Parteaguas del futbol

PUEBLA, PUE.- Las imágenes muestran la otra gran pasión de Emilio Maurer y su familia: una variedad de animales salvajes, auténticos ejemplares de colección, con el rugido silenciado en algún lugar inhóspito de México, Estados Unidos, Canadá y Africa.

En agosto de 1991 Ibarra y Maurer anunciaron la contratación del técnico argentino Cesar Luis Menotti, campeón del mundo con su Selección en Argentina 78:

“Menotti fue un parteaguas. A partir de su llegada nuestro futbol empezó a irse para arriba, pero no se le dio tiempo para trabajar. La idea era que cumpliera un ciclo de cuatro años y el futbol de México hubiera dado un gran paso.

–¿Hasta dónde?

–No lo sé; es muy subjetivo, pero sí habría dado un gran salto porque cualquier jugador mexicano que participó en las selecciones con Menotti admite que aprendió muchísimo con él, que le deben bastante, que les hizo sentir que valían, que podían y que no se tenían que acomplejar ante ningún adversario.

Ibarra y Maurer lograron también la participación de la selección nacional en la Copa América, por invitación.

“El futbol mexicano avanzó, aunque todavía sin la constancia. Su primer gran logro lo experimentó en el mundial de Francia, con Manuel Lapuente. Nos eliminó Alemania cuando lo teníamos en la lona, pero nos sigue faltando dar el paso siguiente”, refiere Maurer, expresidente de la Primera División y antiguo propietario de los Camoteros de Puebla.

El año 1992 concluyó con una serie de acontecimientos inesperados: primero, la caída del binomio Ibarra-Maurer. Cuando retomó el control el grupo identificado con Televisa, Maurer no sólo fue a dar tras las rejas, acusado de desfalco, sino que los nuevos dirigentes lo declararon “persona non grata” para el futbol.

Hoy, en la comodidad de su oficina, rodeado por sus fotografías de cazador y con palos y artículos de golf, Maurer abre las heridas:

“El que me chingó fue Burillo, por orden de su tío Emilio Azcárraga Milmo y con la complicidad del presidente Carlos Salinas de Gortari  y de su asesor José María Córdoba Montoya. Inventaron cien mil pendejadas, que me había robado una bola de cosas y me hicieron un juicio del que nunca fui notificado. Fue un caballazo. Todo fue preparado para advertir a la gente: ‘esto les pasa a todos aquellos que están en contra de Televisa’.

“Antes se podía hacer ese tipo de cosas, hoy todo ha cambiado. Emilio Azcárraga Jean (hijo de Azcárraga Milmo y heredero de Televisa) es una persona mucho más abierta, le interesa el América, el futbol, pero con la selección mexicana no se mete. Televisa es otra, ya no es la prepotencia de antaño. Ahora el futbol está en manos de gente decente; lo son Alberto de la Torre (presidente de la FMF) y Víctor Garcés, de la Primera División.”

La selección

–Menotti renunció a la selección el 15 de diciembre de 1992, luego de clasificarlo en primer lugar durante la primera ronda eliminatoria del mundial de Estados Unidos 94…

“Nuestra obra quedó inconclusa: la Copa Libertadores se perdió en el tintero y a Menotti le faltaron dos años más para cosechar los resultados.”

Maurer tiene fama de ser un hombre tenaz, hábil y aferrado, pese a sus dos intentos por incursionar en la política poblana como militante del PRD, con sendas derrotas como aspirante a alcalde, primero, y diputado después:

“Con Televisa hicimos lo que el PAN al PRI. Los detractores nos daban trancazos todos los días. Todo nos criticaban, todo lo ponían en duda, pero dejamos huella. Muchas veces me propusieron que transara con Televisa para seguir más tiempo en el futbol, pero hubiera sido como estar de su empleado, porque esa empresa no entendía de otras cosas en aquellos tiempos: era su voluntad y nada más su voluntad.

Acerca de la actuación de la selección nacional en el mundial Corea-Japón, comenta:

“Con Javier Aguirre dimos un paso atrás, pero su peor movimiento en el mundial no fue futbolístico, sino sentimental y deshonesto: haber alineado a Alberto García Aspe a 13 minutos del final y con el marcador en contra (0-2 frente a Estados Unidos) únicamente porque el señor se iba a despedir de la selección nacional.”

Para el hombre que puso de cabeza la estructura del futbol profesional de México las dudas no terminan:

“A Aspe lo llevaron de cuates… no era posible ponerlo a jugar cuando México entero estaba pendiente del pase de la selección a la siguiente ronda. Si en esos 13 minutos metes a Palencia igual empatamos, cae un gol nuestro, anidamos otro y sabe Dios qué pasa.

–¿Quién llevó a García Aspe a la selección nacional: Aguirre o Ricardo Peláez (cuñado del Alberto)?

–Entre los dos, porque Javier Aguirre es una persona que sabe pagar favores. Definitivamente, Aspe, Burillo y Aguirre fueron muy importantes en las eliminatorias echando el coraje: Javier le metió cabeza y Burillo impuso orden. Dijo: ‘aquí mando yo y se hace lo que yo diga, y tú Javier Aguirre tienes que entenderte únicamente conmigo’, para que no le sucediera lo que a Manolo Lapuente, quien se peleó con Lebrija y luego fue un manoseo terrible de la selección; no hubo autoridad hasta cuando llegó Burillo. Pero llevar a Aspe fue un asunto de cuates, de compadres.

Fue como si de pronto la pantalla del televisor empezara a salpicar imágenes del mundial Estados Unidos 94 con Hugo Sánchez pidiendo, implorando, ingresar a la cancha en el juego México-Bulgaria:

“Qué bueno que no lo metió Mejía Barón porque Hugo en la selección siempre fue un fracaso. En el mundial de México 86 le dieron calambres en Monterrey y no tiró ni siquiera los penaltis frente a los alemanes. Y antes, en el estadio Azteca falló un penal contra Paraguay, porque el mejor jugador mexicano en el extranjero nunca dio una en la selección nacional.

–¿Persiste aún ese gusanito por volver al futbol?

–El gusanito que me podría llevar de nuevo a la Federación es volver a un equipo, al Puebla, lo que es complicado porque actualmente ni una persona ni un grupito pueden mantener ya a un club; ahora son las grandes empresas, porque cuesta un dineral.

–¿Y lo dejarán volver?

–Seguramente. De existir piedras, las quitamos. En México hay una libertad absoluta de hacer lo que uno quiera, y mejor en estos días, en estos tiempos, en estos años

–Fijemos una fecha tentativa para su regreso al futbol.

–Sería en los próximos dos años, máximo. Veremos si se puede, si se dan las circunstancias.

Alentado por algunas personas, la idea de escribir sus memorias rondó por un momento. No las escribirá por ahora porque “es difícil, necesitaría tener mucho tiempo, opto por releer los recortes de los periódicos”.

–¿Cómo iniciaría la historia de Emilio Maurer en el futbol?

–Por explicar la forma en que cambiamos el futbol  mexicano, porque en verdad lo transformamos… Es el hombre que se apasiona, que se irrita, a una década de su derrocamiento en la Federación Mexicana de Futbol:

“Antes no había quien mandara en la Federación Mexicana de Futbol, siempre se hacía lo que ordenaba Televisa, y eso lo acatábamos de tajo. Pusimos la primera piedra que los equipos y la Selección Nacional fueron bien remunerados por las televisoras. Cuando Paco Ibarra (como presidente) y yo llegamos a la Federación era un crimen lo que Televisa pagaba a la Selección: 5 mil dólares por partido. En 15 días organizamos el primer juego del Tricolor con Multivisión, que ofreció 80 mil dólares. No se les olvide que Televisa pagaba 300 mil pesos por juego a los clubes de la Primera División.

Acerca del autor

Reportero con 30 años de experiencia en temas deportivos, egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha cubierto Copas del Mundo de Futbol, Gran Premio de Fórmula Uno, peleas de boxeo de título mundial, mundiales de ciclismo, Juegos Panamericanos y Juegos Centroamericanos.

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