Lula, el cáncer y los reacomodos políticos

SAO PAULO (apro).- El resultado del examen sorprendió a todos…hasta al propio Luiz Inácio Lula da Silva. Un cáncer de dos centímetros alojado en su laringe, de intensidad intermedia, le fue diagnosticado el 29 de octubre en el centro médico privado Hospital Sirio Libanés de Sao Paulo.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT), de 66 años de edad, famoso por su voz ronca como el eco de un sótano inundado, comenzó dos días después la primera de tres sesiones de quimioterapia. Apenas terminó el procedimiento, grabó un video en el que agradeció el apoyo popular y lanzó un mensaje: “Apoyar a la presidenta” Dilma Rousseff, su delfín.

El Hospital Sirio Libanés de Sao Paulo es referencia privada en la región sudamericana en el tratamiento contra el cáncer. Allí se curó en 2009 un cáncer linfático Rousseff, entonces jefa del Gabinete de Lula. En 2010, el gobierno de Lula puso a disposición aviones y helicópteros para que en la clínica recibiera tratamiento, también un cáncer linfático, el presidente paraguayo, Fernando Lugo, quien superó el tumor.

Estos antecedentes son los que llevaron al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, a sugerir, en tono de broma, una reunión –a celebrarse en marzo de 2012– de presidentes que le ganaron la batalla al cáncer, que lo incluiría a él, víctima de un tumor en la región pélvica, a Lugo, a Rousseff y ahora a Lula.

Por lo pronto, Lula tiene por delante dos sesiones de quimioterapia más. Y tiene la orden de permanecer en reposo en su casa por lo menos hasta enero. En ese mes, según anticipó uno de sus médicos, Roberto Kalil Filho, tiene previsto someterse a radioterapia durante siete semanas, tras lo cual podría ser dado de alta. Los médicos descartaron una cirugía, por temor a que puedan lastimarse las cuerdas vocales, principal herramienta de trabajo de un líder de masas como Lula.

El oncólogo Paulo Hoff, del Hospital Sirio Libanés, atribuyó a la carga genética y al consumo de tabaco las posibles causas del cáncer de laringe de Lula, quien el año pasado abandonó, según Kalil Filho, los cigarritos “Cafe Cream” con los que recibía a sus interlocutores en el Palacio del Planalto, sede del gobierno.

Los médicos recomendaron a Lula no hablar, pero éste no les hizo caso y siguió hablando incluso durante el tratamiento de quimioterapia que recibe en su casa: un departamento situado en el último piso de un edificio de Sao Bernardo do Campo, en el Gran Sao Paulo, donde forjó su vida sindical y política.

“No aguanta más. Lula está aburrido en su casa y quiere volver a trabajar haciendo política”, comentó la ministra de Planificación, Miriam Belchior, luego de visitar a Lula, quien dejó el gobierno el 31 de diciembre de 2010, con casi 90% de popularidad.

Trabajar tras bambalinas

Pero, ¿qué ocurrirá con Lula en términos políticos, siendo el principal articulador de la coalición de una decena de partidos que respalda a Rousseff?

Los analistas estiman que Lula deberá aflojar las riendas de la coalición oficialista para las elecciones municipales de 2012, en las cuales el PT quiere recuperar lo que hoy es un bastión de la centroderecha, la alcaldía de Sao Paulo, principal ciudad del país en términos económicos y poblacionales.

“Lo que yo veo, con poco tiempo de quimioterapia y con el alto grado de oportunidades de recuperación, superior a 75%, es que Lula deberá salir del centro de la escena electoral para apoyar a sus candidatos y actuar más entre bambalinas. Evidentemente no podrá participar directamente en las campañas como lo había hecho”, explica a Apro la cientista política Cristina Pecequilo, profesora de la Universidad Federal de Sao Paulo (Unifesp).

Para la analista, lo más importante en el largo plazo es la posibilidad de que la presidenta Rousseff gane más autonomía. Ella enfrentará en enero y febrero una decisión clave: la primera reforma de su gabinete, dañado debido a las destituciones de seis ministros, cinco de ellos por acusaciones de corrupción.

“Con Lula alejado de los reflectores, Dilma enfatizará su perfil en el gobierno. Haciendo cálculos a futuro, hoy Dilma es más candidata que Lula para las presidenciales de 2014”, explica la analista, que llamó la atención en un hecho: la ausencia de un dirigente opositor que pueda robarle respaldos al gobierno en el momento en que el expresidente se ve obligado a alejarse del centro de la escena política.

Roberto Carlos Teixeira, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), considera que la enfermedad de Lula mete a la oposición en una situación política y electoral difícil. La razón: La enfermedad de Da Silva acrecienta la simpatía por él.

Al igual que Pecequilo, Teixiera prevé que Lula será ahora más un articulador en las sombras que arriba de los escenarios y frente a los micrófonos en los actos de campaña para los comicios de 2012.

El cáncer de laringe es, como dijo el oncólogo Hoff, uno de los principales problemas de salud en la ciudad de Sao Paulo, con niveles de mala calidad del aire que datan desde fines de la década del sesenta, cuando la tierra del café y las finanzas se convirtió en el mayor polo industrial sudameircano. Si a nivel mundial el cáncer de laringe afecta a seis de cada 100 mil personas, en Sao Paulo la proporción es de 16 por cada 100 mil.

Odio por internet

El cáncer de Lula generó una esperada ola de reacciones de solidaridad hacia el expresidente a través de las redes sociales, pero también declaraciones de odio en su contra. Estas últimas provocaron que el columnista Gilberto Dimenstein, miembro del Consejo Editorial del diario Folha de Sao Paulo –el más vendido del país– escribiera que sentía “verguenza” y “náuseas” por los lectores de su periódico.

“Fue una avalancha de ataques irrespetuosos, inhumanos, rabiosos, mostrando placer con la tragedia del ser humano. Ello puede indicar algo más profundo”, escribió Dimenstein en Folha.

Por algunas horas del 30 de octubre –un día después de que se conoció que Lula padecía cáncer–, Folha de Sao Paulo cerró los comentarios de sus lectores en su sitio en internet. Lo que parece ser una campaña visceral de sectores opositores, también se vio en Facebook, donde las agresiones contra Lula radican en un cuestionamiento puntual: por qué el líder del PT se atiende en el hospital privado Sirio Libanés de Sao Paulo y no en la red de hospitales públicos.

El odio en Internet fue notado también por el columnista Ricardo Kotscho, del sitio de la cadena Record, competidora de la opositora y dominante TV Globo. Kotscho, quien fue vocero de Lula durante sus dos primeros años en la presidencia, 2003 y 2004, señaló que “estos comentaristas repiten la radicalización de la campaña del año pasado, cuando los grandes medios dieron espacio para destruir la imagen de Lula y de su gobierno”. Fue una referencia a la campaña visceral de la oposición ultraderechista que vinculaba a la candidata Rousseff con una supuesta liberalización del aborto en Brasil.

Otra visión sobre la catarata de antilulismo online la dio la profesora del Laboratorio de Estudios de la Intolerancia de la Facultad Armando Alvares Penteado de Sao Paulo (FAAP), Sandra Regina Nunes.

“No le perdonan a Lula haber sido analfabeto y haber llegado a la presidencia. No le piden a alguien del (opositor) Partido Socialdemócrata (PSDB) que vaya a un hospital público. Debido a prejuicios sociales objetan que Lula use un artículo de lujo “, dijo la investigadora.

El expresidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), del PSDB, quien conoce a Lula desde hace más de tres décadas, pidió bajar el tono del debate. “Lula –evaluó Cardoso– será tratado en el Hospital Sirio Libanés como cualquiera que se puede atender allí. Si todos pudieran, buscarían lo mejor, no es momento para este tipo de polémica, no me adhiero a eso”.

El fenómeno ganó la portada de la revista Carta Capital, que tituló de este modo: Lula, la enfermedad y la estupidez, y comentó que “el sector de Brasil que se cree inteligente y bien informado exhibe otra vez su ignorancia y grosería”.

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