También en España el sueño se disipo: tormenta económica y un gobierno sin control

MADRID.- El sueño de la recuperación económica española está amenazado. La sensación de inestabilidad política, incertidumbre y sospecha por los casos de corrupción, y concretamente por el escándalo de los GAL, provocaron una de las tormentas financieras más importantes de la historia reciente de este país.
La caída de la peseta a mínimos históricos, la huida de los inversionistas extranjeros y las jornadas negras en la Bolsa de Valores no fueron frenadas por las palabras del presidente Felipe González; por el contrario, el desequilibrio económico se agudizó.
La tempestad ya se veía venir.
A diferencia de la caída de la lira, la corona sueca o la crisis del peso mexicano, la caída de la peseta se debe a razones extraeconómicas, según los analistas.

Desde hacía quince días las acciones judiciales sobre el caso GAL influían en la economía, pero no fue sino hasta el lunes 9 de enero cuando aumentó la tensión en los mercados financieros, ante el empeoramiento de la crisis política.
En esta ocasión estaba en juego la credibilidad y la honestidad del máximo responsable del gobierno, quien intentó calmar los ánimos. El efecto que logró fue totalmente lo contrario. Al día siguiente de una entrevista con Felipe González en televisión, los mercados respondieron:
Una jornada de auténtico pánico: La peseta cayó a un nuevo mínimo histórico frente al marco alemán, pese a la intervención del Banco de España. La moneda española fijó su tipo de cambio en 87.24, mientras el comportamiento de la Bolsa y los problemas asociados a la deuda causaron histeria.
“Es como si el mercado estuviera contra González”, repetía nervioso un agente de la Bolsa de Madrid. El miércoles, las cosas empeoraron: los intereses subieron al 10.24%.
La calma llegó el jueves, pero con reservas.
El lunes, The Financial Times, en un editorial titulado “González en el declive”, afirmó que las últimas acusaciones de corrupción, junto con la caída de la peseta en los mercados de divisas, habían “acrecentado la impresión de que el primer ministro ha perdido el control”.
Afirmó que González necesitaba retomar el control: “Un primer paso será encontrar a un potencial sucesor para que le ayude. Pero el paso más importante es, simplemente, el de gobernar”.
Ese mismo día, el Wall Street Journal publicó en su edición europea un largo artículo: “La primera semana de 1995 ha sido especialmente dura para España”. Señalaba:
“Desconcertados por la escalada de ataques contra el gobierno de Felipe González y poco convencidos por las maniobras del Banco de España, los inversores venden sus títulos españoles y la peseta alcanza un mínimo histórico en su cotización frente al marco. Y hay noticias peores. Muchos analistas creen que los problemas de los mercados españoles no han terminado todavía.”
Ambos se refirieron a las elecciones que se tienen previstas para abril y mayo y consideraron que Felipe González podría sufrir una “tremenda derrota” en esas elecciones municipales.

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