Estados Unidos: Las engañosas cifras del desempleo

SAN DIEGO, (apro).- El pasado 2 de diciembre, el Departamento del Trabajo de Estados Unidos dio por adelantado su regalo de Navidad al presidente Barack Obama, al dar a conocer que el índice de desempleo se había reducido de 9.2 a 8.6%, su nivel más bajo en los últimos tres años.

Esto sin duda representa una excelente noticia para el presidente, ya que le permite entrar de lleno a la carrera electoral del 2012 con un problema ligeramente menor. Y es que históricamente ningún presidente estadunidense, con excepción de Franklin D. Roosevelt, en 1936, ha logrado reelegirse con un índice de desempleo por encima de 7.2%.

Aunque la disminución del desempleo fue sustancial en relación con el mes pasado, cuando el índice se encontraba en 9.2%, lo cierto es que todavía está muy lejos de resolver el problema.

Los economistas han tomado el más reciente informe del Departamento del Trabajo de manera positiva, pero aseguran que la recuperación es desigual.

Están en lo cierto.

Mientras que entre la población de raza blanca el desempleo se encuentra en 7.6%, entre los afroamericanos ese indicador se ubica en 15.5%. Entre los asiáticos el porcentaje de desempleados es de 6.5%.

En el caso de los latinos, la cifra de desempleo de 8.6% no refleja ni lejanamente la realidad que está viviendo esa comunidad. En estados con amplia población latina, el desempleo se encuentra en niveles muy elevados: Nevada, 18.6%; Conectitcut, 17.7%; Massachussetts, 16.1%; Washington, 15.8%; Pensylvania, 15.5%; Indiana, 15.3%, y California, 14.7%, según datos del Departamento del Trabajo.

En conferencia de prensa, el pasado domingo 4, la secretaria del Trabajo, Hilda Solís, reconoció que algunos sectores, lejos de generar empleos, siguen recortándolo.

“Desafortunadamente, continuamos viendo pérdidas de trabajos en el sector gubernamental y en la construcción”, dijo Solís. “Por lo menos 2.6 millones de personas de origen hispano están sin trabajo, 9 mil más que en octubre”.
En algunas regiones de California, como en El Centro, una población agrícola situada en la frontera con México, el índice de desempleo es el más alto de la nación con 28.9%, mientras que en regiones del estado de Washington el desempleo aumentó 1.7% durante noviembre.

No sólo eso. El principal asesor económico de Obama, Alan Krueger, reconoció que la mitad de la reducción del índice de desempleo mostrado durante el mes de noviembre, en realidad puede ser atribuido a que más de 315 mil personas salieron de la población económicamente activa. “Es decir, muchos de ellos son personas que se han cansado de buscar y no encontrar un empleo”.

En octubre del 2010, el Pew Fiscal Analysis Initiative dio a conocer su estudio El alto costo del desempleo a largo plazo, en el que revela que hasta agosto de 2010, 30% de los 14.8 millones de desempleados (alrededor de 4.4 millones de trabajadores) habían estado sin trabajo por más de un año. Este índice es el más elevado desde la Segunda Guerra Mundial.

Las cifras son engañosas, ya que una vez que el trabajador decide no buscar empleo, deja de ser considerado como desempleado, dice a Apro Peter Dreier, maestro de Ciencias Políticas del Occidental College, en Los Angeles. “Si contáramos a todos los que han dejado de buscar empleo, muy probablemente la cifra de desocupados llegaría a 25 millones de personas”, señala.

Otro de los indicadores del Departamento del Trabajo para medir la recuperación económica es el registro de las personas que reciben beneficios de desempleo. En la estadística de noviembre pasado se registró una caída de 174 mil personas que recibían seguro de desempleo. Sin embargo, la mayoría de los economistas aseguran que esa disminución se debe a que se les terminaron los beneficios y no a que encontraron un trabajo.

Actualmente 3.5 millones reciben seguro de desempleo, sin contar a otros 2.2 millones que obtienen ayuda de desempleo otorgada por el gobierno federal.

Con el problema del desempleo a punto de estallar, y con el año electoral a la vuelta de la esquina, el presidente Obama y el Partido Demócrata se encuentran en medio de una serie de negociaciones con los republicanos para tratar de extender los beneficios de desempleo por un año más. Si no se llega a un acuerdo antes del 31 de diciembre, al menos 2 millones de trabajadores dejarán de percibir ingreso alguno a partir de febrero y 6 millones más a lo largo de 2012.
Los beneficios, llamados Compensación de Emergencia por Desempleo, entraron en vigor en julio de 2008 y han sido renovados en nueve ocasiones. La más reciente extensión se realizó en diciembre de 2010.

“Lo menos que el Congreso puede hacer es extender los beneficios de desempleo lo antes posible”, dice Dreier. “Históricamente el Congreso nunca ha permitido que el seguro de desempleo expire cuando el índice de desocupación está por encima del 7.2 %”, agrega.

Pero los republicanos no parecen dispuestos a aceptar una extensión. El líder de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, ha vinculado la extensión de los beneficios de desempleo con mayores recortes al sector público, algo que, en opinión de los economistas, provocaría mayor desempleo.

De no haber una extensión, y a eso le apuestan los republicanos, el impacto en el crecimiento económico del año entrante será muy severo. Con una economía maltrecha, sus posibilidades de regresar al poder se incrementarán notablemente.

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