México pasó de “dictadura perfecta a dictadura imperfecta”; el PRI maneja hábilmente la política de subvenciones a los intelectuales: Álvaro Vargas Llosa

MADRID.- El Manual del perfecto idiota latinoamericano, escrito por Alvaro Vargas Llosa, Carlos Alberto Montaner y Plinio Apuleyo Mendoza, está llamado a despertar una intensa polémica por su tono crítico y mordaz contra una buena parte de los intelectuales de América Latina, fundamentalmente de izquierda.
En entrevista telefónica desde Londres, Alvaro Vargas Llosa explica: “Este es un libro que recoge idioteces que se dicen en el debate público en América Latina. Lo que hacemos es criticar, de una manera muy minuciosa y pormenorizada, la larga lista de barbaridades políticas que se han cometido en América Latina a partir siempre de una visión distorsionada de la realidad”.
–¿Y quiénes son los idiotas?
–El idiota es básicamente una persona que la mayoría de las veces, incluso concurrentemente, malinterpreta la realidad para acomodarla a lo que puede ser una distorsión ideológica o simplemente un capricho de poder político personal.
“Todo el discurso ideológico de la izquierda socialista nos parece que ha retrasado por muchos años en América Latina una toma de conciencia de la realidad. Esa lectura de izquierda socialista o populista, lo que ha hecho es malinterpretar la realidad y difundirla mediante la educación y de una serie de circuitos que han impedido que las generaciones pensantes puedan coger al toro por los cuernos, porque han estado tan influidos por un discurso retórico alejado de la realidad, que hace imposible la recuperación.”
–¿Cuáles son las mayores “idioteces” (por utilizar su término) en la historia de América Latina?
–Hay dos maneras de entender la palabra idiotez; una es en casos políticos o hechos políticos y otra son las frases muy concretas del idiota latinoamericano. Si hablamos de la historia reciente de América Latina, el peronismo fue evidentemente una enorme idiotez, y la situación de Cuba, con Fidel Castro, creemos que es de una enorme idiotez política culpar al embargo de la situación interna de la isla. Todo esto lo tratamos con bastante humor. Otra idiotez es el caso de Fujimori en Perú, pensar que con golpes de Estado se viene a limpiar la democracia o la política latinoamericana, es una enorme idiotez. También el caso de México con el PRI, somos muy críticos y duros con el PRI.
–¿Y con los intelectuales de izquierda mexicanos?
–Aunque sí criticamos a los intelectuales de izquierda mexicanos, ellos han tomado posiciones muy interesantes. En México ha sido la intelectualidad de izquierda la que más duramente ha atacado en los tiempos recientes al sistema, en ese caso hay que hacer una salvedad importante. Probablemente en ese caso, nosotros estamos mucho más cerca de los intelectuales mexicanos de izquierda, que de los intelectuales de derecha.
–¿Existe una crítica de ustedes a los intelectuales mexicanos por su relación con el poder?
–Eso es un problema muy específico en México, ningún sistema ha manejado de una manera tan hábil la política de subvenciones a los intelectuales como el PRI. Lo increíble es que eso ha ocurrido en todo el espectro político. El PRI ha logrado orquestar unas relaciones que incluyen lo económico, con todo el espectro político intelectual, desde la izquierda hasta la derecha, de una manera que era imposible para los propios intelectuales evitarlo. Si uno quería funcionar como intelectual en la sociedad mexicana, era imposible no pasar por los circuitos, porque si no las puertas estaban totalmente cerradas. Es un sistema bastante perverso. Eso ha hecho mucho daño y hubo actitudes muy valientes contra eso, como la protesta de Octavio Paz frente a la matanza de estudiantes. Yo no creo que sea bueno para la vida intelectual mexicana ese acercamiento, esa dependencia económica con respecto al poder, eso no es sano.
“Yo soy una persona muy amiga y muy cercana políticamente, en muchas cosas, a la gente de la revista Vuelta, y creo que me hubiera gustado que tuviera una posición hacia el PRI en estos años donde se jugaba tanto en México, mucho más abierta, mucho más clara de lo que ha sido. Yo entiendo muy bien la resistencia de la revista a tomar esa posición, porque no quieren hacerle el juego a la violencia del EZLN y eso lo entiendo, pero nos hubiera gustado una posición más enérgica de esa revista dirigida por Octavio Paz, porque no se puede jugar a salvar el sistema del PRI, lo que se tiene que hacer es cambiar el sistema.
“También criticamos a los intelectuales mexicanos de izquierda, en otras cosas, como la posición de la izquierda intelectual mexicana hacia Cuba, que es una posición que no compartimos y en eso somos muy críticos hacia ellos.”

“LA DICTADURA IMPERFECTA”

–¿Actualmente existe democracia en México?
–Yo creo que no. En México no hay democracia, la situación es más abierta en relación con lo que había hace algunos años. Cuando mi padre habló de la famosa dictadura perfecta, el sistema estaba mucho más sólido y por lo tanto permeaba toda la sociedad de una manera mucho más profunda y era mucho más difícil encontrar espacios abiertos. Hoy día ya esa dictadura no es perfecta, es totalmente imperfecta, porque hace agua por todas partes y además tiene una oposición muy fuerte dentro, además de una oposición en las urnas; incluso cuando ha habido fraude en México la oposición es muy fuerte.
“Ya no hay ninguna perfección y ya no es la dictadura férrea, totalmente hermética. Hay unos espacios abiertos y una apertura económica que de por sí genera un movimiento de ruptura social, sobre todo cuando hay sectores que empiezan a funcionar económicamente con cierto éxito y se van creando en esa sociedad unos espacios que no controla el PRI. México tiene ahora una dictadura imperfecta.”
El Manual del perfecto idiota latinoamericano hace una dura crítica al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), al subcomandante Marcos y a los intelectuales mexicanos de izquierda que se han unido a su causa. Reproduce la frase de Carlos Fuentes sobre los zapatistas: “Es la primera guerrilla del siglo XXI” y llaman al intelectual mexicano “réplica autóctona de la gauche divine” o de la “izquierda caviar”.
–¿Cómo ve usted la transición democrática de México? –se le pregunta a Alvaro Vargas Llosa.
–Por medio de las urnas, no creo que el EZLN sea la fórmula. El Ejército Zapatista le ha hecho daño a la izquierda intelectual del México actual. En la prensa internacional se tenía mucha simpatía por el discurso de la intelectualidad de izquierda mexicana, crítica del PRI, pero en el momento en que empiezan a asociarse de una manera muy cercana las posiciones de los intelectuales de izquierda y del EZLN, ya la receptividad internacional hacia la intelectualidad de izquierda mexicana es menor. El EZLN de todas formas lleva todo el espectro de la vieja guerrilla latinoamericana que ya es obsoleta también.
–¿Por qué critican al EZLN y no a otros estamentos de poder?
–El PRI tiene una enorme responsabilidad en lo que ocurrió en Chiapas, el sistema del PRI ha incubado la violencia y seguirá haciéndolo si no se reforma de una manera drástica. Cuando tantos mexicanos piden una reforma del sistema y el sistema se rehúsa a reformarse, hay una parte de responsabilidad del PRI. Creo que la vía no es la violencia.
–¿En general su libro es un texto contra los intelectuales de izquierda?
–No necesariamente, hay muchos intelectuales de izquierda que son muy duramente criticados, pero la derecha probablemente sale tan mal parada como la izquierda en este libro. En el caso del Perú, donde hay desde 1992 un régimen autoritario que es el fruto de un golpe de Estado, pues allí a quien criticamos es a la derecha, al poder militar y empresarial que se han enquistado para constituir una dictadura solapada, que no dice su nombre, muy hipócrita, pero que finalmente comete muchos actos de represión. Sí disparamos contra la izquierda, pero también contra la derecha militar, empresarial, contra la derecha que no es liberal, probablemente también con la misma contundencia.
–Después de la lectura de este libro, ¿se puede decir que sus autores están en una posición ideológica de derecha?
–Somos de derecha, pero somos liberales. A mí no me preocupa que me llamen de derechas si queda muy claro que mi derecha no es Pinochet, Fujimori o los empresarios que deben su dinero a las prebendas que reciben del poder político. Si eso queda claro, no tengo inconveniente. El problema es que cuando se dice derecha en América Latina se habla de monopolios protegidos por el Estado, regímenes militares o militarizados. Lo que hacemos es un ataque al poder que en algunos casos es de izquierda y en otros de derecha, pero este libro es básicamente un ataque a la manera como se ha ejercido el poder en América Latina desde la época independiente.
–Precisamente ¿no temen que las críticas invaliden su libro, al ser ubicados ustedes ideológicamente en la derecha?
–Puede ocurrir. El problema de hacer un libro como éste, es que uno puede terminar al final totalmente incomprendido y criticado por razones que no tienen que ver. El problema es que la alternativa es quedarnos callados, y pensamos que era mejor salir a la contienda y tratar en la medida de lo posible despejar el camino. Si nos van a criticar por lo que sí pensamos, está muy bien, el problema es que el liberalismo es criticado en América Latina por lo que no es, se están haciendo pasar por liberales una gran cantidad de farsantes latinoamericanos de manera espantosa.
–¿Era necesario un libro de estas características?
–Yo creo que hacía falta un trabajo como éste, yo no me considero ningún valiente por hacer este libro, simplemente duermo más tranquilo por haberlo escrito, que si no lo hubiera hecho.

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