Arbitrario manejo de la TV por cable

Fernando Ortega Pizarro

El actual gobierno ha continuado la política de su antecesor en el manejo  preferencial, discriminatorio y desordenado de las concesiones de televisión por cable. Ha propiciado, por un lado, una competencia inútil y perjudicial en muchas localidades. Y por el otro, la concentración de concesiones en algunas manos. Es el caso de los hermanos Juaristi Septién, de oscura trayectoria política y periodística en el norte del país. Uno de ellos, Carlos, permanece en calidad de prófugo por su involucramiento en el Pemexgate.

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), propician una competencia ruinosa al otorgar concesiones de televisión por cable de manera desordenada y sin control, sostiene el presidente de la Cámara de la Industria de Televisión por Cable, Jorge Cuevas.

El actual gobierno siguió la misma política del anterior al otorgar segundas, terceras y cuartas concesiones de TV por cable en una sola localidad, para hacer competir a varios operadores.

“El resultado es la existencia de más de 140 concesiones que no se han instalado, porque o no tienen los medios o no es un negocio. Ahí siguen rodando, las traspasan, las venden, y eso nos hace mucho daño, porque están metiendo el coyotaje al mercado. Si se pusieran a funcionar  todas las concesiones que se han dado, habría poblaciones que serían las ciudades de los cables”, señala.

Los hermanos Juaristi

A los concesionarios les preocupa, en particular, que desde el sexenio pasado la SCT y la Cofetel hayan otorgado 50 segundas concesiones a los empresarios Francisco Juaristi Septién y Sergio Belmonte, a pesar de que actúan –dicen– con perfil de cártel y de que diversos jueces les han suspendido concesiones.

Francisco es hermano de Carlos Juaristi Septién, secretario de gobierno de Coahuila y director de Administración y Finanzas de Petróleos Mexicanos (Pemex) cuando Rogelio Montemayor fue gobernador y director de Pemex. Tanto Montemayor como Juaristi tienen órdenes de aprehensión por el supuesto desvío de recursos de la paraestatal a la campaña de Francisco Labastida Ochoa.

Los hermanos Juaristi son socios en empresas de cable, periódicos, estaciones de radio y hoteles en Coahuila. A su vez, Francisco Juaristi y Sergio Belmonte son socios en empresas de cable, según los concesionarios.

En el último año del sexenio de Ernesto Zedillo, sostienen, la SCT otorgó 17 concesiones de TV por cable a Francisco Juaristi en las ciudades de Aguascalientes, Alamo, Ciudad Acuña, Ciudad Madero, Ciudad Lerdo, Gómez Palacio, Jalapa, Nogales, Pachuca, Piedras Negras, Reynosa, Tampico, Torreón, Tulancingo, Tuxpan, Saltillo y Zacatecas, en donde ya había un concesionario.

Gustavo de la Fuente, director general de Televisión por Cable del Norte de Sonora, asegura que conoció un informe de 20 páginas del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) sobre los Juaristi, en que se detalla su posible participación en envíos de droga a Estados Unidos, posibles lazos con el Cártel del Golfo y evasión fiscal.

Los Juaristi llegaron a Piedras Negras, Coahuila, hace 30 años procedentes de Reynosa, Tamaulipas, y crearon el periódico Zócalo. Se les vincula en negocios con el entonces gobernador Oscar Flores Tapia. En el gobierno de José de las Fuentes Rodríguez, Carlos Juaristi Septién, hoy prófugo del Pemexgate, fue candidato a presidente municipal en 1984. Según Cueva, perdió pero como era candidato del PRI y tenía un periódico detrás, “se robaron la elección. Hubo protestas, muertos, heridos, se quemaron carros y se incendió la presidencia municipal, porque el pueblo apoyaba al candidato del PAN, Eleazar Cobos”.

Pero su gran auge económico se produjo cuando Montemayor fue gobernador en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, y director de Pemex, con Ernesto Zedillo, cargos en los que tuvo como colaborador a Juaristi. “Cuando Montemayor fue gobernador, se hicieron de muchas propiedades. De la noche a la mañana, tuvieron cinco estaciones de radio y ediciones de Zócalo en varios municipios. Abrieron un Holyday Inn y otros hoteles. Cuando Montemayor ocupó la dirección general de Pemex, recibieron muchas concesiones de televisión por cable.”

Otro concesionario, Alejandro Wheeler, considera que la derrota del PRI en el 2000 les echó abajo el negocio: “Si pensaban tener financiamiento fácil del gobierno federal, para echar a andar sus concesiones de televisión por cable, eso ya no fue posible y empezaron a tener problemas”.

Sin embargo, las investigaciones sobre el Pemexgate preocupan a los hermanos Juaristi. El 13 de enero de 2002, el periódico La Verdad informó que a Carlos, ya entonces sujeto a investigación judicial, se le había visto en un hotel de la cadena Best Western de la ciudad fronteriza de Eagle Pass. Poco tiempo después, Carlos no sólo fue sacado del directorio de Zócalo, sino que el directorio mismo desapareció. Con tal de aparentar un rompimiento con él, el diario publica notas sobre el Pemexgate y ha exhibido incluso a Rogelio Montemayor, con quien hicieron su fortuna, afirma Wheeler.

Los concesionarios

Andrés Alonso Pérez, director de Televicable del Centro, y consejero de la Cámara de la Industria de Televisión por Cable (Canitec), asegura que los primeros concesionarios se preguntan si hubo tráfico de influencias u otra cosa al otorgarles decenas de segundas concesiones a Francisco Juaristi y Sergio Belmonte, cuando a ellos les ha costado muchos años obtener las suyas.

“No nos explicamos por qué a Juaristi, que no tenía conocimiento ni trayectoria en la industria, de repente se le aparecen las mejores concesiones que puede haber en este país.”

Juaristi, continúa, “se asoció con su ahijado Sergio Belmonte,  de la empresa Telemedia. Belmonte tiene prestanombres, construye instalaciones de manera deficiente, utiliza un método depredador como regalar contratos y servicio gratuito por dos meses; no informa a Hacienda sobre el número de suscriptores y proveedores; impide a los trabajadores sindicalizarse y piratea al personal experimentado de otras compañías ofreciéndoles altos salarios que no paga. Además, tiene intereses en la Comisión Federal de Electricidad, que es la que arrienda el poste, y se presume que hay corrupción. De lo contrario, no se explica por qué la CFE renta los postes cuando no hay concesión, como ocurre en Guadalupe, Zacatecas”.

Televicable del Centro tiene concesiones en el Bajío, en las ciudades de Querétaro, Celaya y en Guadalupe y Zacatecas. Andrés Alonso Pérez asegura que sus competidores “depredan, sin calidad, en un mercado donde ya no cabemos dos”.

En otros casos, afirma, especulan con las segundas concesiones. “Casi hacen un acto gangsteril,  pues nos dicen: ‘Oye, tú tienes Querétaro. Aquí tengo dos concesiones de Querétaro que me dieron y te las vendo en 100 mil dólares cada una y no me meto a tu zona’. Es decir, las ocupan como elemento de coacción y la SCT no las revoca”.

Los concesionarios, señala, no se explican por qué la SCT insiste en otorgar concesiones en las mismas ciudades. “¿Por qué hay 20 en Guadalajara, ocho en Monterrey, seis en Querétaro? ¿Por qué el Estado no da concesiones en los pueblos donde no hay cable, donde no hay redes públicas de telecomunicaciones, para que finalmente toda la supercarretera que quiere hacer el gobierno federal, de Ensenada a Yucatán, sea cubierta, y no estemos todos peleándonos el espacio de una ciudad, como hormigas y arañas?”.

Héctor Manuel Vielma Valdivia, presidente del Grupo HEVY –cubre el 95% de las localidades de Guadalajara, Zapopan, Tonalá y Tlaquepaque, y ofrece servicios de servicios de transmisión de datos en banda ancha y a velocidades altas, con tecnología de punta–, informa que su competidor es el Grupo Telemedia, con sede en Morelia, Michoacán.

“Este grupo es la fusión de dos compañías, una de Belmonte de Guadalajara y otra de Juaristi de Coahuila. Como regalan el servicio, nos crea sospechas de que los fondos de esas segundas concesiones no son de origen muy claro. Nos van a ganar el mercado porque manejan recursos infinitos, inacabables”, afirma el también expresidente de la Canitec.

Gustavo de la Fuente, director general de Televisión por Cable del Norte de Sonora, asegura que los Juaristi no instalan sus sistemas de TV por cable en el plazo que les fijó la SCT (en el caso de Nogales, inició operaciones un año después del vencimiento); gozan de una protección sin condiciones de la Comisión Federal de Electricidad (un sistema de cable tiene que pagar la renta de los postes  que utiliza y debe mostrar la autorización para operar que da la SCT), y por si fuera poco, conectan y no cobran por el servicio.

“Este modus operandi –continúa– está vigente en Piedras Negras desde hace 11 meses, en Reynosa desde hace seis y en Nogales desde abril. Sus precios son muy bajos y, además, no cobran ni cortan el servicio por falta de pago. Su intención es entrar a la plaza para tambalear al cablero ya establecido. La impresión que dan es que simple y llanamente llegan a la plaza a ‘lavar” dinero, cableándola toda con fibra óptica, sin hacer estudios previos.”

Televisión por Cable del Norte de Sonora opera sistemas de cable en la entidad desde 1954; fue la primera compañía que estableció este sistema en México. De la Fuente sostiene que con Juaristi y Belmonte no hay competencia: “Ahora dos concesionarios solamente están actuando a su conveniencia para apoderarse de la mayor parte de los suscriptores de televisión por cable”.

Enrique Yamuni, director general de Megacable, considera que la SCT tiene que ponderar si un mercado soporta otro competidor y saber de dónde viene el dinero que se va a invertir.

Megacable opera en 32 ciudades de la República. Es la compañía de televisión por cable con mayor cobertura geográfica, con la mayor infraestructura y la más avanzada tecnología, sostiene. También opera con dobles concesiones en Zamora y Tepic.

Hace tres años, refiere, la SCT otorgó segundas concesiones a Juaristi y Belmonte en Guaymas, Ciudad Obregón, Hermosillo, Navojoa y Veracruz, donde ya operaba Megacable. “Tenían 180 días para empezar y no lo hacen, y el gobierno ni los revoca ni los requiere. No han hecho las inversiones a las que se comprometieron. Hemos visto, inclusive, que las quieren vender a terceras personas y compañías”.

Oscar Cota, presidente de TV Cable de Provincia, tampoco se explica que le hayan dado 17 concesiones a Juaristi, cuando a él le dijeron que no podía aspirar a más de cuatro. “Caray, se puede pensar que es un acaparador, una persona que no está en plan de explotar una concesión debidamente, porque a lo mejor las quiere para venderlas después, que es lo más probable”.

TV Cable de Provincia tiene sus plazas en las ciudades de Pachuca, Tulancingo y San Andrés Tuxtla, entre otras. Juaristi tiene segundas concesiones en las dos primeras ciudades.

“La ciudad de Pachuca la tengo cableada hasta los extremos, desde hace mucho tiempo. Doy el servicio básico en Pachuca y Tulancingo, con 64 canales, y cobro 180 pesos, incluidos los impuestos. Para que se dé una idea: Cablevisión tiene 44 canales y está cobrando 240 pesos. Es una forma de cumplir, de atender el servicio. Yo atiendo a las dos horas las conexiones. Por otro lado, estoy modificando la red a 550 megahertz, más de lo que exige la SCT, e instalando una red bidireccional de 870 megahertz, para poder dar telefonía, Internet y servicios agregados, como video, datos, todo.”

Cree, por lo tanto, que no procedían las segundas concesiones. “La persona que está poniendo la segunda concesión tiene muy descuidado todo, su instalación es muy barata, mal hecha. Soy perito en telecomunicaciones y no aprobaría la instalación que está haciendo. Pero hay peritos en el Colegio de Ingenieros que son firmones, que venden su firma para autorizar cualquier cosa ante la SCT”.

–¿No están defendiendo ustedes un monopolio?

–En todo caso el monopolio sería de la persona a la que le dieron 17 concesiones. Eso, desde mi punto de vista, no se ve bien y hasta hace pensar mal, pues quién sabe qué razones habrá habido para dárselas.

Por otro lado, dice, “no han cumplido en tiempo y forma con la concesión y la SCT no ha procedido en nada. Eso hace pensar mal. A mí, en su momento, la Secretaría me advirtió que podía hacer efectiva la garantía que había dado si no cumplía en tiempo y en forma, y que me podía revocar la concesión. No se ve que eso quieran hacer con los otros”.

–¿No se ha acabado la discrecionalidad en el otorgamiento de las concesiones?

–Así es y no resuelve nada la SCT. Es una pena.

La saturación

En el país existen 18.47 millones de hogares con televisión, de los cuales 2.6 millones utilizan los servicios de la televisión por cable, proporcionados por 361 concesionarios; existen solicitudes de 152 más, de los cuales 41 ya tienen una opinión favorable de la Cofetel. Es un mercado que tiene una facturación anual de 5 mil 800 millones de pesos.

Jorge Cuevas, presidente de la Canitec, asegura que los industriales pugnan por una reglamentación en la que se establezca cuándo está plenamente justificado otorgar una segunda concesión. Y lamenta que el proyecto de una nueva Ley Federal de Telecomunicaciones, que ya se encuentra en la Cámara de Senadores, no considere sus preocupaciones.

“Lo que nos causa alarma es que se ven competencias ruinosas con las dobles concesiones. Con ellas los planes de recuperación de los primeros concesionarios ya no funcionaron. Las segundas concesiones, para competir, utilizan tecnología vieja que va a dar problemas, y si quieren ganar dinero, van a ocultar el número de postes y suscriptores a Hacienda; otros no van a invertir en una ciudad que esté perfectamente atendida con una buena tarifa y con la expectativa de dar otros servicios; además, la CFE no tiene capacidad de postería para todos.

“Si un mercado se lo dividen dos, tres o cuatro participantes, dice, van a dar a los usuarios las mismas caricaturas, las mismas novelas, los mismos programas… ¿Sabe usted cuándo van a dar servicios de valor agregado como voz y datos e Internet? Esa es la preocupación que tenemos.”

–¿Ustedes no están defendiendo su propio monopolio, que a la postre perjudicará al usuario con precios altos y mal servicio?

–Nosotros planteamos que se reglamente el otorgamiento de las concesiones de televisión por cable y que, en los casos donde no estemos cumpliendo, se dé la segunda concesión. No sólo eso, sino que se revoque que la esté fallando. No se trata de mantener cotos de poder, pero si usted está haciendo bien las cosas y jugándose su patrimonio, ¿por qué el otorgamiento indiscriminado de nuevas concesiones? Truenan el negocio. Y también la nueva concesión está destinada a fracasar. Que el mercado sea ordenado, es todo lo que pedimos, y que se justifique plenamente una segunda concesión.

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