: “Las dunas no son infinitas, eso nadie lo quiere entender. Samalayuca es un pequeño lunar de médanos en todo el desierto chihuahuense y la afectación al ecosistema es irreversible”.
Gloria Domínguez informa que el 16 de julio se pudo detener a los tractocamiones gracias a una denuncia anónima presentada dos días antes. Según consta en la averiguación previa 17013/2000-904, los tres camiones son de la empresa Auto Línea Real de San José de Parral.
De acuerdo con el subdelegado de Ecología de Juárez, José Luis Canales de la Vega -quien firma la denuncia penal por “el delito de robo en perjuicio del estado de Chihauhua”-, la arena tenía como destino la empresa minera Mexicana de Cobre, de Nacozari, Sonora. Y la semana previa, según se informó, la misma industria había transportado 250 toneladas de arena sílica de Samalayuca.
Un resumen de la Secretaría de Ecología explica que la administración del panista Francisco Barrio autorizó cinco manifiestos de impacto ambiental, uno de ellos para Nafta Center, de José Luis Boone Menchaca, para explotar 19 mil 500 metros cúbicos (oficio 0943/98), los cuales están suspendidos, pese a que vencen en agosto del 2001.
También fueron autorizados permisos de explotación a Sociedad Agropecuaria Samalayuca El Lobo, de Valentín Fuentes (oficio 1359/98), con 5 mil metros cúbicos, y  a la Sociedad Agropecuaria El Zorro, del mismo propietario, a quien en el oficio 1358/98 le autorizan extraer el mismo volumen.
El ejido Villa Luz -representado por el comisariado ejidal Jaime Andujo Chávez- contó con dos permisos en la pasada administración, a partir del 12 de agosto del 96 (768/96), por 5 mil metros cúbicos, y otro el 20 de diciembre del 98 (1634/98), por el mismo volumen. Ambos eran por un año. El ejido Ojo de la Casa recibió un permiso, según oficio 0727/98, por el mismo volumen de extracción.
Destaca la negación al rancho Cerros Colorados, propiedad de Rafael Muñoz Téllez -padre del extinto narcotraficante Rafael Muñoz Talavera-, según número de resolución 0012/99 de febrero del año pasado.

El único recurso

Un estudio elaborado en 1994 por la Dirección de Saneamiento de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento de Juárez ya advertía que “desde principios de los ochenta se han explotado con fines industriales las arenas eólicas del desierto de Samalayuca, pero desde hace cuatro años se ha dado con mayor intensidad por los campesinos del ejido Villa Luz”.
Decía: “La explotación se ha llevado a cabo sin ningún control, de acuerdo con el estudio ecológico de aprovechamiento de las arenas de Samalayuca, elaborado por el Departamento de Ecología del Estado”.
Los habitantes de Samalayuca han argumentado, según registros periodísticos en la prensa de Juárez, que es el único recurso natural que pueden explotar.
En entrevista con El Diario de Juárez el 20 de julio, Jaime Andujo Chávez, presidente del comisariado ejidal, dijo que actualmente el ejido vende arena, a 4 dólares por tonelada, a la empresa minera La Escuadra, de Chihuahua, la cual la comercializa con la empresa sonorense.
En la zona existen familias de 63 ejidatarios, dice, pero sólo 22 habitan en forma permanente en el lugar. Sin embargo, todos reciben dinero por el simple hecho de permitir que las empresas entren y carguen la arena.
Dos presidentes municipales de Ciudad Juárez, el priista Jaime Bermúdez y el panista Francisco Villarreal, así como la Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos (Cosydhac), se han pronunciado, en distintas épocas, por que las dunas sean declaradas zona protegida, debido a que existen especies endémicas y ecosistemas, pero no tuvieron éxito.
“Existen poderosos intereses económicos, asentados en la zona y fuera de ella, que obstaculizan o desaniman cualquier iniciativa para declarar las dunas como zona protegida”, dice María Teresa Guerrero, de Cosydhac.
En una solicitud dirigida al delegado agrario, Francisco Montijo Grijalva, Jaime Bermúdez -presidente municiopal de 1986 a 1989-, pidió que Samalayuca fuera declarada parque nacional, con el fin de frenar la extracción sin control de las arenas, y poder establecer otro tipo de actividades productivas para los habitantes.
En su solicitud, Bermúdez calculaba que se extraían 72 mil toneladas  de arena por año y que, de continuar esa explotación, en 2025 se habrían extraído 1 millón 375 mil toneladas.
Tres años después, Francisco Villarreal insistió solicitando la declaratoria de reserva Ecológica de los Médanos de Samalayuca, además de Cosydhac, que pidió lo mismo, pero sin éxito.
Expertos de diversas disciplinas de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) elaboraron el más completo estudio que hasta ahora se haya hecho de las dunas de Samalayuca. En sus conclusiones establecen que los médanos “son un ejemplo extraordinario de formas de vida adaptadas a condiciones ambientales extremas. La Comisión Nacional para la Conservación de la Biodiversidad de México considera a los Médanos de Samalayuca como una zona prioritaria de conservación, y la cataloga como una región que sólo puede sostener formas de vida altamente especializadas para extremos de sequía, salinidad y temperaturas, lo que hace que su flora y fauna sean escasas, pero en donde existe un alto nivel de endemismo”.
En Samalayuca se localizaron 250 especies de flora, de 36 familias, de las cuales una se encuentra catalogada dentro del tipo de especies amenazadas; y 209 especies animales, de las cuales 39 corresponden a mamíferos, tres de ellas de la categoría de amenazadas, una en peligro de extinción; 16 especies de saurios, de las cuales dos son raras, dos amenazadas, y un tipo de lagartija endémica; 54 especies de aves, una de protección, una amenazada; 76 especies de insectos, y algunas mariposas Monarca que atraviesan las dunas para llegar al bosque.
El estudio de ordenamiento ecológico de 1998 de la UACJ, realizado con el objetivo de conservar el equilibrio de la zona bajo un criterio de desarrollo sustentable, descubrió que en algunas zonas de Samalayuca debía modificarse el uso de suelo, pues 2.4% del total de la superficie estudiada debía restaurarse, y 9.2% debía ser protegida. El primer porcentaje parece insignificante, pero equivale a mil 521 hectáreas totalmente dañadas.
Al daño anterior se agregan 16 mil 979 hectáreas que requieren conservación, y 5 mil 964 que deben ser sometidas a un sistema de protección; en total son 24 mil 464 hectáreas dañadas en forma directa o indirecta por una explotación de más de 30 años.
Concluyente, María Teresa Guerrero advierte que la combinación de las necesidades de agua de Juárez, la explotación de las arenas y el propósito de inversionistas de seguir instalándose, “provocará un colapso. Escuchamos con horror cómo la gente de Ecología advierte que hay puntos en la geografía donde desaparecieron las dunas y ya se ve el subsuelo”.

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