Promoción artística de la UNAM

¿Cuál debe ser la vocación cultural de una institución pública de educación superior? En concreto, ¿Cuál debe ser la vocación cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en el contexto de la promoción, la difusión y la preservación de las artes visuales?

El uso que se da al Espacio Escultórico y algunas circunstancias que definen la exposición Tiempo, piedra y barro que se presenta en el Museo Universitario de Ciencias y Arte (MUCA) (Proceso 1353) demuestran la necesidad de revisar, y desde mi punto de vista, de reestructural el sentido de algunas políticas culturales relacionadas con la producción plástica contemporánea.

El Espacio Escultórico es uno de los proyectos más valiosos  y espectaculares, tanto del arte público mexicano como del arte contemporáneo internacional. Emplazado en los terrenos de la Unidad Cultural de la UNAM en Ciudad Universitaria (CU), integra osadamente la naturaleza con la creación humana, la monumentalidad con la sencillez, el pasado prehispánico con el presente geométrico.

Contemplar o transitar sus espacios en los que la lava del Pedregal es paisaje, suelo, ambiente, y parte del concepto escultórico, puede convertirse en una profunda experiencia estética difícil de vivir en el entorno de la Ciudad de México. Sin embargo, en la actualidad, durante el fin de semana, los espacios y las esculturas que conforman este proyecto se han convertido en un lugar idóneo para pasear perros, tirar basura y pintar graffiti.

En su totalidad, el Espacio Escultórico se concibió y terminó entre 1977 y 1980. Su construcción se realizó en dos etapas, entre las que destaca la primera fase, en la que el espléndido centro de lava –de 92 metros de diámetro que se encontraba en esos terrenos fue rodeado por 64 módulos de concreto en forma poliédrica- con una altura de cuatro metros y una base rectangular de 9×3 metros- que silenciosamente delimitan y acentúan la grandiosidad de la piedra.

En la segunda fase, la creación grupal que caracterizó a la primera etapa se transformó permitiendo que los artistas dejaran huella de sus lenguajes particulares en seis esculturas emplazadas en los terrenos adyacentes a ese gran anillo de lava. En la actualidad, a partir de la Biblioteca Nacional se vislumbran las piezas monumentales de poéticas geométricas de Sebastián, Mathias Goeritz, Helen Escobedo, Manuel Felguérez, Federico Silva y Hersúa.

El paseo de los perros comprende ambos emplazamientos; inclusive, dentro del círculo de lava permite su presencia.

En cuanto de los graffiti, la pieza más intervenida es Ave dos, de Hersúa. Una escultura transitable de 14 metros de altura concebida para que el espectador la penetre transformando sus sensaciones a través del cambio de colores: naranja en el exterior y rojo intenso en el interior.

Otro aspecto lamentablemente en ambos espacios es la falta de cuidado de la vegetación que penetra o rodea  a las obras. En poco tiempo, el círculo de lava ya no será visible y, en el caso de Ave dos, los arbustos han alterado inclusive la visibilidad original de la escultura.

En la década de los años setenta, la vocación cultural de la UNAM se distinguió por el apoyo valiente y constante a la creación y la recepción de propuestas originales. No sólo el Espacio Escultórico, sino también el MUCA demostraron la vitalidad y el riesgo de la vocación universitaria.

En la actualidad, ese riesgo y apoyo a la generación de conocimientos y a la obtención de experiencia profesional se ha convertido en una actitud temerosa que disimula en la ambigüedad su falta de compromiso con los universitarios.

En el caso del Espacio Escultórico, es indispensable definir y reglamentar su uso para evitar la transformación de la vocación cultural de este proyecto artístico. En el caso del MUCA, sería muy positivo que las autoridades correspondientes asumieran una vocación comprometida con la formación artística y con la experimentación creativa de los universitarios; sería recomendable que evitaran las ambigüedades conceptuales y, muy especialmente, que evitaran la contratación de servicios externos.

De lo contrario, ¿cómo se puede promover la profesionalización de la difusión artística y la democratización de la apreciación del arte?

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