Pleito por el agave

MÉXICO, D.F. (apro).- La pretensión del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) de regular el uso de la palabra agave y ser la única instancia que autorice la utilización como marca del nombre de la planta, con la que se producen las bebidas destiladas –tequila, mezcal y bacanora–, ha generado una gran controversia entre algunos de los productores.

En su argumentación en contra, el despacho Ramírez y Asociados, S.C., indicó que considerar al agave como una marca y restringir el uso del término derivaría en un monopolio de los productores de esas tres bebidas, pues menciona que hay empresas que producen otros destilados de la planta, en algunos casos de 100% agave, y sin embargo no pueden utilizar esos nombres, pues tienen denominación de origen (particularmente el tequila). Esto significa, dice, que si una bebida se produce con plantas de agave ubicadas fuera del área geográfica de denominación de origen no tiene derecho de usar esas denominaciones.

Tras aclarar también que el nombre de una planta no puede ser considerado una marca, el despacho expresó que el proyecto del IMPI “es una determinación sin precedentes dentro del Estado de Derecho Mexicano, y es una muestra fehaciente del servilismo de las autoridades ante los poderes fácticos de nuestro país, constituidos por los dueños del capital, miembros de la oligarquía”.

En cambio, agrupaciones como la Cámara Nacional de la Industria Tequilera y Agaveros Unidos de Amatitlán, S.A., de C.V., expresaron su apoyo al proyecto y lo consideró esencial “para la adecuada comercialización de las Denominaciones de Origen Tequila, Mezcal y Bacanora; ya que… el púbico consumidor invariablemente asocia dicho términos a estas denominaciones emblemáticas de nuestro país”.

Según el Consejo Regulador del Tequila, desde 1943 México ha peleado por conseguir la denominación de origen para esta bebida y fue el 13 de abril cuando se obtuvo el certificado en el Registre International des Appelations D’Origine de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, con sede en Génova, Suiza. Así, aunque países como Japón y Sudáfrica habían comenzado a producir tequila, no pueden utilizar el nombre. El tequila no sólo es considerada la bebida nacional de México, sino legalmente a nivel internacional ninguna otra productora puede utilizar la denominación.

En su página web la organización el Cuexcomate advirtió también que la solicitud de los productores de tequila, mezcal y bacanora para hacer del vocablo agave una marca “es una barbaridad” y no es legal, en tanto se trata del nombre científico de una planta. Y hay bebidas tan tradicionales como el pulque que también se producen a partir de ésta.

“De aceptarse esta propuesta, en principio habría grandes efectos negativos para aquellos que producen otros artículos derivados de Agave entre otros males”, señaló y convocó a firmar una carta en contra del registro de esa marca a “todos aquellos interesados en proteger la diversidad de agaves y el patrimonio cultural relacionado con ellos y (estén) en desacuerdo con la privatización de recursos naturales”.

Cabe recordar que en el 2006 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO) declaró como patrimonio cultural de la humanidad, en la categoría de paisaje, 34 mil 658 hectáreas situadas en las estribaciones del volcán de Tequila y el valle del Río Grande. El territorio, dice, “forma parte de un vasto paisaje de cultivos de agave azul, una planta que se viene usando desde el siglo XVI para elaborar la tequila y, desde hace 2.000 años por lo menos, para producir bebidas fermentadas y confeccionar ropa gracias a sus fibras textiles”.

Asimismo resume que la planta comenzó a domesticarse hace 3 mil 500 años y cómo a partir de ella se produjo el tequila y otras bebidas. Durante la época colonial fue la corona española quien tuvo el dominio de la producción, hasta que en 1795 el productor regional José María Guadalupe Cuervo obtuvo la primera licencia para establecer legalmente una destilería de mezcal.

Detrás de toda esta historia, de la declaración de la denominación de origen, la inclusión del paisaje agavero en la Lista del Patrimonio Mundial y el debate por el uso del término agave hay no sólo aspectos culturales, sino intereses comerciales y económicos. En el caso del paisaje es preciso mencionar que algunas empresas tequileras ofrecen tours para conocer el paisaje con visitas a sus destilerías.

Pero no es sólo el beneficio turísitico. Hay que recordar que en el 2006, cuando apenas se había declarado el paisaje agavero patrimonio en la UNESCO, la empresa tequilera Grupo Industrial Herradura, SA de CV (que había registrado ventas por 200 millones de dólares en 2005) fue adquirida por la compañía estadunidense Brown-Forman Corp., productora de las marcas Southern Comfort, del whisky Jack Daniel’s, el vodka Finlandia y los vinos Fetzer y Bolla. Esta es una de las empresas que respalda la iniciativa del IMPI de limitar el uso de la palabra agave.

Por lo pronto, el pasado 3 de noviembre, la Comisión Federal de Competencia (Cofeco) se pronunció ya en contra de aprobar el proyecto del IMPI por considerar que la medida resulta contraria al proceso de competencia y libre concurrencia.

Cuando se integró el expediente para la UNESCO se argumentó el vínculo entre el agave y las tradiciones ancestrales, sus valores culturales y patrimoniales y su papel en la conformación de la identidad mexicana ¿cómo entonces podría limitarse su uso a ciertas compañías productoras de tres bebidas?

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