“Acorazado”, de Curiel, fracaso del sueño mexicano

Desde el pasado fin de semana comenzó a proyectarse en salas cinematográficas Acorazado, ópera prima del realizador Álvaro Curiel (DF, 1973) y protagonizada por Silverio Palacios. Se trata de una comedia que reflexiona sobre la idiosincrasia del mexicano, que en la actualidad se halla confuso, “sin brújula”, según apunta para Proceso el novel director.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Justo cuando la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) da a conocer que México ocupa el segundo lugar de mayor desigualdad de ingresos, se estrena la comedia Acorazado, de Álvaro Curiel, que refleja esa situación.

“Es un espejo del país”, advierte el cineasta.

La cinta hace énfasis en unos sindicalistas que intentan sobrevivir en las calles del puerto de Veracruz, 15 años después de que el gobierno de Carlos Salinas requisara las instalaciones del puerto acusándolos de corrupción. El más joven, Silverio Palacios (también es el nombre real del actor), convencido por sus amigos, decide emigrar a Estados Unidos tras el sueño americano y crea, con su taxi viejo, una balsa para ir a “la tierra prometida”; pero en realidad llega a Cuba, donde busca asilo político, convenciendo a los de las isla del Caribe que huye de la injusticia del capitalismo y la desigualdad.

Acorazado, producida por Jaibol Films con Fidecine, Lemon Films y Charivari Films, se halla en cartelera desde el viernes 9 con cerca de 50 copias. Es la ópera prima de Curiel, nacido en la Ciudad de México el 10 de septiembre de 1973 y egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica. No fue fácil su distribución, dice el director:

“La gente se asusta o piensa que los espectadores son tontos, y no lo son. En los filmes mexicanos muchas veces no reconoces ni qué clases sociales son los personajes; nos encanta esconder la realidad, no sé por qué, y en la mía bajo ninguna circunstancia, no, a pesar de que es una farsa enloquecida.”

Curiel ambientó la película en el puerto de Veracruz “porque es muy claro el triángulo geográfico y político de México, Estados Unidos y Cuba, y Silverio no podía llegar del otro lado de la costa. Además, de pronto llegas a Cuba y ya no sabes dónde están Cuba o Veracruz, hay una similitud muy grande, hay zonas de estos dos lugares que son idénticas”.

 

Retrato del mexicano

 

Star Castle distribuye Acorazado.

–¿Fue complicado buscar un distribuidor?

–No fue imposible; pero debo decir que tampoco fue tan fácil, nos tardamos un rato. Estuvimos yendo a diferentes distribuidoras, y es muy chistoso porque es una película que usa una frase política, cuando Silverio anuncia que huye del capitalismo, con la cual se asusta todo el mundo, piensan que es cine de arte. Luego, les da miedo que ganes premios, que fue lo que me pasó en Europa, porque dicen que eso aleja a la gente de las salas, lo cual me parece ridículo. Es como un insulto al espectador tratarlo como tonto. El largometraje es perfectamente legible para todos…

“El mensaje de Acorazado es simplemente una reflexión sobre nosotros y para que cuando salgas del cine te cuestiones si eres o no esa persona que hace Silverio: ‘¿tengo o no esos vicios?’; pero no es una película que te diga lo que debes hacer o dejar de hacer.”

También actúan Juan Carlos Colombo, Laura de la Uz y Salvador Sánchez, entre otros, y el director de fotografía es Germán Lammers. Curiel realiza un documental en el que continúa con el tema de la desigualdad en México, donde el eje central es Carlos Slim, y entrevista a politólogos y ex presidentes.

Silverio Palacios, quien ha intervenido en más de 20 películas, protagoniza Acorazado. El director escribió el guión para él. El actor confiesa que este proyecto le deja un buen sabor de boca “porque es una historia que puede decir muchas cosas que el público mexicano necesita para reflexionar”. Y comparte:

“La aventura de este hombre parte de la decisión de salir de su país para buscar un mejor horizonte, pero el destino lo lleva al lugar equivocado y no, porque es una evidencia de que las órdenes de gobierno, de políticos y líderes sociales están dejando de funcionar y no le ofrecen a los seres humanos –y menos al latinoamericano–, una opción de vida viable, una opción de vida decente.

“No tenemos expectativa. Hay en la cinta una profunda reflexión, tal vez muy juguetona, muy de comedia negra, al respecto. El personaje es un hombre capaz de lanzar sueños que están fuera de su alcance y expectativas que no puede controlar.”

Allí hay un elemento simbólico, suma Palacios:

“Él lleva una brújula que no le sirve. Y es lo que pasa con el mexicano.”

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

Comentarios