Los acusados del PRI

Varios de “los hombres de Labastida” implicados en el Pemexgate han tenido también, en su carrera política como priistas, relaciones no menos estrechas con Alfredo del Mazo y Miguel de la Madrid.

Un breve asomo a los archivos y organigramas de la administración pública y del PRI revela nexos –muchos de ellos sólidos y perdurables– de los políticos mencionados y Carlos Almada, Alonso Bretón, Jorge Cárdenas Elizondo, Juan José Domene Berlanga, Rogelio Montemayor, Carlos Juaristi, Alonso Veraza y Sergio Orozco Aceves.

E inclusive una de las piezas centrales de la campaña de Labastida por la Presidencia de la República, Emilio Gamboa Patrón, fue secretario particular de Miguel de la Madrid cuando éste habitaba Los Pinos.

En tanto que Juan José Domene Berlanga fue director corporativo de Finanzas de Pemex hasta finales del 2000, Jorge Cárdenas Elizondo era secretario de Administración de Finanzas del PRI durante la campaña presidencial del PRI, cuando presuntamente se desviaron los recursos de Pemex para apoyar la candidatura del sinaloense.

Jorge Cárdenas es, al igual que Rogelio Montemayor, originario del estado de Coahuila, pero su carrera política la ha hecho al lado de Francisco Labastida desde que éste ocupó la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH). Seguiría a su lado en el gobierno de Sinaloa, en la Secretaría de Gobernación y después en el PRI. Inclusive integró un despacho con Francisco Labastida.

Después de que Domene y Labastida trabajaron juntos en la Secretaría de Hacienda, en 1975-76, el sinaloense se convirtió en secretario de Energía, Minas e Industria Paraestatal (Semip, 1982-86), puesto desde el cual hizo a Domene subdirector de Finanzas de Pemex.

Y cuando la candidatura de Labastida era inminente, Domene fue designado director corporativo de Finanzas en Pemex, en momentos en que un paisano de éste, Rogelio Montemayor, se hallaba al frente de la paraestatal. El hecho es que, días después del nombramiento de Domene, el STPRM recibió el primer préstamo de Pemex.

Además, uno de los hombres de confianza de Montemayor, Carlos Juaristi Septién, quien fue su secretario de Gobierno en Coahuila, fue nombrado director corporativo de Administración de Pemex.

Del Mazo y su equipo

Carlos Almada es, al igual que Labastida, sinaloense, de Guasave. Se conocieron en los años setenta, cuando Labastida era coordinador general de Proyectos del IEPES y Almada director general del CEPES en Sinaloa.

A finales de esa década, en 1979, Almada salió a probar fortuna fuera de su estado y muy pronto formó equipo con Alfredo del Mazo, quien por aquellos tiempos y hasta 1981 era director general del Banco Obrero. Almada se convirtió en el director adjunto, y cuando Del Mazo asumió la

gubernatura del Estado de México, Almada fue su secretario de Administración, en tanto que Alfredo Elías Ayub fue secretario particular.

Antes de concluir su período gubernamental, Del Mazo se convirtió en titular de la Semip (abril de 86 a marzo de 88) y arrastró a Almada como oficial mayor, época en que otro de los ahora implicados en el Pemexgate, Alonso Bretón Figueroa, originario de Mazatlán, era uno de los asesores de esa secretaría bajo la coordinación de Elías Ayub.

Y es que Labastida había dejado vacante la Secretaría de Energía, para gobernar Sinaloa (1987-1993).

Después de concluir su período de gobierno, Labastida fue nombrado embajador de Portugal (1993-1994), y hasta ese mismo cargo diplomático llegaría más tarde (1996-98) el propio Carlos Almada, quien previamente había ocupado un puesto clave: el de director general del Registro Federal de Electores (89-94). En este cargo fue sustituido por otro sinaloense: Juan Manuel Herrero.

En la actualidad, Herrero es administrador general de Recaudación del Sistema de Administración Tributaria (SAT), lugar donde prestaban sus servicios otros tres implicados en el Pemexgate: Alonso Veraza, Melitón García y Antonio Cázares.

Su gente

Al inicio del sexenio de Ernesto Zedillo, Carlos Almada fue premiado por su desempeño en el RFE con el área de Comunicación Social de la Presidencia de la República (1994-96), donde estableció contacto con Alonso Veraza, quien trabajó a su lado.

Tras regresar de Portugal, Labastida lo recibió, siendo secretario de Gobernación (1998-99), como subsecretario de Asuntos Religiosos. Mas como muy pronto llegó el momento largamente esperado, el de buscar la candidatura presidencial del PRI, Labastida llamó a Carlos Almada para convertirlo en secretario de Elecciones del partido.

Como subsecretario de Elecciones, Almada nombró a Marco Antonio Zazueta, otro sinaloense que se había sido director Prevención y Readaptación Social de la Secretaría de Gobernación al lado de Labastida. Y como coordinador de Administración se llevó también a Alonso Veraza, quien a su vez era director de Administración de Gobernación.

Abogado defensor de Veraza en el Pemexgate es un personaje que fue representante del IFE durante la contienda presidencial del 2000: Marco Antonio Zazueta.

Refugio de labastidistas

Además de Almada, Veraza y Zazueta, aparecieron en Gobernación durante la época de Labastida, y luego pasaron al PRI, tres hombres de confianza del excandidato presidencial: Alonso Bretón Figueroa, viejo conocido de Labastida; Sergio Orozco Aceves y Jorge Cárdenas Elizondo. Todos ellos presuntos implicados en el Pemexgate.

Bretón es originario de Mazatlán, trabajó con Almada en la Semip, y en Gobernación fue asesor de Jorge Cárdenas cuando era oficial mayor. Luego, figuró así mismo como asesor en la Secretaría de Administración y Finanzas del PRI.

Después del proceso electoral en que fue derrotado Labastida,

Bretón  fue ubicado en la CFE con Alfredo Elías Ayub, cargo en el cual permaneció hasta que se desató el escándalo del Pemexgate.

Otra pieza clave de Labastida, quien lo acompañó a su paso por Gobernación como director general de Gobierno, es el sinaloense Sergio Orozco Aceves, quien durante la administración estatal de Labastida en Sinaloa fue secretario de Promoción  Económica del Gobierno.

Orozco permaneció en la Segob aún después de que Labastida renunció al cargo. Y es que Orozco tenía bajo su jurisdicción la Dirección de Juegos y Sorteos de Gobernación, dependencia que dio los permisos para los sorteos del PRI y que, de acuerdo con la investigación en curso, fue la presunta vía para “limpiar” los fondos que salieron de Pemex.

En cuanto a Emilio Gamboa, quien durante la permanencia de Labastida en Gobernación ocupó la Subsecretaría de Comunicación Social y luego se fue a la campaña presidencial, se le atribuye un papel central en la asignación de las candidaturas priistas a las diputaciones de mayoría y en la conformación de las listas de diputados plurinominales.

Un diputado priista refiere, por ejemplo, que al verse en la lista plurinominal “tuve que negociar con Emilio Gamboa, nunca con Labastida”, un mejor lugar, “y fui testigo de cómo manejaba las listas”.

Emilio Gamboa Patrón, quien tuvo un papel destacado como secretario particular de Miguel de la Madrid (1979-88), además de dirigir el Infonavit (88-91), el IMSS (91-94), la Lotería Nacional (94-95) y el Fonatur (96-98), mantuvo siempre buenas relaciones con Alfredo del Mazo y con los hombres que intentaron, por todos los medios, llevar a Labastida a la Presidencia del país.

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