¿Son mejores las mujeres?

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Sara Sefchovich, con su rasgo característico de poner el dedo en la llaga, acaba de publicar su nuevo libro: ¿Son mejores las mujeres? (Paidós/Debate Feminista). Construido a partir de extractos que ha seleccionado de sus novelas, ensayos académicos, artículos periodísticos e intervenciones públicas, el libro está dirigido a un público amplio, interesado en uno de los conflictos más acuciantes de hoy: la desigualdad entre mujeres y hombres. Con un sólido bagaje intelectual y una pluma de largo oficio literario, Sefchovich recorre la historia reciente de México, explica el surgimiento del movimiento feminista en el país, elabora un catálogo de los temas del feminismo, plantea sus reivindicaciones, da su versión de lo vivido, fundamentando sus enojos y desacuerdos, para concluir con un balance de lo conseguido y lo pendiente por lograr.

A contracorriente de la mayoría de las feministas, Sara se pregunta algo que toca el corazón del problema: ¿somos más buenas, más honestas, más confiables políticamente las mujeres? Ella responde que no. Existen mujeres de distintos tipos y calañas, mujeres que aunque comparten problemáticas generales, en la vida se manejan de formas diferentes: algunas con solidaridad y generosidad, pero muchas otras con mezquindad, corrupción y maldad. No hay una “esencia” que nos haga mejores. Hay, eso sí, procesos psíquicos y culturales con sus usos y costumbres lo suficientemente arraigados para desarrollar un estilo de ser femenino. Por eso muchas conductas de las mujeres se parecen, de igual forma que las conductas de los hombres también tienen rasgos compartidos. Así, la lectura de este libro relega al terreno de lo fantasioso cualquier intento de defender la idea demagógica, ¡lamentablemente tan común!, de que las mujeres somos mejores que los hombres.

A lo largo de 370 páginas, Sara Sefchovich pone en tela de juicio el mujerismo, esa enfermedad del feminismo que consiste en denunciar solamente lo que padecen las mujeres y considerarlas víctimas, sin registrar los sufrimientos y dolores de los hombres. Su análisis sobre las actitudes “políticamente correctas”, su cuestionamiento a los silencios cómplices sobre los errores y horrores que cometen las mujeres, su reflexión sobre “lo que algunas se niegan a entender”, tienen gran fuerza argumentativa. La crítica que hace sobre el conservadurismo, las mujeres enemigas, el oportunismo y la complacencia femeninos, las debilidades de una postura política que reproduce lo que critica (el sexismo al revés) y la omnipotencia presente en el anhelo de ser supermujeres están desarrolladas con lucidez. Una conclusión que se desprende es que si las personas feministas (hombres pro igualdad incluidos), con su variedad de tendencias y expresiones, demuestran ser incapaces de hacer frente al mujerismo, no se podrá revertir la desintegración del mensaje radical y esperanzador del feminismo.

La mayor amenaza para el objetivo emancipador del feminismo ha sido su deriva disgregadora hacia la constitución de grupos sectarios que se van separando de un proyecto democrático radical que debe ser compartido por otros grupos ciudadanos. Ante este panorama la pregunta ineludible es: ¿están las feministas dispuestas de verdad a examinarse críticamente? La propuesta de Sara Sefchovich ofrece un espejo implacable y apunta a una revisión de los síntomas de la enfermedad que llamamos machismo y que es una de las palancas de esa maquinaria productora de inhumanidad y enajenación que es el sistema capitalista. Es evidente que si hemos de girar el rumbo político hacia una sociedad más justa y menos desigual se requieren procesos de reflexión y debate, como los que este libro alimenta y respalda. Con harta frecuencia la opinión mediática, que sabe poco de matices o, cuando los conoce, no le interesa precisarlos, retoma y difunde principalmente las posturas sectarias de algunas feministas, con su áspero tono anti-intelectualista. Frente a esto no hay nada que hacer, más que asomarse a las ventanas que abre Sara para visualizar otro feminismo.

El feminismo, como movimiento social, está constituido por diversas tendencias y como pensamiento político ciertas figuras intelectuales le otorgan un perfil destacado. El de Sara Sefchovich es un pensamiento crítico, ilustrado y comprometido, y la manera en que ha ensamblado las citas de sus novelas, conferencias y ensayos hacen que la lectura de su libro fluya ágilmente, mostrando la gama del pensamiento de su autora. Al interrogarse si las mujeres son mejores que los hombres, Sara Sefchovich desarrolla una reivindicación de la humanidad compartida de todos los seres humanos. Sin embargo, es muy clara cuando señala: “No podemos sentarnos en nuestros laureles, pues falta mucho, falta demasiado”.

Estoy convencida de que ¿Son mejores las mujeres? se convertirá en una pieza clave del muy necesario debate sobre el sexismo: la discriminación en función del sexo, que viven tanto mujeres como hombres. Debatir es indispensable no sólo para participar democráticamente sino para producir una distinta dinámica de relación entre las mujeres y los hombres. El trabajo de Sara Sefchovich apunta en esa dirección y cierra con una conclusión muy esperanzadora.

Comentarios