Los blancos: políticos, militares, empresarios, periodistas. El relevo generacional de ETA, más radical, en “guerra de guerrillas”

SAN SEBASTIAN, PAIS VASCO.- A pesar de los esfuerzos del gobierno español y del repudio de gran parte de la sociedad, no solamente española sino también vasca, las acciones armadas de Euskadi Ta Askatasuna (ETA) no cesan y reasumen viejas proporciones, como lo demuestra el reciente asesinato del presidente del Partido Popular en San Sebastián, Gregorio Ordóñez.
Pero ahora los jóvenes que encabezan el relevo generacional dentro de ETA se muestran más radicales que sus antecesores: dicen que ya iniciaron una “guerra de guerrillas” y que si ETA mata a más personas –políticos, policías, empresarios, militares y periodistas–, se obligará a negociar más pronto al Estado español.
El nivel intelectual de los jóvenes ronda la escolarización media, muchos son desempleados, se consideran marginados y todos en general avalan la violencia como vía de solución al conflicto vasco.
“Están locos, pero ellos tienen las pistolas”, dice José María Calleja, periodista vasco de Euskal Telebista, amenazado por ETA.

En marzo de 1992, los principales dirigentes de ETA fueron detenidos en Francia, y ahora son sustituidos por jóvenes pertenecientes a “Jarrai”, las juventudes de la KAS (Koordinadora Abertzale Sozialista), organización que tiene más protagonismo que antes, con una paulatina toma de poder en Herri Batasuna, el brazo político de ETA, y en todos los órganos de decisión del entramado etarra.
“Nosotros no decidimos a quién matar. ETA es una organización con suficiente valor para haber demostrado que nadie la dirige desde afuera”, señala Xabier Alegría, dirigente de KAS.
Después del asesinato de Ordóñez, las muestras de disidencia en ETA aumentaron entre quienes condenaron o aprobaron el asesinato. Ahora hay una división –según los medios de comunicación españoles– entre “blandos y duros”, “moderados y radicales”.
–A mí me da gusto que se lo hayan cargado al cabrón. ¿Por qué ahora nadie habla del mal que hizo a tanta gente? –dice un joven radical que toma una cerveza en una de las Herriko Tabernas (bares identificados con ETA).
Hacía 11 años que ETA no atentaba contra un político en activo. El salto que dio la organización armada conmocionó a la población española y alertó al Ministerio de Interior: el Partido Popular (la derecha española) se encuentra entre los nuevos objetivos de ETA.
Son más de 800 muertes ocasionadas por ETA y alrededor de 120 a manos de las fuerzas de seguridad del Estado.
“La sociedad ya está harta. Se han dado cuenta que no se puede uno acostumbrar o quedarse impasible frente a un muerto. La sociedad se ha dado cuenta de que no podemos construir un futuro en el que la violencia tenga cabida”, dice Xabier Askasibar, representante de Gesto Por la Paz, organismo que se ha destacado últimamente por su poder de convocatoria para organizar manifestaciones contra la violencia.

“POR ALTRUISMO”

“Parece mentira que en una ciudad tan bonita puedan suceder las cosas más horribles”, comenta Alfonso Olarra, un taxista que camina con su esposa por el paseo de La Concha en San Sebastián. “Para ellos, los muertos están divididos; para nosotros, todos los muertos son iguales. ¿Hasta cuándo viviremos así?”, dice con desánimo.
El casco viejo de Donostia (San Sebastián, en vasco) está manchado de sangre. Aquí ETA asesinó a Ordóñez, al exjugador de futbol José Antonio Santamaría y al empresario José Luis Olarte Urresti. A los tres les sorprendió la muerte comiendo en diferentes restaurantes de los alrededores.
“Algo habrán hecho”, dice José, un marinero de 62 años, que recuerda a México con cariño y toma un “chiquito” de vino tinto en una Herriko Taberna del casco antiguo de la ciudad. “Soy de Herri Batasuna, pero sí te voy a decir que me parece que se pasaron con lo de Ordóñez. Aunque algo habrá hecho”, señala repitiendo la última frase varias veces.
En este bar hay niños, amas de casa, señores y jóvenes con pinta de “progresistas”: pantalones de mezclilla y el pelo muy corto: “los jóvenes tenemos mala prensa”, dice una leyenda pintada cerca de la barra.
–¿Eres periodista? –pregunta el responsable del bar, y advierte:
“Nada de fotos. Aquí no corremos a nadie, porque somos gente muy educada, pero nada de fotos.”
Estos bares –según algunos medios de comunicación– son la trastienda de ETA; aquí se reúnen los comandos de infraestructura de la organización armada, aunque ellos aseguran que sólo son “centros sociales” de convivencia. Aquel en el cual se encuentra la corresponsal tiene tapizadas las paredes con pinturas. Hay una gran ikurriña (bandera vasca); una pintura muestra a dos miembros de ETA encapuchados y armados, y atrás de la barra hay decenas de calcomanías de propaganda en favor de ETA y fotos de los “presos políticos”.
Enfrente está un bar normal. “Esos son unos hijos de puta; la gente ya está cansada de tanto perdón; es hora de que termine esto, como sea”, sentencia Iñaki Etxeberria, un joven obrero.
–Ellos dicen luchar por la independencia del pueblo vasco, que los jóvenes están construyendo un futuro.
–Son unos traidores. No se puede meter un tiro a alguien que está comiendo un pincho de tortilla tranquilamente. Nos han arruinado, han destrozado el País Vasco. Y esos de Jarrai son peores, son unos neonazis.
En las calles de Donostia es fácil encontrar un Gora ETA (viva ETA) o un “Ordóñez, asesino y fascista”.
“No hemos pegado ningún cartel”, se defiende Mikel Zubimendi, líder de las juventudes de Jarrai, con 25 años de edad. “Tampoco hicimos ninguna fiesta por la muerte de Ordóñez; a mí no me produce tristeza ni alegría, lo único es que con su muerte se hundió el buque insignia del fascismo español… Ordóñez salía y se alegraba de que hubiera presos de ETA dispersados, hacía carrera política contra el sufrimiento de centenares de familias, se alegraba cuando mataban a militantes vascos, decía que había que limpiar San Sebastián sacando a patadas a los de Jarrai y cosas más fuertes. Ordóñez era el fascismo vasco apellidado democrático.”
La entrevista con Zubimendi se efectuó en una cafetería del casco viejo, porque argumentó que Jarrai no tenía ninguna sede oficial, ya que se trata de una organización ilegal.
–¿No es una muestra de fascismo su violencia radical?
–La violencia la entendemos como una expresión política ante una situación de negación sistemática, ante una condena a fuego lento de Euskal Herria (País Vasco). La lucha armada y todas las expresiones de resistencia armada tienen el objetivo de girar la llave a los cerrojos militares.
–El que apretó el gatillo de la pistola que mató a Ordóñez era un joven…
–No lo conozco.
–¿Salió de las filas de Jarrai?
–Eso es presuponer mucho. ¿Por qué dices eso?
–Porque algunos medios de comunicación dijeron que salió de las filas de Jarrai.
–Te digo una cosa: en este país hay muertes que se apellidan terroristas y hay muertes que se apellidan democráticas.
Zubimendi considera que el hecho de que haya jóvenes que se integren a la lucha armada de ETA es respetable: “es respetable que haya personas que den dos o cinco años de su vida a la lucha armada, o dan hasta la vida misma; dan lo mejor que tienen, su juventud, todas sus energías. Es innegable que hay gente que se dedica a la lucha armada”.
–¿No es rechazable por ustedes?
–En absoluto. Respetamos eso. Para nosotros, eso es digno de valor; tengo amigos en la cárcel y veo cómo están las cosas ante tanta mierda, ante la muerte de un pueblo a fuego lento. Que haya gente que se dedique a una causa altruista nos parece digno, respetable y nunca criticable.
Afirma que intentan expandir “una semilla” porque en Jarrai pasan “miles y miles” de jóvenes que modelan su compromiso y van adquiriendo nuevas pautas de comportamiento.
–¿Jarrai forma a los pistoleros de ETA?
–Eso es simplista, es un buen titular de novela negra. ETA es algo que se nutre desde el pueblo vasco.
–¿Por eso no condenan la violencia?
–Jarrai no condena la lucha armada de ETA porque creemos que es una lucha legítima, justa y necesaria ante la represión de expresiones militares constitucionales. Aquí hay un proceso de desnacionalización, y la armada es una forma de lucha que tiene la indudable aportación y contribución al pueblo vasco.
–¿Entonces Jarrai es dura o blanda?
–¿Tú qué crees?
–No es importante lo que yo crea sino lo que usted me diga.
–Eres muy terca. ¿Seremos realmente tan malos? Me miro al espejo y no veo a un diablo con dos cuernos, ni que hago mal a la gente. Jarrai es muy humana, tenemos utopías muy presentes: trabajar, aprender y hacer camino, no por uno mismo, no por hacer carrera política, no por dinero sino por altruismo, honradez y generosidad. Si somos más radicales o más duros o blandos, son cuestiones accesorias.
–¿Por qué las nuevas generaciones han desplazado a las históricas de ETA?
–Los españoles son bastante animales porque vuelven a tropezar 40,000 veces con la misma piedra. Hay una evolución lógica, son nuevas generaciones que se van incorporando al movimiento, al compromiso con nuestro pueblo, generaciones… gente joven con muchas ganas, con mucho nervio, que se suma a la escena política de la izquierda abertzale. El Estado español está muy preocupado por eso.
–¿Esos nuevos jóvenes son más radicales o más ideólogos?
–Ni una cosa ni otra. Me hace gracia, eres terca; si haces esa pregunta, no tiene respuesta.
–Bueno. Esos nuevos jóvenes, ¿cómo son?
–Son gente que proviene de un compromiso muy llano, muy sincero con la lucha contra el militarismo, luchas concretas que no vienen con la herencia política de nada, que se han ido abriendo camino, buscando sus propios referentes y han llegado a la escena. Son tan ideólogos y tan radicales como lo fueron en su momento sus antecesores y como lo son ahora otras generaciones.

LOS PERIODISTAS TAMBIEN

Un borrador de un documento interno de la Koordinadora Abertzale Socialista (KAS), dado a conocer por El Correo Español, plantea que el posible asesinato de un periodista es consecuencia “de esta actuación sistemática como arma de guerra que el Estado ha asignado a los medios de difusión masivos, y que éstos, al parecer gustosamente, han aceptado”.
Mikel Zubimendi considera que en el País Vasco se ha “instalado un periodismo de guerra”:
“El periodismo en Euskal Herria se hace sin ningún tipo de pudor o criterio deontológico de lo que pueda ser una profesión; hay muchos periodistas que tienen la conciencia carcomida.
“Hay gente que cree que este conflicto es gratuito y que se puede hacer gratuitamente el trabajo escondido bajo el falso corporativismo que inunda a los periodistas, que parece que son intocables, que están por encima del bien y del mal, pero muchos están mojados hasta el cuello y es obvio que el que se moja salpica.”
–¿Qué quiere decir eso?
–Que ahora todas las asociaciones corporativas de periodistas están que se cagan por cuatro líneas que aparecen en un párrafo de un documento del KAS.
Jarrai sacó un cartel en el que aparecían las fotos de tres periodistas: “Asesinos, os vamos a botar de Euskal Herria”, decía la leyenda.
“Sacamos ese póster para demostrar hasta qué punto el periodismo de Euskal Herria ha perdido ética y se está deshumanizado al servicio de una estrategia antiterrorista en una perspectiva de guerra.”
El fiscal del Estado ordenó investigar las amenazas de KAS contra los periodistas. Xabier Alegría, líder de KAS, no está muy preocupado por ello: “esa acción puede provocar que se castigue un delito de opinión política, si identifican al redactor de ese documento”.
–En este caso, ¿el redactor es usted, como líder?
–Tendrían que demostrarlo. El redactor puede ser cualquiera. Existe la posibilidad de encarcelar a miembros de KAS, pueden reactivar la guerra sucia. Ellos pretenden generar las condiciones para poder ir contra KAS, y eso cerraría una serie de puertas, podría prolongar o atrasar, o hará más largo un conflicto.
–¿Si lo hacen?
–Pondría en evidencia que el Estado español sigue dispuesto a usar todas las armas, en su momento, contra un proceso de liberación nacional, contra un proceso independentista.
–¿Por qué ahora contra los periodistas?
–Estamos sufriendo un apartheid informativo. Lo que planteamos es que los medios de comunicación de masas son cada vez más parte activa al marcar estrategias contra el movimiento de liberación nacional. Se siguen dando a la hora de criminalizar, a la hora de ocultar datos, a la hora de hacer que los ciudadanos no tengan el derecho a la información.
–¿ETA amenaza o simplemente ejecuta?
–ETA no ha amenazado nunca. ETA lo que hace es reflexiones y llamamientos políticos constantes, y ETA, antes de intervenir contra alguien, advierte políticamente de las consecuencias a través de sus comunicados.
–¿La violencia de ETA está justificada?
–A eso no puedo contestar que sí.
–¿Por qué?
–Porque me llevan a la cárcel; si digo eso tengo seis años. Es evidente la respuesta que te daría.
Xabier Alegría es identificado en algunos medios de comunicación como uno de lo más duros dentro del núcleo de radicales, al lado de Gorka Martínez –portavoz de HASI–, Rufino Etxeberria, Roberto Sampedro, José María Olarra, Joseba Alvarez, Maitane Intxaurraga, Jone Goirizelaia y Floren Aoiz.
–¿Cuántos duros hay en KAS?
–No hay duros ni blandos. Eso es falso. ¿Cuando alguien critica una acción armada de ETA es un blando, y cuando exista otra acción y no la critique es un duro? Habrá mucha gente que hoy será blanda y mañana sera dura.

“GUERRA DE GUERRILLAS”

Para Alegría, la solución al conflicto vasco está más lejos:
“Somos una guerra de guerrillas. Para los zapatistas de Chiapas, la democracia no existe. Así para los vascos: la democracia no existe, no existimos como pueblo ni para la Iglesia.”
El comité local de Herri Batasuna en Rentería (Guipúzcoa) presentó recientemente una ponencia en la que critica las “imposiciones de KAS” y afirma que la lucha armada de ETA “es cada vez menos reflexiva”.
“Eso es un análisis erróneo –dice Alegría–; ETA hizo una serie de acciones armadas que trajeron consecuencias no deseadas y un rechazo con una dinámica de pornografía informativa. Decían que los militantes de ETA no tenían el valor de actuar con pistola, que el único recurso era el coche-bomba indiscriminado. Desde entonces, los objetivos de ETA han sido totalmente selectivos.”
–¿Tan selectivos que ahora se usa la pistola?
–La selectividad no ha cambiado, la selectividad está planteada fundamentalmente en el papel que tiene que cumplir la lucha armada en un proceso. Si la lucha armada de ETA ha sido en algún momento de su historia cualitativa (que lo ha sido siempre), es hoy.
Floren Aoiz, portavoz de Herri Batasuna, piensa que la lucha armada de ETA solamente se ha intensificado y que el Estado español es el responsable:
“La lógica de la lucha armada es presionar al gobierno español para que renuncie a los obstáculos que pone y dé una solución política. El hecho de que ETA golpee más o menos, hay que entenderlo en esa lógica, en el hecho de presionar más o mejor.”
–Pero con esa postura, ¿se dificulta más la solución?
–Yo no soy el que le ha enseñado a ETA que después de atentados determinados la posición del gobierno español es más dialogante; eso se lo ha enseñado el Estado español. Si ETA cree que con más atentados se puede condicionar más la actitud del Estado, no es porque se lo digamos nosotros, es porque se lo ha dicho el Estado. El Estado le dice: “modificaré mi actitud en virtud de que me golpees o no”. La lucha armada es una estrategia para conseguir una solución política. ETA tiene abierta la mano a la negociación.
–Un cese al fuego unilateral de ETA, ¿sería bueno? Otros, como el IRA en Irlanda, ya lo han hecho; también es el caso de El Salvador.
–Las fórmulas que se adoptan en otros sitios es difícil trasladarlas. ETA ha hecho treguas unilaterales que no han tenido demasiado eco. Lo que ahora hace falta no es un gesto de ETA; lo que hace falta es un gesto del gobierno.
–¿Por qué no hay diálogo y solución al problema vasco?
–Porque hay dos cosas absolutamente contrapuestas: un discurso que habla de diálogo, de negociación, de solución política, que no sólo es el discurso de Herri Batasuna, ni de ETA sino de otros, y luego hay un discurso de negar la esencia política, de hablar de terrorismo, de violación de derechos, que no va en la dirección de una solución.

EL SUEÑO DE LA PAZ

Las Gestoras pro Amnistía en Donostia informaron recientemente que, durante 1994, cerca de 121 detenidos fueron objeto de malos tratos o torturas en el País Vasco.
Xabier Askasibar, representante de Gesto por la Paz, organización que nació en 1986, aseguró que para construir la paz en el País Vasco hace falta salvaguardar los derechos humanos:
“No vale construirla a cualquier precio. Ni ETA ni los comandos antiterroristas se pueden justificar en la lucha por la paz. La solución no es absolutamente judicial; al contrario, es necesario que la sociedad esté consciente de que hay que construir un futuro tolerante, en el que todas las ideas tengan cabida, y que la manera de defenderlas sean el diálogo y el convencimiento. Es decir, si los que están utilizando la violencia se dan cuenta que ése no es el camino, la sociedad tiene que estar abierta a que vuelvan a ella.”
La entrevista con Askazibar se hace en la sede de Gesto por la Paz, en el casco antiguo de Bilbao, en la calle Santa María. Justo enfrente del lugar hay una Herriko Taberna:
“La gente ha perdido el miedo a decir lo que piensa. Antes la indiferencia, ese miedo o la apatía hacían que no fueran capaces de salir a la calle, pero ahora se ve más claramente su compromiso por lograr la paz.
“ETA debe tener claro que tiene que dejar de matar. ETA dice actuar en nombre del pueblo vasco y defender sus derechos y, sin embargo, está contra los vascos.”
–¿Se puede hablar de un clamor generalizado contra ETA?
–Sí, existe un clamor generalizado, no solamente por las últimas manifestaciones que ha habido sino en las urnas.
–¿Pero qué pasa con los votos en favor de Herri Batasuna?
–No todo el que vota por Herri Batasuna está en favor de ETA, pero ETA se justifica en esos sufragios.
–¿El asesinato de Ordóñez le va a costar votos a Herri Batasuna?
–Seguro, lo tenemos clarísimo. En mayo son los comicios municipales; si fueran elecciones autonómicas o generales, se notaría más.
Hace unas semanas, miles de vascos salieron a la calle para exigir el fin de la violencia, bajo el lema Bakea eraikitzen (construyendo la paz), mientras que en otra reciente manifestación militantes de Herri Batasuna se enfrentaron con la plataforma cívica por la paz.
–¿Qué opinión le merecen las nuevas generaciones que ahora integran ETA?
–ETA cuenta con menos efectivos que antes y está utilizando a gente muy joven para llevar a cabo sus atentados. Es gente que se ha curtido en tirar piedras en una manifestación o en quemar un autobús y después acredita que tiene cierto valor y en seguida le ponen una pistola en la mano. Eso es muy peligroso. Me preocupa porque la gente joven es el futuro del país.

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