Schröeder crea una Alianza Contra la Derecha 51 mil neonazis desafían a la democracia alemana

BERLÍN.- En Alemania no se juega mucho beisbol pero la venta de bats es muy alta. Los usan los neonazis para “defender” a este país de los extranjeros.
Fueron bats los usados para atacar en Pomerania a dos estudiantes de secundaria por ser “izquierdistas”. Los usaron también -junto con barras de acero- para atacar a solicitantes de asilo en Kaltenkirchen.
Pero no sólo eso: en un tren de Leipzig a Tornau, los neonazis propinaron una golpiza a un indio, quien terminó en el hospital; profanaron el cementerio judío de Rockenhausen y varias tumbas en Pomerania; lanzaron piedras con cruces gamadas contra la casa de una familia marroquí; y golpearon severamente a dos paquistaníes que comían en un restaurante en Dassaus.
Todo en apenas la primera semana de agosto.
Preocupado, el canciller Gerhard Schröeder tomó cartas en el asunto. Ofreció mano dura contra los grupos neonazis y, junto con Consejo Central Judío de Alemania, creó una Alianza Contra la Derecha.
Y es que para las autoridades de este país es importante mostrar que se trata de un grupo pequeño de agresores y no de una Alemania nazi como en los años treinta. El gobierno quiere cuidar su reputación no sólo por una cuestión de imagen y honor, sino para que los inversionistas que quieran establecerse en la parte oriental no se sientan amenazados. En lo que fue la Alemania Democrática, los ataques xenófobos alcanzaron a representantes de una compañía japonesa de refacciones electrónicas que buscaba un local para establecer una sucursal. Neonazis los atacaron confundiéndolos con vietnamitas y los empresarios decidieron no invertir en Alemania.
La Alianza Contra la Derecha fue presentada en la ciudad de Dusseldorf, donde el 27 de julio pasado estalló una bomba en la estación central, hecho que dejó 10 heridos graves; las víctimas eran oriundas de la otrora Unión Soviética, seis de ellos, judíos. En repudio al bombazo, 2 mil personas se manifestaron el 5 de agosto en contra de los neonazis. Éstos respondieron esa misma noche en varias ciudades: en Tosten, Rostock y Oldenburg cientos de ellos salieron a las calles a lanzar consignas xenófonas. En esta última ciudad también lanzaron botellas contra peatones. En otras hubo golpes contra algunos extranjeros.
La vocera del canciller, Uwe-Karsten Heye, y el director del Consejo Central Judío, Paul Spiegel, anunciaron en conferencia de prensa que la Alianza es de carácter privado y recaudará fondos para apoyar a los grupos antifascistas que desde hace años enfrentan a los neonazis, pero con muy pocos recursos. En esta alianza participarán diversos personajes alemanes, como la periodista Dories Schröeder, esposa del canciller; el tenista Boris Becker, cuya esposa e hijo son negros; la actriz Verónica Ferrer y el cantante Marius Müller.
De acuerdo con datos oficiales del Bundesamt für Verfassungsschutz (Ministerio para la Defensa de la Constitución, equivalente al Cisen de México), existen unos 51 mil 400 neonazis y de ellos 9 mil son considerados peligrosos.
Según estas estadísticas, en 1999 la extrema derecha cometió 10 mil 37 delitos: más de 27 por día. En la mayor parte de los casos se trata de actos de propaganda, como pintas de cruces gamadas y difusión de periódicos, folletos libros y carteles. En lo que va del año, la lista de actividades neonazis incluye 47 profanaciones de cementerios judíos y 746 ataques violentos contra extranjeros y grupos vulnerables, como discapacitados, gitanos, homosexuales, prostitutas e indigentes, con resultado de nueve muertos. En la parte oriental de Alemania -donde vive 20% de la población- se cometen más de 50% de los ataques a extranjeros.

Los baby skinheads

Los grupos de choque neonazis son conocidos como skinheads (cabezas rapadas). A ellos les gustan los golpes. Son los que atacan, los que incendian, roban, marchan y hacen demás actividades extramuros. Lo más alarmante es que cada vez son más jóvenes, algunos tienen 13 o 14 años de edad, vienen de familias desintegradas o han crecido en un ambiente de violencia. En páginas Internet neonazis hay consejos para los papás de los baby skinheads: “No dejes que tu hijo juegue con negros, asiáticos o judíos”.
La manera como muchos de los principios fascistas han llegado a estos chicos es a través de la música, del rock-facho y del techno. Los textos hablan de atacar el sistema, de rebelarse, y ensalzan un marcado chovinismo.
El texto de una canción del grupo musical Los Cazadores de Turcos dice:
“Una tropa de skinheads está lista para el combate/ le darán una paliza a todos los turcos / Así está bien, así debe ser siempre.”
Los discos compactos van de mano en mano o se compran por Internet. Las piezas musicales son de grupos de diversas nacionalidades. En los primeros lugares de las preferencias están el grupo inglés Warlord (Señor de la Guerra) y los españoles Toletum, Patria e Iberos Saeti.
Los skinheads suelen apostarse en grupo en las estaciones de trenes. Por allí es casi seguro que lleguen extranjeros de piel morena, o con hábitos y ropas extrañas. Fue el caso ocurrido el 27 abril, cuando 10 inmigrantes rusos fueron hospitalizados tras una golpiza. Un mes después, una bomba de fragmentación estalló en la Estación Central de Düsseldorf, y dejó 10 heridos, de los cuales una mujer embarazada perdió al bebé y una pierna.
Los skinheads también se mezclan entre los hinchas del futbol. Los partidos son un buen pretexto para golpear “al enemigo”. Los hinchas van armados y preparados para verdaderas batallas. La pasada Eurocopa fue llamada irónicamente la “euromiedo”, por la violencia que se esperaba en las tribunas infiltradas por neonazis. Fernando Tirado Gutiérrez, por ejemplo, murió a causa de los puntapiés con botas de punta metálica que le propinaron los neonazis después de un partido de futbol.
Según los servicios de inteligencia alemana, existen en este país más de 114 organizaciones y partidos de extrema derecha, desde los marginales violentos hasta los refinados de cuello blanco.
En entrevista con Proceso, el escritor berlinés y experto en la extrema derecha Burkhard Schröeder analiza:
“La ideología de la ultraderecha exige que Alemania sea un país étnicamente puro; quiere expulsar a todo el que considere extranjero. Concibe a los alemanes como una raza superior, y este nacionalismo es muy agresivo.”
Para sus seguidores, dice, Alemania debe ser “una gran potencia, con un pueblo homogéneo donde no existan clases sociales ni intereses contrapuestos, sino un destino y objetivos en común, que venza a los no arios en una lucha ‘darwinista’. En este contexto, judíos, extranjeros e izquierdistas son considerados enemigos del pueblo, y deben ser combatidos”.
Además, dice el experto, “la extrema derecha cultiva un modelo de familia autoritario, patriarcal y misógino. La mujer debe servir al hombre y cuidar de la familia”.
Y, en un plano más amplio, existe en sus seguidores un “culto al führer, al líder, cuya autoridad es absoluta. La democracia es para ellos -señala- un símbolo de debilidad y decadencia”.

“¿Nazi?…pues sí”

Rolf es un joven tranquilo. Trabaja en una compañía que elabora marcapasos en Berlín. Gana bien, vive bien y comprende a los neonazis. No participa en acciones callejeras, pero los apoya moral y económicamente. Su corte de pelo a la Adolf lo delata.
“Yo no estoy de acuerdo con que vengan tantos extranjeros a Alemania. Me subo al metro y no veo alemanes, camino por las calles y no veo alemanes, entro a una tienda y veo a una gorda con cinco hijos, que no hace otra cosa más que parir, y que recibe ayuda del Estado; es decir, de mi dinero, de mi trabajo. Muchos vienen pidiendo asilo, y en lo que les dan una respuesta son hospedados en albergues y se les prohíbe trabajar; les regalan mil marcos al mes, les cubren sus necesidades y están de vagos todo el día.
“Muchos africanos se ponen a vender droga, y es algo que me enfurece. Igual los kurdos, que se hacen las víctimas, dizque perseguidos, y apenas llegan a Alemania forman mafias de vendedores de droga, de ladrones, y se matan entre ellos. Las peores mafias son de extranjeros: los vietnamitas venden contrabando; los polacos trafican con lo que sea, con prostitutas, roban y revenden. ¿Por qué carajos no los echan? Yo ni siquiera quiero que estén en la cárcel, porque no quiero que se gasten mis impuestos en mantenerlos.
Rolf reflexiona: “Alemania debe ser para los alemanes, así como México debe ser para los mexicanos y China para los chinos, pero cuando digo esto en Alemania, entonces me dicen que soy racista, que soy neonazi… pues sí”.
Rolf culpa a los extranjeros de los bajos salarios, pues -asegura- abaratan la mano de obra, no pagan impuestos y desplazan a los alemanes de las fuentes de trabajo.
Lo que más le enoja, empero, es que “en mi propia casa, en mi propio país, me empiece a sentir extranjero. Nosotros no podemos resolverle la vida a tanta gente; que se las arreglen ellos solos, así como nosotros los alemanes nos las arreglamos para salir de las ruinas. Llega uno y luego trae al hermano, al primo, al cuñado, al vecino y hasta al perico, y ésos a su vez traen a todos los que pueden. Yo no quiero diluirme en un mar de desconocidos, de gente que viene por el dinero, que trae ideas estúpidas, como cortarle el clítoris a sus hijas o cubrirles la cara con velos; todas esas ondas, pues, que las practiquen en su país”.

Votos neonazis

A pesar de que la ultraderecha comparte muchos elementos, no es un bloque homogéneo, algunas de sus diferencias son considerables. Schröeder las señala:
“En la parte occidental de Alemania hay una corriente dominante xenófoba porque las personas tienen miedo de perder su alto nivel de vida. Este chovinismo del bienestar se sustenta en un sector reaccionario de la clase media. Esta corriente está representada por el Partido Republicano (Die Republikaner), que tiene sus bastiones en los estados sureños de Baviera y Baden-Württemberg, donde ya consiguieron casi 10% de los votos y entraron en el Parlamento regional. Este partido fue fundado por Frenas Schönhuber, un carismático exoficial de la SS y exconductor de un popular programa de televisión en Bayern llamado Jetz red I (Ahora soy yo quien habla).
“En Alemania del Este predomina la corriente Nacional-Revolucionaria, en la que el Partido Nacional Democrático de Alemania (NPD, por sus siglas en alemán) combina una especie de socialismo autoritario con un nacionalismo a ultranza. Ha tenido mucho éxito entre los jóvenes que no se sienten identificados ni con el otrora socialismo de la Alemania Democrática ni con la Reunificada. Estos jóvenes se distancian de Hitler. Dicen que el führer traicionó los ideales del nacionalsocialismo en aras de la gran burguesía.”
Schröeder comenta que “El NPD no ha tenido mucho éxito en las elecciones estatales de los últimos 20 años. Sin embargo, puede movilizar una gran cantidad de jóvenes para participar en sus manifestaciones y revueltas callejeras”. También señala que en el este de Alemania, los republicanos han tenido poco éxito debido a que en esas regiones ya no hay industria ni tampoco hay clase media. “Ahí se encuentra un proletariado desempleado y un subproletariado”, apunta.
Otra fuerza organizada de la extrema derecha es la Unión del Pueblo Alemán (Deutsche Volksunion, DVU). Es financiada por el multimillonario de Munich, Gerhard Frey. “La DVU es más un club de viejos nazis nostálgicos que un partido político” dice Schröeder.
En los múltiples periódicos, revistas, libros y videos de la DVU se glorifica a los soldados alemanes como héroes. Durante las campañas electorales, la Unión del Pueblo Alemán gasta más dinero que todos los otros partidos juntos. Difunde una propaganda muy agresiva contra los extranjeros, y con esa estrategia ganó las elecciones en los estados orientales Sachsen-Anhalt en abril de 1998 con un espectacular 12.9%. En septiembre de 1999 alcanzó 5.3% en Brandenburgo, región cercana a Berlín.
La fortuna de Gerhard Frey está compuesta por su enorme herencia y por negocios inmobiliarios, imprentas y editoriales. En estas últimas imprime todo tipo de libros, panfletos y folletines de propaganda ultraderechista. Frey es el dueño del periódico Deutsche National Zeitung (Periódico Nacional Alemán).
El partido ultraderechista que más afiliados tiene es la Unión del Pueblo Alemán, con 17 mil miembros. Le siguen los republicanos, con 14 mil afiliados, y el Partido Nacional Democrático Alemán, con 6 mil.

En busca del führer

Hasta ahora, la ultraderecha llama la atención por sus ataques violentos contra extranjeros. Políticamente, empero, no ha logrado convertirse en un amplio partido de masas, como el Frente Nacional (FN) en Francia, de los años noventa, o el Partido Liberal en Austria, de Jörg Haider.
Burkhard Schröder considera que este temor es una exageración. “Por el momento no hay un führer carismático en Alemania que tenga la capacidad de unificar a las diferentes corrientes de la derecha, como Haider en Austria”.
A juicio del experto, “la tendencia hacia la derecha se presenta en Alemania de una manera en que los partidos establecidos, sobre todo el democristiano CDU, pero también el gobernante Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), integran partes del discurso y del programa de ultraderecha a sus acciones. Esto se ve claro con la política migratoria llena de restricciones.”
Así, dice, “encontramos en libros y artículos que han disfrazado la idea de la superioridad racial con un cierto concepto de identidad cultural. Tales tesis son discutidas en espacios como el periódico Junge Freiheit (Libertad Joven)”.
Schröeder afirma que entre los alemanes siempre han existido partidarios de la ultraderecha: de 15% a 30% de la población. “La diferencia con el pasado es que, ahora, políticos de los partidos establecidos y los medios de comunicación abrieron el paso a esta ideología que puede ser aceptada por la mayoría”.
Irene Runge, vocera de la Asociación Cultural Judía de Berlín, tampoco cree que una dinámica como la austriaca esté en el orden del día en Alemania. En entrevista con Proceso en su oficina, ubicada a un lado de la recién restaurada sinagoga en el centro de la capital, opina: “Los ultraderechistas alemanes están demasiado enemistados entre sí y hasta ahora no han encontrado un líder, un führer carismático como Haider”.
Y añade: “En Alemania ha habido una reflexión mucho más crítica sobre la historia del nacionalsocialismo que en Austria. Por eso los neonazis enfrentan problemas más grandes aquí”.

Comentarios

Load More