La líder comunista: Con el desafuero, la Corte Suprema de Chile limpia su conciencia

SANTIAGO DE CHILE.-Gladys Marín, secretaria general del Partido Comunista chileno, fue la primera persona en Chile que presentó una querella criminal contra Augusto Pinochet, por la desaparición de su marido, el dirigente comunista Jorge Muñoz, secuestrado en 1976 (Proceso 1218).
Esa querella quedó estampada en tribunales el 12 de enero de 1998, nueve meses antes de la detención de Pinochet en Londres. El general estaba en servicio activo y mantenía la Comandancia en Jefe del Ejército, que dejaría en marzo de ese año para asumirse como senador vitalicio. Hoy las querellas son 158. Y Pinochet está desaforado.
Celebrando, haciendo declaraciones a la prensa, encabezando el homenaje a Salvador Allende y a las víctimas de la dictadura, Gladys Marín no ha tenido tiempo libre desde esa mañana del martes 8, cuando se conoció la sentencia contra Pinochet.
-¿Qué sintió esa mañana?

-La enorme alegría de saber que por primera vez Pinochet no puede escudarse en títulos ni fueros. Y ése es el fruto de una larga lucha de los partidos de la izquierda chilena y de los organismos defensores de los derechos humanos.
-Además de presentar la primera querella contra Pinochet, su abogado demandó el desafuero del exdictador. ¿Creyó que lo lograría?
-La primera querella la presentamos cuando nadie se atrevía a hacerlo y cuando todos dudaban del resultado. Pero de regreso a Chile, después de su detención en Londres, era casi impensable que no desaforaran a Pinochet. Fue precisamente la existencia de querellas en Chile contra Pinochet -porque a la nuestra siguieron otras- por lo que el gobierno chileno pudo argumentar que en Chile había condiciones para juzgarlo. Como si el mérito hubiera sido del gobierno. A partir de esas primeras querellas se nombró en Chile al juez Juan Guzmán como ministro de fuero para comenzar a indagar, a recopilar antecedentes.
-¿Cómo evalúa el fallo de la Corte
Suprema?
-Para la causa de los derechos humanos es una luz de esperanza, y para los demócratas, una victoria. Pero la Corte Suprema no podía fallar de otro modo. Hay que recordar que esa Corte siempre acomodó sus fallos a la situación imperante, según conviniera. Ahora, con este fallo, puede limpiar su conciencia ante el país. Pero la verdad es que ahora no costaba nada fallar contra Pinochet.
-Logrado el desafuero, ¿habrá juicio contra Pinochet?
-Debería haberlo. He hablado con expertos en la materia que aseguran que aun cuando el juez Guzmán tiene la obligación de solicitar los exámenes médicos acerca de la salud mental de Pinochet y éste podría negarse a ellos, el juez tiene también la obligación de iniciar el proceso y de interrogar a Pinochet, ahora como inculpado. Porque la negativa a someterse a exámenes no exime a un inculpado de la obligación de responder al
interrogatorio.
-El juicio, entonces, se realizará.
-Puede que se demore, pero también puede que sea pronto. ¿Alguien se imaginó alguna vez que en Chile un juez iba a cursar una querella criminal contra Pinochet? Tampoco nadie lo imaginó detenido en Londres o desaforado acá. ¿Por qué no confiar en que puede ser juzgado y, en el mejor de los casos, declarado
culpable?
-Pinochet asegura que no se someterá a exámenes mentales. Pero también había dicho que prefería morir que regresar a Chile con un presidente socialista… Y al final aceptó la vía humanitaria y al gobierno de Lagos. ¿No teme que utilice de nuevo ese tipo de resquicio para salvarse?
-Sí. Puede ser que lo declaren demente y eso dé por terminado el juicio. Es una posibilidad. Lo que a nosotros nos preocupa es que el gobierno de la Concertación siga adelante con la política de consensos que ha llevado a cabo hasta ahora con los militares. Pese a tener el apoyo necesario para avanzar hacia una real democratización del país, prefieren ahondar en esa línea. Nosotros seguiremos insistiendo en el compromiso de asumir la verdad de frente y la tarea de alcanzar la justicia plena.

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