Serra Puche no atendió las recomendaciones de Aspe y cometió “los errores de diciembre” que lo hicieron renunciar

Los “errores económicos de diciembre” que el expresidente Carlos Salinas de Gortari pidió que el gobierno de Ernesto Zedillo reconozca como los causantes de la actual crisis económica fueron aceptados por el entonces secretario de Hacienda y Crédito Público, Jaime Serra Puche, al renunciar a ese cargo.
En su carta de renuncia, enviada al presidente Zedillo el 29 de diciembre, Serra Puche expresó: “ante la crisis financiera por la que atraviesa el país, he concluido que la estrategia gradual que propuse para enfrentar el elevado desequilibrio de la cuenta corriente de nuestra economía no fue la correcta.
“Los análisis elaborados para plantear el programa económico de 1995 subestimaron la gravedad de la situación, que exigía hacerle frente de inmediato…
“Para contribuir al éxito del nuevo programa económico, le ruego a usted acepte mi renuncia al cargo para el que me designó el pasado 1 de diciembre.”

A su vez, el banquero Carlos Abedrop Dávila, entrevistado por Proceso a mediados de enero, señaló que el origen de la actual crisis había que buscarlo en la conducción política, lo mismo de este gobierno que del anterior; dijo que el presidente Zedillo magnificó el problema de Chiapas y con las acciones de los zapatistas “se nos cayó todo”.
Además, “creo que fue un error salir hablando de que se iba a corregir la banda y 24 horas después retirarse del mercado, lo cual dio una imagen de inseguridad en lo que se estaba haciendo, y de impotencia, porque el retiro del mercado la gente lo toma como impotencia”.
El director del Diario de Monterrey, Jorge Villegas, el 22 de enero, escribió en su sección “La ronda”, que Pedro Aspe Armella, al dejar la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, entregó a Serra Puche un expediente en el cual estaban los asuntos urgentes e importantes que se tenían que resolver en los tres meses siguientes.
Según el periodista, Aspe Armella recomendaba atender a los inversionistas extranjeros que empezaban a ponerse nerviosos; buscar apoyos de diversos organismos internacionales; dar explicaciones a los mercados externos y nacionales sobre lo que quería hacer el actual gobierno. “El problema de Pedro es que quiere prolongar 90 días más su mandato en Hacienda”, comentó Jaime Serra Puche a amigos cercanos.
“Serra Puche –según Villegas– hizo a un lado los documentos, ignoró su contenido y se lanzó a tomar medidas por iniciativa propia, sin seguir siquiera los formalismos y el protocolo internacional para los asuntos financieros. Cuando se apanicó y se resolvió por la devaluación, ni siquiera avisó a nuestros avales estadunidenses o concertó un paracaídas de seguridad con nuestros amigos y socios del extranjero.”
En mayo de 1994, Pedro Aspe Armella se reunió con alrededor de 30 directivos de fondos de pensión e inversión estadunidenses y acordó con ellos no devaluar el peso, a cambio de que renovaran los contratos de papel de deuda interna mexicana, que habían descendido a principios de ese año.
Sin embargo, sin avisarles, Serra Puche anunció el 19 de diciembre que se ampliaba la banda de flotación del peso ante el dólar, y el 21 de diciembre informó que el Banco de México se retiraba del mercado cambiario.
Continuó Jorge Villegas en su artículo:
“En medio del vendaval que provocó, uno de los periodistas financieros más importantes e influyentes del país buscó a su amigo Serra, hasta cuatro veces, para indagar sobre lo que consideraba insensateces y demoras.
“Hasta la cuarta llamada, se reportó el secretario. El periodista, con la confianza del amigo, lo amonestó cuidadosamente: `¿qué pasa, Jaime: por qué no has informado a los inversionistas de Nueva York las medidas de urgencia y el programa que implantará el presidente?’. `O sea –le respondió con enojo el secretario de Hacienda–, que ahora me vas a decir cómo hacer mi trabajo. Discúlpame, pero voy a cortar esta llamada’. Y colgó el teléfono.”
Cuando finalmente Serra Puche decidió ir a Nueva York y Washington para informar sobre lo que había sucedido, lo único que encontró fueron críticas y rechazo de los inversionistas estadunidenses que habían registrado pérdidas por la devaluación.
El “error de diciembre” se había cometido, y costó el cargo a Serra Puche.

Comentarios