Inversiones, turismo, deporte, afectados De rebote golpea a Cuba la crisis mexicana

LA HABANA.- La crisis económica mexicana afecta a Cuba: empresarios de México cancelan o posponen inversiones y negocios y el turismo mexicano –el cuarto en importancia para la economía cubana– cayó estrepitosamente.
Unos quince proyectos de inversión conjunta cubano-mexicana en turismo, alimentación e industria básica están en el aire. Dos de ellos ya fueron cancelados: La empresa del Valle retiró su propuesta para hacer jugos bajo la marca cubana Taoro; y Cartonera La Magdalena canceló su proyecto de producir cartón y derivados.
Los siete principales proyectos de inversión mexicana –cuyo monto rebasan los 800 millones de dólares– se mantienen, aunque algunos de ellos no concluyen aun sus negociaciones.
El turismo mexicano que había crecido en 20% anual, cayó a más de la mitad desde el anuncio de la devaluación en diciembre pasado. Miles de viajeros suspendieron sus paseos, las compañías aéreas redujeron sus vuelos y las agencias de viajes cancelaron reservaciones.

Hasta el intercambio deportivo se redujo. Ivar Sisniega, presidente de la Comisión Nacional del Deporte (Conade), y Mario Vázquez Raña, presidente del Comité Olímpico Mexicano (COM), estuvieron aquí para negociar la reducción a la mitad de los técnicos cubanos que trabajan en México debido a “falta de presupuesto”: de 210 entrenadores, metodólogos y médicos deportivos, la Conade contratará ahora a 110. Además, reducirá en 30% sus pagos en dólares a las autoridades deportivas cubanas.
Preocupados, los funcionarios del gobierno de Fidel Castro siguen con cuidado los acontecimientos en México y, esperanzados, declaran: “Deseamos que no exista una afectación en nuestras relaciones económicas. La parte mexicana tiene el mismo sentimiento y veríamos la manera de encontrar una solución conjunta”, dijo el 13 de enero el viceministro cubano de Comercio Exterior, Orlando Hernández.
Carlos Fuentes Arriaga, Consejero Comercial de México en Cuba, reconoce: “Si existe la estimación de que algunos proyectos de inversión van a tener que diferirse en virtud de que, como es comprensible, las empresas mexicanas tienen que ajustarse a las nuevas circunstancias del mercado nacional”.
No obstante, afirma que “la cartera de inversiones mexicanas en Cuba mantiene una tendencia creciente” y que la devaluación del peso hizo competitivo el comercio exterior del país. “Hay certeza en algunas empresas mexicanas de que habrá un potencial aumento de las exportaciones”, comentó.
Fuentes Arriaga señaló que el gobierno de Castro “es receptivo, escucha propuestas” y que Cuba “no deja de ser una opción interesante aun en las actuales condiciones de crisis financiera”.
De enero a agosto de 1994 las exportaciones mexicanas hacia Cuba llegaron a 70 millones de dólares y las importaciones fueron por apenas tres millones.
No obstante, lo que México vendió representó apenas 5% de la capacidad de compra de Cuba. Cifra ínfima para un mercado vedado para los norteamericanos, con cercanía geográfica para México, buenas relaciones políticas e idioma común.
Y es que, de acuerdo con empresarios mexicanos consultados en La Habana, los productos de México eran caros, como muestra evidente de la sobrevaluación del peso. Para las corporaciones cubanas resultaban más atractivos los precios de productos diversos –desde bienes industriales hasta latas de conserva– de España, Venezuela o Panamá. Hasta 1992 comerciaban con Cuba alrededor de 200 empresas mexicanas. A mediados del año pasado cerca de medio centenar había cancelado sus operaciones.
Por ello –expresan algunos empresarios–, si algo tuvo de bueno la devaluación es que los productos y precios mexicanos vuelven a ser competitivos, al menos para los necesitados cubanos.

TURISMO MEXICANO

Tras la abrupta devaluación del peso mexicano, Cubana de Aviación canceló 24 de 42 vuelos charters procedentes de México y algunos de sus vuelos llegaron con 20 o 30% de ocupación. Retiró incluso uno de sus dos aviones DC-10 con 310 lugares y lo sustituyó por un TU-154 con 150 plazas.
Mexicana de Aviación reportó en enero una baja de entre 15 y 20% en los vuelos hacia La Habana, según comentó su gerente en la isla, Eduardo García.
Viñales Tours, la principal agencia de viajes que mueve turismo mexicano, ofreció a Proceso cifras reveladoras: suspendió ocho vuelos charters; mensualmente traía entre 1,000 y 1,300 mexicanos, en este mes calcula traer sólo a unos 400.
“No sabemos hasta dónde puede seguir afectándonos esta baja”, comentó Juan Manuel Covarrubias, gerente comercial de Viñales Tours. Y agregó: “Hasta que no se llegue a un punto de estabilidad de la moneda mexicana, podremos tener certeza de los efectos de la crisis monetaria sobre el turismo que va a Cuba”.
Covarrubias comentó que, debido a la devaluación, los paquetes turísticos se encarecieron en 40%. Una semana en Cuba en hotel de cuatro estrellas, desayunos incluidos, transporte terrestre y boleto de avión costaba en promedio 1,750 nuevos pesos; ahora cuesta 2,750.
México es el cuarto emisor de turismo hacia Cuba, después de Canadá, Alemania y España. 48,000 mexicanos visitaron la isla durante 1994, 23% más respecto de 1993 . Las autoridades cubanas del sector ya no aspiran a un crecimiento sino que, por lo menos, se mantenga el mismo número de visitantes mexicanos.
“Cuba espera que esta situación se disipe para que se restablezca el nivel anterior de visitantes”, declaró José Fernández de Cosío, presidente de la cadena hotelera Horizontes –que agrupa a todos los hoteles de tres y cuatro estrellas–, y confió en que la baja de turistas mexicanos sea “una afectación temporal”.
El turismo fue este año el sector que más aportó a la economía de Cuba: 850 millones de dólares, casi la mitad del total de los ingresos brutos. Desplazó así a la producción de azúcar, considerada la principal actividad económica de la isla y que este año sólo aportó 720 millones de dólares (42% de los ingresos).

LOS DOLORES DEL DOLAR

La devaluación afectó también a una media docena de empresas cubanas instaladas en México que operan con pesos mexicanos. Son los casos de Copaestel, que comercializa productos electrónicos, y Servimed, que inició apenas en México la venta de medicamentos cubanos y tratamientos médicos.
Son, sin embargo, las inversiones mexicanas lo que más preocupa al gobierno de Castro.
De acuerdo con consultas hechas en La Habana, unos quince proyectos de inversión con capital mexicano eran analizados en el Ministerio de Inversión Extranjera y Cooperación Económica. Se trataba de asociaciones conjuntas en turismo, alimentación e industria básica. Tras la crisis financiera, todos quedaron en el aire. Al menos dos fueron canceladas en estos días: el del grupo Jugos del Valle y el de Cartonera La Magdalena.
Con todo, los principales proyectos mexicanos de inversión se mantienen. Son éstos los que reestructuraron el año pasado la deuda cubana con México (310 millones de dólares) mediante el sistema de swaps: compra de deuda cubana (a un promedio de 66 centavos un dólar) por activos e inversión. Y son los mismos que serían afectados en el hipotético caso que el Congreso norteamericano aprobara el punto 14 del documento que pide garantías a México para otorgarle un crédito por 40,000 millones de dólares.
Dichos proyectos son: grupo DCS (turismo), Cemex (cemento), telefonía (grupo Domos), Petróleo (Mexpetrol) y envases de vidrio y plástico (grupo Vitro).
Ante la presunción de que el Congreso norteamericano exija condiciones a México que impliquen “reducir la asistencia a Cuba”, el vocero de la Cancillería, Miguel Alfonso, declaró el jueves 19 en La Habana: “Las autoridades mexicanas históricamente han defendido su soberanía. Esa es una tradición que han sabido mantener incluso en los momentos más difíciles. No tengo ninguna razón para esperar que en esta ocasión exista una excepción en dicha política mexicana”.
De los proyectos mexicanos de inversión más grandes, tres aún no se materializan y continúan en negociaciones. Voceros de las empresas mexicanas y funcionarios cubanos declararon que, pese a la crisis en México, estos negocios conjuntos “seguirán adelante”.
Dichos proyectos son:

1)Telefonía. Una asociación del gobierno cubano y el grupo Domos, del empresario regiomontano Javier Garza Calderón. Se trata de la mayor inversión conjunta en la isla: 1,400 millones de dólares en cinco años. 500, durante 1995. Tiene la particularidad de que es la primera inversión extranjera que se abre para el mercado interior.
No obstante, aún no se firma el acta constitutiva de la empresa mixta. Héctor Cuéllar, vocero del grupo Domos en Monterrey, declaró a Antonio Jáquez, corresponsal de Proceso en esa ciudad, que la crisis mexicana no afectará las inversiones en Cuba. “No está en el panorama que se caigan o se pospongan… Todo sigue como antes de la devaluación”.
El proyecto de Domos comprende telefonía inhalámbrica, televisión por suscripción y otros servicios. Pretende instalar una red digital de larga distancia de microondas, fibra óptica con cobertura nacional. Así como enlaces vía satélite y un cableado submarino para la comunicación futura con Miami y el resto del territorio norteamericano y del Caribe. Prisciliano Elizondo, delegado de Domos en Cuba, declaró que se preparan para una comunicación directa con Estados Unidos a un precio inferior al que actualmente se cobra por comunicarse a través de terceros países. Para ello, el gobierno de Castro llegó –con la anuencia del gobierno de Bill Clinton– a acuerdos con seis compañías norteamericanas, operadoras de líneas internacionales: AT&T, MCI, SPRINT, IDB, Worldline, Comunication Service, LDDS Communications y Wiltel International.
Domos planea también reemplazar las poco más de 200,000 líneas existentes en La Habana y ampliar el servicio hasta un millón de líneas en siete años.

2) Refinación de Petróleo. Mexpetrol –filial de Pemex– se asociaría con Cupec de Cuba para refinar petróleo en una planta de la ciudad de Cienfuegos. La inversión conjunta es de 200 millones de dólares.
Dicha planta, según datos de Cupet, tiene una capacidad para trabajar con tres millones de toneladas de crudo al año y está conectada directamente a una base de supertanqueros en el puerto de Matanzas, por un oleoducto de 187 kilómetros de longitud.
Aunque Mexpetrol está al frente de las negociaciones por la parte mexicana, participan también el Instituto Mexicano del Petróleo –que aportará los estudios científicos– y las empresas constructoras privadas ICA y Bufete Industrial. El crédito será a través de Bancomext. Esta nueva empresa cubano-mexicana pagará con dinero duro el crédito. No se descarta, empero, que también lo haga con refinación de crudo mexicano.
“Todavía no se firma el acta constitutiva, pero se tiene programado que eso sería lo último del proceso de negociación”, comentó Fleites Melo, director comercial de Cupec.
–¿Y la crisis económica en México no afectará la negociación?
–Estamos preocupados por los acontecimientos, pero los directivos de Mexpetrol nos han comunicado que todo sigue adelante y hasta el momento vamos de acuerdo con el calendario que nos fijamos.

3) Envases de vidrio. Es el proyecto más joven que utiliza swaps. Se firmó en noviembre la carta de intención entre el grupo Vitro y el Ministerio de la Industria Básica. La inversión es de 20 millones de dólares. Pretende echar a andar la planta de vidrio de Las Tunas cuya capacidad anual es de 650,000 metros cuadrados de vidrio y 450 millones de envases.
Hiram Peón, vocero de Vitro en Monterrey, comentó a Antonio Jáquez que el proyecto en Cuba “sigue como antes de la devaluación”. Aseguró que Vitro no se acercó a Cuba, sino que fue al contrario: “Es una propuesta del gobierno cubano y de Bancomext que nuestra empresa está evaluando”.

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