En público, rechazó las presiones de Washington Compromiso oculto del gobierno para regular a Telmex

Unos días antes del 28 de julio, cuando la representante comercial de Estados Unidos, Charlene Barshefsky, anunció que el gobierno de su país solicitaría a la Organización Mundial del Comercio (OMC) consultas con México por no haber cumplido los compromisos para eliminar las barreras a la libre competencia en el mercado de telecomunicaciones, el gobierno mexicano se comprometió con Washington a resolver en el corto plazo el asunto para satisfacer los intereses de las compañías telefónicas estadunidenses.
Públicamente, sin embargo,  el gobierno mexicano ha dicho que carecen de sustento las acusaciones de Estados Unidos, en el sentido de que se impide la competencia de las compañías telefónicas extranjeras para beneficiar a Teléfonos de México.
Precisamente el 28 de julio, Richard W. Fisher, representante comercial adjunto de Estados Unidos, envió una carta a Luis Fernando de la Calle, subsecretario de Comercio y Fomento Industrial, en la cual revela los acuerdos tomados por el gobierno mexicano -no difundidos hasta ahora- con los que se garantizan los intereses de las compañías extranjeras, particularmente las estaduniden-ses: World Com. Inc., y AT&T, socios en México de Avantel y Alestra.
Según esos compromisos, establecidos en sigilo, en un plazo de dos meses (de agosto a octubre) el gobierno mexicano realizaría ajustes en el mercado nacional y reformaría las reglas de interconexión de larga distancia nacional e internacional, y “aplicará y decretará resoluciones para la empresa dominante (Telmex)”.

A pesar de lo anterior, Herminio Blanco, secretario de Comercio y Fomento Industrial, ha manifestado públicamente: “Estados Unidos no tiene bases para llevar a México a un panel de solución de controversias y exigir más facilidad de acceso al mercado telefónico”.
Jorge Nicolín, presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, a su vez, ha dicho que el gobierno de Estados Unidos “no cuenta con un caso consistente” que pudiera derivar en posibles sanciones económicas contra México. “Es un caso débil; no hay violación a los acuerdos firmados por México ante la OMC”.
Carlos Ruiz Sacristán, secretario de Comunicaciones y Transportes, también consideró que las acusaciones planteadas por Estados Unidos no tienen fundamento, ya que la apertura del mercado mexicano a la competencia “ha sido muy intensa” y se ha traducido en beneficios palpables para la economía nacional, y en particular para los usuarios.
Explicó que México “de ninguna manera ha violado sus compromisos internacionales en la materia, pero lo que nos debe importar son las condiciones de competencia en nuestro país, y eso es lo que estamos haciendo. Seguiremos trabajando para resolver los conflictos y los problemas que se han presentado con algunas empresas, pero eso se hará sólo con el propósito de profundizar la competencia en el mercado de telecomunicaciones en nuestro país”.

La carta

Firmada el 28 de julio y redactada en inglés, la carta de Fisher -una copia de la cual obtuvo Proceso- está dirigida a Luis de la Calle, con copias a Ruiz Sacristán, Nicolín y Carlos Hurtado López, coordinador de asesores para Asuntos Económicos y Sociales de la Presidencia de la República.
Su texto íntegro es el siguiente:

Querido Luis:
Valoré mucho la oportunidad de encontrarme contigo y tus colegas durante mi visita a México a principios de esta semana, para discutir temas relacionados con el mercado de telecomunicaciones de México. Nuestras reuniones fueron instructivas e informativas.
Como explicamos, tenemos importantes preocupaciones sobre la compatibilidad entre el régimen de telecomunicaciones de México y sus compromisos y obligaciones con la Organización Mundial de Comercio (OMC). Entre otros, buscamos la resolución de cinco temas clave, que involucran las sanciones de la OMC suscritas:
(1)Falta de salvaguardas competitivas apropiadas, como regulaciones aplicables a la compañía dominante, necesarias para asegurar plena competencia en el mercado de telecomunicaciones de México; (2) tarifas de interconexión por encima del costo para terminar y originar llamadas de larga distancia; (3) incumplimiento para aplicar la interconexión para servicios locales de manera oportuna; (4) falta de arreglos de interconexión para llamadas off-net (llamadas a regiones donde empresas competitivas no han construido aún su red de larga distancia); y (5) restricciones innecesarias sobre la terminación de tráfico internacional.
Me gustó saber que el gobierno de Zedillo  pretende resolver estos temas en los próximos meses. De acuerdo con la presentación del señor (Jorge) Nicolín, tenemos entendido que ustedes decretarán y aplicarán resoluciones para la empresa dominante para mediados de septiembre, asegurarán la interconexión local con Telmex en el mismo mes de agosto, resolverán las disputas pendientes sobre interconexión de larga distancia y off-net para mediados de octubre, e iniciarán un proceso diseñado para reformar sus reglas de larga distancia internacional en octubre. La puesta en marcha concreta de estos planes ayudará a resolver muchos de los temas que empresas competitivas enfrentan actualmente en el mercado de telecomunicaciones de México. Cualquier actualización de sus planes para cumplir estas metas, que pudieran ustedes compartir con nosotros, serían muy apreciadas.
Sin embargo, dada la añeja dificultad que ustedes han encontrado para resolver estos temas, seguimos muy preocupados por el incumplimiento actual de México en apegarse ante la OMC en el sector de telecomunicaciones. Es por eso que el gobierno de Estados Unidos ha decidido que pedirá consultas ante la OMC con México respecto de ese y otros temas. Esperamos trabajar constructivamente con ustedes durante este proceso para resolver preocupaciones pendientes.
Sinceramente
Richard W. Fisher
Representante comercial adjunto de Estados Unidos

Contradicciones

El mismo día en que Fisher suscribió la carta, la representante comercial de Washington, Charlene Barchefsky, emitió en la Ciudad de México un comunicado de prensa que en sus partes sustanciales ponía de manifiesto que aún no existía ningún compromiso entre ambos gobiernos y, en consecuencia, anunciaba que Estados Unidos planeaba recurrir a la OMC.
Decía, por ejemplo:
“Hemos consultado informalmente con el gobierno mexicano sobre estos temas  desde hace tiempo, la última vez durante dos días de esta semana en la Ciudad de México, y de manera reiterada se nos ha prometido acción decisiva. Sin embargo, las empresas estadunidenses del ramo continúan enfrentando graves barreras a la competencia en el mercado mexicano y ya es tiempo de hablar de estos temas en la OMC.”
En su comunicado, Barchefsky aludía a tres puntos  que el gobierno mexicano “espera resolver a lo largo de los próximos meses”, pero insistía en que “la OMC deberá constituir un foro adecuado para tratar estos temas”.
En la carta, como se advierte, Fisher precisa que son cinco los puntos por resolver y que existe ya un calendario establecido entre ambos países para que el gobierno mexicano lo haga.
En otra parte del comunicado, Barchefsky manifestaba una suerte de amenaza:
“Por el bien del crecimiento económico de largo plazo de México y la vibrante sociedad económica que hemos forjado a lo largo de la última década, urgimos a México a trabajar con nosotros a fin de lograr una resolución oportuna en estos temas vitales”.

Los acuerdos mundiales

El acuerdo con la OMC para liberalizar el comercio internacional en telecomunicaciones básicas entró en vigor el 5 de febrero de 1998. Los 72 países miembros de ese organismo, que estuvieron de acuerdo con abrir sus mercados nacionales a empresas extranjeras, representan en su conjunto 93% del total de los ingresos nacionales e internacionales por 600 mil millones de dólares anuales en ese sector.
Las negociaciones con la OMC referidas a ese sector concluyeron el 15 de febrero de 1997, con 69 países comprometidos en fechas de apertura de sus mercados (entre ellos México).
El proceso para llegar a un convenio internacional para la apertura de los mercados locales se inició en mayo de 1994, con la participación de 33 países miembros de la OMC. Las negociaciones habían sido acordadas por la reunión ministerial de Marruecos de abril de 1994, que puso fin a la Ronda Uruguay.
Aun cuando existen, en principio, compromisos del gobierno mexicano para resolver con Estados Unidos el problema de las telecomunicaciones, Carlos Slim, presidente del Grupo Carso y principal accionista de Teléfonos de México, está decidido a dar la batalla para evitar que a Telmex “le amarren las manos frente a la competencia”.
Y no es para menos.
El mercado mexicano de telecomunicaciones representa un negocio de 12 mil millones de dólares, con un fuerte potencial de crecimiento, que las compañías extranjeras le disputan a Telmex.
Para refutar los argumentos de la representante comercial de Estados Unidos sobre las supuestas prácticas monopólicas de Telmex, la empresa dio a conocer algunos datos:
Desde que se abrió el mercado mexicano de las telecomunicaciones -el primero de enero de 1997- existen a la fecha 21 concesionarios de telefonía de larga distancia, más de 200 proveedores de Internet, 21 operadores de telefonía pública, además de otros competidores en telefonía celular y PCS.
Respecto de los precios de interconexión, en un año, dice Telmex, se han reducido 58%, al pasar de 36 a 19 centavos de dólar, mientras que en Estados Unidos lograr una reducción similar se llevó 17 años.
Sobre el particular, desde junio de 1999, William Kennard, presidente de la Federal Communications Comission (órgano regulador en Estados Unidos), expresó su satisfacción porque Telmex y AT&T habían logrado un acuerdo para reducir, seis meses antes de lo previsto, las tarifas de interconexión de larga distancia.
A la fecha, las compañías extranjeras detentan poco más de 40% del mercado mexicano de telecomunicaciones, en tanto que en Estados Unidos tuvieron que pasar 13 años para lograr una participación similar de los competidores. Y esas empresas, según Telmex, le adeudan alrededor de 700 millones de dólares por la interconexión de larga distancia.

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