Reyes Meza: Los murales del Casino de la Selva no deben olvidarse

MÉXICO, D.F. (apro).- Al dar a conocer el fallecimiento del pintor tamaulipeco José Reyes Meza, el pasado lunes 31 de octubre, el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) le llamó “el último de los grandes muralistas mexicanos”.

La directora general del instituto, Teresa Vicencio, expresó que, desde su natal Tampico Reyes Meza “supo crear un arte que traspasó los límites geográficos” y se insertó como uno de los impulsores del muralismo mexicano junto a José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros.

Recordó, además el paso de Reyes Meza por diversas instituciones, estudiante y como colaborador: A los 14 años ingresó a la Academia Nacional de Artes Plásticas de San Carlos, y en 1942 formó parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en donde fundó al lado de Xavier Rojas, el Teatro Estudiantil Autónomo. “El INBA lo acogió en su seno y ahí trabajó como escenógrafo, además de desempeñarse como miembro del Consejo Técnico y Artístico de la Danza. En 1957, por su trabajo en la obra Bodas de sangre, de (Federico) García Lorca, obtuvo el reconocimiento de la Agrupación de Críticos como el escenógrafo del año”, añadió.

Al hacer un recuento de su obra destacó que piezas suyas pertenecen a las colecciones de los museos Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec, de Arte Moderno, Arte Moderno de Phoenix y del Smithsonian Institution de Washington, además de los acervos del Senado de la República, el Instituto Politécnico Nacional y las secretarías de Comunicaciones y Transportes, y de Hacienda y Crédito Público.

En cuanto a su obra mural el INBA citó el mural tallado en la montaña en la presa Raudales, de Malpaso, en Chiapas; los murales en mosaico de la fachada del Pan American National Bank de Los Ángeles, California; el mural en el edificio del Registro Público de la Propiedad en la Ciudad de México y dos murales en la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT): en la Facultad de Veterinaria, en Ciudad Victoria, y el del Edificio Administrativo de Tampico.

Pero puso en primer término los frescos realizados por Reyes Meza en lo que fue el hotel Casino de la Selva en Cuernavaca, Morelos, demolido a principios del año 2000 para crear el supermercado de la empresa transnacional Costco, que ahora ocupa esos terrenos, aunque sólo les dedica una línea.

Vale recordar, sin embargo, la batalla que el artista, junto con sus colegas pintores Jorge Flores y Francisco Icaza, emprendió por la defensa de sus murales en el Casino que, a golpes de mazo y con la piqueta, fueron derruidos para emprender la construcción del supermercado. Fue la sociedad civil morelense, reunida en el Frente Cívico en Defensa del Casino de la Selva, la que dio aviso del atentado al patrimonio artístico y cultural.

La historia es larga y no es la pretensión volver a contarla en este espacio, pero vale recordar que las autoridades del INBA, y también del INAH, de entonces, se escudaron en la propia Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas para argumentar que como el Casino no estaba declarado como monumento artístico, ni sus murales, ni los vestigios arqueológicos hallados en el lugar eran de suma importancia, y se permitió así el atropello.

Luego hubo que restaurar lo que quedaba de los murales, había entre ellos también de Joseph Renau, y el Casino era obra del célebre arquitecto español Félix Candela, y se instalaron en un centro cultural creado por Costco “para lavarse la cara”, dijeron los críticos en su momento.

Es de los atentados que no deberían olvidarse y sobre todo no repetirse, aunque por desgracia en México, sí se repiten continuamente.

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