Dispuesta a morir si el ejercito no sale de Chiapas, Ofelia Medina sostiene que en Harvard no se enseña a ser mexicano

La actriz Ofelia Medina cierra los puños, tensa su largo cuello, y aclara:
“Estoy dispuesta a perder la vida si no se desmilitariza Chiapas y no se elabora una agenda para la paz. Si se desata la guerra, la vida de todos modos la perderíamos. ¿Quién se salva de la guerra? Sólo los que se vayan: los sacadólares, los cinco archisupermillonarios.”
Recostada sobre una colchoneta, dentro de su tienda de campaña, Ofelia Medina, quien inició el 20 de diciembre pasado un ayuno al pie de la Columna de la Independencia, en la ciudad de México, asegura que el presidente Ernesto Zedillo aplica una “estrategia de guerra:
“Hay una esquizofrenia entre la acción y el discurso gubernamental. Dos cosas completamente distintas. Llegas a Chiapas, ves la militarización, y dices: `pero si aquí hay guerra, ¡carajo!’. Regresas a la ciudad de México, y noticiarios y periódicos te dicen que reina la tranquilidad. De palabra todo está tranquilo, pero siguen con el mazo dando.”
Del huipil blanco salen sus pies, cubiertos por largas calcetas beige. Dice indignada:
“Nosotros estamos haciendo la nueva política, en la cual el protagonista ya no será ningún doctor. En Harvard no enseñan a ser mexicanos; enseñan a ser harvartecas, que de quién sabe qué raza sean. Allá no se aprende de qué se trata este país.
“Vomité, vomité el día en que, mientras nosotros padecíamos al máximo la esquizofrenia, el doctor Zedillo estaba en la Cumbre de Miami. Y el momento histórico de la cumbre es que ya somos chorromil consumidores, que somos el mercado más grande del mundo. Todo es comercio para ellos. Y nosotros meros consumidores. Con este ayuno estamos demostrando que todavía existimos quienes tenemos ideales. ¡Muchos! ¡Muchísimos! Y ése es el verdadero pueblo de México.”
Ofelia Medina señala que, al crear la Comisión para el Diálogo y la Mediación por la Paz, el 14 de diciembre pasado, el presidente Zedillo intentó desplazar al obispo Samuel Ruiz García y a las organizaciones sociales que venían fungiendo como intermediarias por la concordia:
“El doctor Zedillo presentó a esa comisión como la panacea. No mencionó la Comisión Nacional de Intermediación (Conai). No mencionó a don Samuel. Ni siquiera un reconocimiento al trabajo que habían hecho y que el gobierno no ha podido hacer. Fue una majadería, que es la expresión más sutil que se me ocurre.
“¿A quién preguntaron? ¿A quién consultaron para crear esta comisión de legisladores? Simplemente dijeron: `así está la situación, y ahí les va la respuesta’.”
–Zedillo finalmente invitó a don Samuel y la Conai para mediar en el conflicto. ¿El ayuno de ustedes lo presionó?
–Sí. Y ésa era en parte nuestra intención: hacer ver que la decisión del presidente carecía de apoyo. Para nosotros, don Samuel es la persona autorizada para hablar. Su trabajo de mediación ha resultado invaluable.
–Ustedes comenzaron su ayuno un día después que el obispo Samuel Ruiz inició el suyo. ¿Cómo llegaron a esta determinación?
–Nosotros ya estábamos sintiendo que la actitud gubernamental era francamente de guerra. Teníamos semanas de estar viendo esa diferencia entre el discurso y la acción. La Convención Nacional Democrática, junto con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, recibió un llamado del Comité Clandestino Revolucionario Indígena para formar un frente amplio, que agrupara a todos aquellos quienes creemos que el rumbo político del país debe reencauzarse, intentando ser voz de los sin voz.
“Con un temor constante, habíamos empezado a tener reuniones. Pensábamos que los ataques se reiniciarían en las vacaciones, aprovechando que todo mundo estaría acostado bajo el sol hasta que las balas los despertaran. Nosotros no. Estaríamos al pendiente de todo. Durante una reunión decidimos realizar acciones para evitar la confrontación. Fue entonces cuando don Samuel anunció su ayuno. Leímos su convocatoria y nos sumamos.”
Desde el principio, los huelguistas han sostenido tres condiciones para levantar su ayuno: el regreso de los soldados a sus cuarteles, la reanudación del diálogo con una agenda aprobada y el reconocimiento de la Conai, el cual ya se cumplió.
–¿Qué probabilidades ve de que se abra la agenda y se desmilitarice el estado?
–No quiero ser catastrofista, pero creo que ahorita pesa más la militarización que el discurso. Se dice que a Chiapas están llegando plataformas militares de Estados Unidos. Nosotros nos mantendremos aquí, aun a costa de nuestra salud y nuestra vida.
–¿Dentro de sus peticiones incluyen la destitución del gobernador Eduardo Robledo Rincón?
–No. Para suspender el ayuno, sólo hace falta una agenda del diálogo y la desmilitarización de Chiapas. La destitución de Robledo Rincón está incluida en el proyecto de paz de la Conai, que dice que para que pueda haber paz debe haber una satisfacción respecto del proceso electoral, que es una de las causas de la inconformidad. La destitución es condición para el diálogo.
–¿Han venido representantes gubernamentales a hablar con ustedes?
–No. Aunque orejas hay por todos lados. Hasta regalitos me han traído los orejas. Lo Dumbo se les ve, pero si desde lejos… “¡Aguas!, hay viene Dumbo”, decimos cada que vemos acercarse a uno de ellos.
En su octavo día de ayuno y con tres kilogramos menos de peso, Ofelia Medina habla con desparpajo. Con facilidad pasa de la indignación al buen humor. Está al tanto de la organización del campamento de ayunantes. Interrumpe a cada rato la entrevista para dar órdenes, sugerencias.
Superbarrio entra en la tienda de campaña para mostrarle la carta que acaban de redactar, dirigida al presidente Zedillo.
Con pluma en mano, la actriz corrige:
“Quítale eso de `constitucional’, y déjale nada más en `presidente’… En vez de `etnocidio’`, ponle `genocidio’, porque si se desata la guerra, nos va a llevar a todos parejos.”
Afuera hay gente haciendo cola para entrevistarse con ella. Algunos asoman la cara, impacientes.
–¡Ya voy! Espérenme por favor un momento –les dice.
A Chana, su asistente, le recuerda:
–No se te olvide checar cómo va hoy el boteo.
Explica al reportero:
–Vivimos de la caridad pública, del boteo. De ahí sale para las mantas y demás cosas.
Y toma el vaso con miel que está frente a ella, da un pequeño trago, y luego chupa el limón que ha sostenido durante toda la charla. Vuelve a recostarse en la colchoneta. Lejos de verse demacrada y débil, la actriz de 44 años despliega dinamismo.
Refiere que, más que el ayuno, le afectan la contaminación y el ruido del tráfico en Paseo de la Reforma.
Entre las cobijas y bolsas dispuestas en la tienda de campaña, sobresale el libro El secreto de Gandhi, que ayuda a la actriz a sortear su huelga de hambre. Destacan las imágenes de la Virgen de Guadalupe.
–Soy guadalupana. Femenina al extremo. Creo que Dios es mujer, porque es la creación. ¿Cuándo has visto a un hombre parir? La Virgen de Guadalupe es la mamacita de todos nosotros.
–¿Por qué escogieron el Angel?
–Por la independencia, por ser un símbolo libertario… ¡Qué sé yo! Fue el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad el que escogió el lugar. ¡Y órale!…
Diez casas de campaña atiborran la explanada del Angel de la Independencia. Los mecates que sostienen las mantas de protesta están anudados a los gorros frigios, a los brazos, a las coronas de laurel de las esculturas en bronce. Arriba están las esfinges de los próceres. Y en lo alto, el dorado resplandor del Angel.
Día con día, grupos de curiosos se arremolinan en torno de los casi 60 huelguistas por la paz, identificados por un listón cruzado al pecho que dice: “ayunante”. Entre laicos, sacerdotes y religiosas que participan en el ayuno están Superbarrio Gómez, quien llama la atención por su máscara y sus mallas coloradas, y el Súper Ecologista Universal, de chillante indumentaria verde.
En la reducida explanada de mármol se instaló también un área de prensa para divulgar sus comunicados; hay otras de acopio de víveres para los indígenas chiapanecos; para oficiar misa y para eventos culturales. Por todos lados hay sillas blancas de plástico.
Hay hasta letrinas portátiles, instaladas sobre un camellón de Paseo de la Reforma. Y es en el Sanborn’s de enfrente adonde los ayunantes acuden a lavarse las manos, la cara…
Aquí todos los días están llenos de sorpresas para la intérprete de Frida Kahlo: las únicas rutinas son la conferencia de prensa y las dos liturgias diarias.

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