Homenaje nacional a Adolfo Mexiac

MÉXICO, D.F. (apro).- El Museo Nacional de la Estampa rinde un homenaje nacional al pintor y grabador Adolfo Mexiac (Michoacán, 1927), mediante una retrospectiva que da cuenta de su trabajo gráfico “comprometido con las causas populares y los movimientos sociales”. La exposición fue inaugurada el pasado jueves 8 en el recinto de la Plaza de la Santa Veracruz, en el Centro Histórico.

Curada por Tania Morales Olvera, la exposición Homenaje Nacional a Adolfo Mexiac presenta obras del archivo Mexiac divididas en tres temas: la maestría en el manejo de la técnica; su aportación como historiador gráfico, y su culminación creadora a partir del comienzo del último siglo.

El artista decidió cambiar a los 17 años de edad su apellido Mejía por el de Mexiac. Inició su formación artística en la Escuela Popular de Bellas Artes de Morelia y, posteriormente, vino a la ciudad de México a estudiar en la Escuela nacional de Artes Plásticas. Fue también estudiante en La Esmeralda y partícipe, junto con artistas como Leopoldo Méndez, Pablo O’Higgins y Luis Arenal, en el Taller de la Gráfica Popular.

El año pasado, con motivo de su exposición Una reflexión sobre el Bicentenario, presentada en el Museo Nacional de la Acuarela Alfredo Guati Rojo, Mexiac concedió una entrevista a esta reportera para el semanario Proceso, por cuestiones de espacio no se reprodujo completa la charla de cerca de dos horas que el grabador sostuvo en su estudio de Cuernavaca, por lo cual ahora se presenta un nuevo fragmento.

Recordó ahí que antes del TGP existió la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR), creada antes que el Taller. Méndez, Arenal y O’Higgins “y otros compañeros” decidieron salirse de la Liga y fundar en 1937 el Taller:

“Consiguieron una máquina y eso coincidió con los últimos años de tranquilidad mundial y el posterior inicio de la Segunda Guerra Mundial. El TGP se puso entonces en contra del fascismo.”

Él no fue miembro en aquella época, pues ingresó hasta 1950 al taller y estuvo sólo diez años. El artista participó posteriormente con los fotógrafos Mariana Yampolski y Manuel Álvarez Bravo, y el también grabador Leopoldo Méndez en el Fondo Editorial de la Plástica, donde hizo investigación para algunos proyectos.

–Hacían trabajos en equipo y comprometidos con causas sociales, los artistas ya no trabajan así ahora, ¿son más individualistas?

–Sí, yo creo que a partir de los primeros años de los setenta, ya en los cincuenta incluso, como parte de la política de dispersión de los Estados Unidos se empezó a motivar a los pintores en otro sentido. Yo diría que los metieron en carriles como se mete a los animales, los encajonan para llevarlos en un ferrocarril al matadero.

“Y así nos llevaron a muchas artistas. Por eso surgieron los Cuevas, los Felguérez y muchos otros que son mis amigos, casi todos, pero como parte de la política de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y por conducto de la historiadora Marta Traba.”

–Se ha dicho que hubo incluso un programa de apoyo a las artes por parte de la OEA y que detrás estaba la CIA (Agencia de Inteligencia Central) de Estados Unidos.

–Sí, sí, ellos organizaban concursos jugosos, becas, y claro no había estímulos de parte del gobierno mexicano. Quienes nos mantuvimos fue por nuestra cuenta y de alguna manera sobrevivimos, pero nos dejaron así sin nada a la mayoría.

–¿Cuál era la intención? ¿Desvincular la plástica mexicana de la ideología de izquierda que tuvo después de la revolución mexicana?

–Sí, la idea fue desvincular a los artistas de los problemas sociales, eso fue clarísimo. Afortunadamente surgieron gentes como Rius que fue el gran maestro de la crítica antes de 1968. Y ahora no se diga, es un personaje importante al cual en algún momento se le tendrá que reconocer todo su valor. Pero sí, se desvincularon los escultores y muchos pintores, pero quedaron los caricaturistas que son gente brava.

–¿Los caricaturistas sí están vinculados a los problemas sociales? Hace poco hubo un congreso de escritores en Francia y se habló del problema de la violencia, pero coincidían la mayoría en que el trabajo del artista es individual y su compromiso debe ser sólo con su obra. ¿No pude haber un compromiso doble: con la obra y con la sociedad?

–Esa es una de las discusiones que teníamos constantemente en el TGP: Si era más importante la obra personal o la obra social. Consideramos que ambas deben estar ligadas, no se puede trabajar nada más con la obra social o sólo con la individual… Y además se deben tener los conocimientos técnicos, porque algunas gentes se van más por el conocimiento técnico de la obra y otros se van nada más por el aspecto social y descuidan la creatividad.

En la exposición Homenaje… se exponen, entre otras obras Despertar, desde su conceptualización como boceto a color, su concreción en la matriz tallada en madera y su culminación como estampa en papel, y Libertad de expresión, sin duda su grabado más conocido nacional e internacionalmente esa representación de un hombre silenciado por una cadena en la boca, ha sido símbolo de varios movimientos sociales, como el estudiantil de 1968, aunque fue creada por Mexiac en 1954 en Chiapas.

Los temas abordados por la muestra son los derechos de los trabajadores, los derechos de los indígenas, la denuncia del movimiento estudiantil del 68, la guerra de Vietnam, la sociedad y su urbanización en la Ciudad de México, Colima y Morelia. La última sección muestra obras posteriores al 2000, una serie de diablos, uno de ellos es un autorretrato.

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