Contra Héctor Ortega

Señor director:

En estos momentos en que tenemos que cerrar filas para que el derecho a la información permanezca en medio de la terrible represión que estamos padeciendo, me pregunto cómo funciona este derecho cuando aprovechándose del cuatismo un demente como Héctor Ortega pueda hacer declaraciones que un periodista irresponsable le publica sin dejar que las partes acusadas tengan la oportunidad de dar su opinión.
De las declaraciones de Ortega debemos concluir que la Sección de Autores del STPC, y luego el Comité Central del mismo, han sacrificado a un líder brillantísimo que siempre presumió de ser militante izquierdoso. Los verdugos que han cometido este crimen político son Elizondo, Téllez, Fernández Violante y un servidor. Nada de eso es cierto.
Cuando nos enteramos de que Ortega iba a presentar su renuncia en Autores (en una violenta asamblea a la que por desgracia no asistí) los integrantes del Comité Central vimos que Ortega ya no podía ser miembro del Comité Central. Eso es una cuestión de lógica. La razón por la cual se le pidió su renuncia en la Sección de Autores es muy sencilla: Ortega no solamente fue incapaz de administrar la resquebrajada Sección de Autores sino que también agregó a su liderato una manera de hablar y de pensar cantinflescas. Cada vez que hablaba hacía el ridículo, incluso entre sus partidarios. Lo mismo exactamente sucedió en el Comité; su pretendido liderato nos estaba llevando a una catástrofe total.

Nunca hubo consigna, sino que fue un consenso provocado por la incapacidad de Ortega. Y tampoco se le pidió la renuncia y la asamblea del Comité se levantó sino que todavía estuvimos escuchando el montón de tonterías que surgían de su demencia. La asamblea se levantó porque ya no era posible escucharlo más.
Repito que no estuve en la asamblea de la Sección de Autores cuando se le pidió su renuncia. Pero fui testigo de su irresponsabilidad en una asamblea posterior de la misma sección porque ni presentaba su renuncia ni se asumía como secretario general. El día que la debió presentar, tal como él mismo lo había prometido, no se apareció por la sección, lo cual demuestra su falta de honestidad y valentía.
Suplico a los directivos de Proceso que la próxima vez recaben más información antes de beneficiar a mentirosos y a dementes.

Atentamente
Alberto Bojórquez.

Respuesta del reportero:

Señor director:

Me cuesta trabajo entender a quien habla de la necesidad de “cerrar filas para que el derecho a la información permanezca” y asegura al mismo tiempo que sólo por “cuatismo” y ante “un periodista irresponsable” puede expresarse Héctor Ortega, quien, por decir lo que piensa, es –entre otras tristes injurias que le dirige– “un demente”.
Lo que sí tengo muy claro es que el lamentable exabrupto de Bojórquez no altera en lo más mínimo la información de la entrevista a que se refiere. Evidentemente, tampoco la enriquece con la vulgaridad de “su opinión”.

Atentamente
Héctor Rivera J.

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