Homenaje en Bellas Artes al banquero Roberto Hernández

MÉXICO, D.F. (apro).- El banquero y empresario Roberto Hernández Ramírez, presidente del Consejo de Administración de Citigroup y del Banco Nacional de México (Banamex), recibió esta noche un homenaje por parte del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y los institutos nacionales de Antropología e Historia (INAH) y de Bellas Artes (INBA), por “el apoyo que ha dado al rescate, difusión y conservación del patrimonio cultural mexicano”.

Cuando en 2001 él y su socio Alfredo Harp Helú decidieron vender Banamex a Citigroup (transacción libre de impuestos autorizada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público), y la colección de arte en posesión de Fomento Cultural Banamex quedaba expuesta, la entonces titular del Conaculta los defendió argumentando: “Son gente buena”.

Hoy se le exaltó como un filántropo que ha participado en un sinnúmero de proyectos de conservación y restauración del patrimonio cultural, de divulgación de la cultura, de desarrollo social y de ecología, en un acto en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes que concluyó con una escena carnavalesca de Veracruz, a cargo del Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández.

Pero la participación del empresario nacido en 1942 en Tuxpan, Veracruz, en el ámbito cultural ha sido, cuando menos, polémica, pues no han faltado cuestionamientos al hecho, por ejemplo, de que adquiriera haciendas históricas de Yucatán para convertirlas en hoteles de lujo.

La compra de la zona de Las Pozas en Xilitla, San Luis Potosí, donde construyó un “paraíso” escultórico el esteta inglés Edward James, fue también cuestionada, ya que se consideró una privatización del patrimonio potosino.
El sitio, de alrededor de 30 hectáreas, fue comprado en 20 millones de pesos a través de la Fundación Pedro y Elena Hernández, padres del banquero.

Considerado como uno de los beneficiarios del Fobaproa, el también co-presidente de Fomento Cultural Banamex y expresidente del Patronato del Museo Nacional de Arte (Munal), Hernández Ramírez, fue sin embargo muy ovacionado esta noche.

En su discurso, al cual algunos de los asistentes dejaron de prestar atención, pues fue el momento en el cual se permitió la entrada a un grupo de personas que había llegado tarde al evento, dijo:

“Estoy convencido de que la cultura es sustancial en la vida diaria de la gente y a la grandeza de una nación. Incluso en su desarrollo económico. La única forma de conseguir que los monumentos que integran este patrimonio cultural sigan vivos y vigentes, transmitiéndonos su mensaje, es conservar el compromiso que tenemos como individuos y como sociedad, de respetar, conservar, estudiar y difundir nuestro pasado y nuestro presente cultural.

“Los invito por ello a poner manos a la obra y a sumarnos con entusiasmo en esta tarea y a convertirnos literalmente, en agentes del cambio cultural”, acotó.

Consuelo Sáizar, presidenta del Conaculta, consideró que el empresario es un ejemplo de que la cultura tiene un rol importante como factor de desarrollo en México y calificó al banquero como un pionero en la gestión del modelo de la “política cultural del siglo XXI”, frase que siempre repite en sus discursos.

El titular del INAH, Alfonso de Maria y Campos, le llamó “querido Roberto” al iniciar su discurso y citó frases de Harp Helú para exaltar su labor, que –dijo– destierra el mito del empresario que se contrapone con el interés por el bienestar social.

Sin embargo, tropezó y estuvo a punto de llamarle “Roborto”, para enumerar los proyectos en los cuales Roberto Hernández ha participado con el instituto, entre ellos el rescate del Museo Regional de Guadalupe en Zacatecas y la Catedral de Tuxpan en Veracruz.

En cambio, Teresa Vicencio no personalizó, se refirió a él como un “querido amigo del INBA”, y dijo que su participación con Bellas Artes se remonta a 1994, para luego recordar su participación en el Proyecto Munal 2000, en el cual hizo una inversión para remodelar el Museo y el Palacio de las Comunicaciones donde se aloja.

El homenaje contó con la participación del chelista Carlos Prieto, el grupo Tambuco, que tocó mientras se proyectaba un video con los programas de la Fundación de Roberto Hernández, y el Ballet de Amalia Hernández.

Entre el público se encontraban, entre otros, Alfredo Harp Helú, Cándida Fernández, directora de Fomento Cultural Banamex; la exdirectora del INAH, María Teresa Franco, y el también empresario Sergio Autrey, presidente de la Fundación INBA.

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