En el América nadie es leal con el equipo: Carlos F. Ramírez

El día en que Emilio Azcárraga Vidaurreta anunció que Telesistema Mexicano había comprado el Club América de futbol, dijo:
“Compramos al América porque nuestra meta es conseguir la sede para México del Mundial de 1970. Si no estamos dentro del futbol no podremos hacerlo. Yo no sé nada de futbol, pero me han dicho que el mejor directivo es Guillermo Cañedo, que el mejor técnico es Ignacio Trelles y que los mejores jugadores son argentinos y brasileños. Sobre esa base voy a construir al América del futuro.”
Y sí, Cañedo fue el presidente de facto hasta finales de los ochenta y Trelles se encargó del banquillo por tres temporadas. Tiempo después, futbolistas argentinos, brasileños y chilenos harían del equipo un cuadro campeón en la liga.
Pocos saben los entretelones de la historia del América como Carlos F. Ramírez, prestigioso historiador del futbol mexicano. En entrevista, Ramírez opina sobre el presente americanista: “Un equipo de Primera División no debe administrarse como un negocio personal o como la tienda de abarrotes de la esquina; un equipo como América debe buscar, antes que otra cosa, su perfil y andar sobre ese proyecto todo el tiempo”.

Para Ramírez los criterios que deben regir a un equipo de esa magnitud  deben sobrepasar las reglas del score: “Una institución así no puede cambiar a la gente sólo por que tiene malos resultados. Debe basar su futuro en un plan estratégico muy definido y metas establecidas por cumplir. ¿Cómo puede un equipo serio permitirse la salida de sus técnicos a mitad de temporada?”
América nació el 12 de octubre de 1916. La idea del nombre fue una ocurrencia de Rafael Garza Gutiérrez, a quien el oficio le dejó el nombre de Récord. Cuando entró a la Liga, el equipo tuvo el nombre de Centro Unión, por un acuerdo entre las escuelas maristas. Pero tres años después, los hermanos Garza Gutiérrez propusieron que la escuadra debía regresar al nombre del acta de nacimiento.
Como América, el equipo se convirtió en 1924 en el primer equipo de mexicanos en ganar la liga nacional. Rompió el discurso único del España y del Asturias; 76 años después compartiría con el Guadalajara una característica: son los únicos que han participado en todas las temporadas profesionales, desde 1943 hasta el invierno 2000.
“Me parece –establece Ramírez, autor de una buena cantidad de libros deportivos como ¿Cuál es la historia al día del futbol mexicano?– que lo que ha faltado dentro de la institución es lo que cumplía muy bien Guillermo Cañedo, sin duda el mejor presidente del equipo: lealtad. Mientras que Cañedo fue leal a la gente que trabajó a su lado, hoy tal  parece que lo que reina es lo contrario: nadie es leal con el equipo y mucho menos con la gente que ha servido a la institución. Ahí está el caso Tena, por decir algo.”
Una tarde, en Roma, durante el Mundial de Italia, Carlos F. Ramírez platicó con el brasileño Jorge Vieira, el último técnico que ha hecho campeón a las Águilas. Cuando Ramírez le preguntó por qué no se quedaba una temporada más con el equipo, Vieira le dijo:
“Por dos razones. Una mi familia. Llevó dos años sin estar con ellos. Y no lo acostumbró. Y dos, porque no sé para dónde va el equipo. Intento hacer algo grande y no me dejan. Las cosas han salido bien porque tenemos buenos muchachos, pero no se sabe para dónde vamos.”
Eso es lo que ha regido al América desde hace 11 años, según el historiador: “Se improvisa. El técnico ha sido un pararrayos. Sus directivos no han sido hombres de tiempo completo y sus resultados allí están: nadie tiene una idea clara de lo que es el equipo”.

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