Imre Kertész, otra lengua para el Nobel: Un húngaro poco valorado en su país

Sanjuana Martínez

MADRID.- Más que húngaro, Imre Kertész, el nuevo Premio Nobel de Literatura, se considera “europeo” y por encima de todo, “ciudadano del mundo”. Por eso su galardón constituye el primer reconocimiento a escala universal de la literatura del Holocausto.

Superviviente de los campos nazis, Kertész (Budapest, 1929) fue deportado con 15 años al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau y liberado en 1945 del exterminio de Buchenwald. Estaba pendiente el Nobel de Literatura a la memoria de los campos del genocidio judío y Kertész se une a nombres, como Primo Levy y su obra Si esto es un hombre, Jorge Semprún con El largo viaje, Robert Antelime con La especie humana o Jean Améry, Paul Celan y Violeta Friedman.

Fue Primo Levy quien escribiera que en el verano de 1944 el húngaro llegó a ser la lengua más hablada en Auschwitz, donde había más de medio millón de compatriotas de Kertész compartiendo el infierno del exterminio nazi.

Kertész enfrentó al régimen comunista y trabajó en el periódico Világosság de Budapest, hasta 1951, cuando el periódico era órgano del Partido Comunista. Fue traductor de autores como Federico Nietzche, Sigmund Freud, Hugo Von Hofmannsthal, Elías Canetti, Ludwig Wittgenstein, Jospeh Roth, Arthur Schnitzler o Tankred Dorst. Y desde 1953 vive como escritor y es autor de musicales, piezas de teatro y guiones de cine.

El nuevo Premio Nobel ha dicho públicamente: “Lo único que me une con mi país es la lengua”. Esa frase contiene el poco sentido nacionalista que posee Kertész, quien destacó cuando le dieron el Nobel:

“Me considero húngaro por supuesto;  pero más bien europeo, y por ende ciudadano del mundo. En Hungría fueron asesinados 600 mil húngaros, esto es algo que todavía no se ha asumido del todo. Hay un enorme trabajo de revisión histórica pendiente.

“En Hungría este tema todavía no está presente en la conciencia social, y la política de los últimos años hizo mucho para que esto no cambiase. Por esta razón me reconocen más en otros países que en Hungría, aunque la cuestión no es que no hayan reconocido mis méritos, porque anteriormente me otorgaron el premio Kossuth y otros.”

Por la especie humana

Imre Kertész vive en Alemania, país donde su literatura es altamente valorada:

“Aquí tengo un considerable éxito. Desde que mis libros se publican en Alemania, siento que estoy cumpliendo con una tarea, porque esperan de mí la interpretación y explicación de capítulos de su historia, a los que no me acerco de una forma moralizante, sino que los elaboro en formas novelas objetivas. Y, demás, mis obras se propagaron por toda la Europa en alemán”.

Y sobre el pasado nazi de Alemania, advierte: “No estoy furioso con los alemanes, sino con los nazis. Durante la época del Partido-Estado leía a Kant como si fuera una novela policiaca.”

Las críticas del escritor laureado no solo se centran en su país, sino en la Europa unificada, en la pérdida de las identidades culturales y en lo peligros del capitalismo salvaje: se ha expresado su miedo a la uniformación en Europa.

Su texto entregado a Proceso manifiesta: no, o postmoderno, ya no transcurren entre las naciones o grupos étnicos, sino más bien entre ideologías y valores o entre la razón y el fanatismo. Entre la tolerancia y la histeria, entre la creativaza y el afán destructivo de poder.

“En nuestro tiempo no creyente, las guerras bíblicas tienen su lugar también. Son guerras entre el ‘Bien’ y el ‘Mal’ y, por lo tanto, tenemos que poner entre comillas esas palabras, porque realmente no sabemos qué e el bien y qué es el mal. Existen muchos términos y  muchos significados, y pueden ser algo muy discutidos hasta que no hayamos creado un conjunto firme de valores que se base en un sistema común”.

Sobre su tema recurrente, el Holocausto señaló:

“A mí no me gustan las obras de historiadores o juristas que dicen que no ha sido legítimo el proceso de Nuremberg, por ejemplo. No soy historiador ni abogado; pero tras toda la devastación y el horror que la Alemania nazi causó en Europa, los poderes vencedores debieron considerarlo como una especie de catarsis.

“Sin embargo, no existe duda de que las guerras son impulsadas por intereses de poder, intereses económicos; mas también sabemos que las guerras del siglo XX siempre han sido guerras de índole moral. Nos parecen guerras ideológicas porque cada quien defiende su verdad absoluta, y todos requieren una justificación y explicación ética porque cualquier parte en conflicto sabe que actualmente y ano se pueden justificar la guerras ni tampoco admitirlas.”

Nueva mañana

Su literatura traducida al español por la pequeña editorial catalana El Acantilado, el Círculo de Lectores/Galaxia Gutemberg y la casa Herder, es escueta, apenas cuatro obras: Sin destino, Kaddish por el hijo no nacido, Un instante de silencio en el paredón y Yo, otro. Crónica del cambio. Y en alemán, El fracaso (1988) y Diario de galera (1961-1991).

“Es un premio a la literatura húngara –dice en entrevista con Proceso su traductora al español, nacida en Hungría y radicada en Alicante, Judith Xantus-. Contribuye al mejor conocimiento en el mundo entero de la literatura húngara que es de muy alto nivel y lamentablemente poco conocida por los problemas del idioma.”

El nuevo Novel publicó su primera novela Sin destino en 1975, a los 46 años frente a la indiferencia de sus compatriotas, pero con notable éxito en Alemania –situándose después de 1989, tras la caída del Muro de Berlín- entre los escritores más importantes de Europa. Pronto se llevará al cine. La ensayista Mercedes Monamany, especialista en su obra y quien invitó a participar  en marzo del año pasado en el ciclo Ser europeos en el siglo XXI organizado por la Residencia de Estudiantes, comenta a Proceso la nueva elección de la Academia sueca:

“La complejidad de la obra de Kertész es contundente. Son textos muy duros, filosóficos, metafísicos; con denuncias y señalamientos a nivel humano a nivel político como a los regímenes comunitas. Para el gran público que suele interesarse por las obras de los Nobel, será un autor duro, Kertész aborda temas profundos, deontológicos y graves”.

La distancia entre Kertész y su tierra se ha agrietado, pues “tiene relaciones difíciles con Hungría porque é ha dicho cosas tremendas del antisemitismo que sigue vivo allá, “al haber apostado por el renacimiento de un mito: el hombre centroerupeo”.

El Novel escribe estos días su siguiente novela titulada Liquidación, sobre la caída de régimen comunista en Hungría y el repudio a las dictaduras que se publicará el próximo año. Como una nueva mañana:

“Es una obra contemporánea que se desarrolla en Hungría en los años de cambio. Ya he terminado la primera parte…Trata el tema de una mujer de la segunda generación después del Holocausto, que sigue su destino, su vida. Éste es mi último libro sobre el Holocausto.”

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