Acerca de La Luz del Mundo, oscuridad de su calle

De la doctora Sara Pozos Bravo

 

Señor director:

 

Con profunda preocupación leo el reportaje titulado La Luz del Mundo, oscuridad de su calle, publicado en Proceso Jalisco 383, del 11 de marzo. Al respecto, me permito hacer los siguientes comentarios con la esperanza de que sean publicados. Lo hago desde mi visión de las minorías, como ciudadana.

–Desde el título, el reportaje sugiere, de manera grave, una serie de juicios de valor en torno a un comportamiento específico que se espera de los miembros de la Iglesia La Luz del Mundo y de la propia institución religiosa. Como creyente y practicante de la fe de La Luz del Mundo, sé que he de dar cuenta de mis actos a Dios, pero que alguien, de manera hipócrita, vea la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, me preocupa, porque la supuesta objetividad y profesionalismo de Proceso Jalisco queda en tela de duda.

–¿Dónde estaba Proceso Jalisco cuando advertí (en mi columna en El Occidental) sobre la discriminación e intolerancia religiosas que comenzaban a presentarse al oriente de la ciudad? ¿Dónde estaba Proceso Jalisco cuando los vecinos inconformes con el cambio de sentido vial nos amenazaban, insultaban, arengaban en contra de los miembros de la Iglesia y comenzaban a ofendernos? ¿Dónde estaba Proceso Jalisco cuando, por primera vez, los comercios cercanos a la Hermosa Provincia pusieron al ingreso de sus negocios: “No vendemos a hermanos”? ¿Dónde estaba Proceso Jalisco cuando comenzó una campaña de desprestigio en contra del director internacional y Apóstol de Jesucristo de la Iglesia La Luz del Mundo, hermano Samuel Joaquín Flores? ¿Dónde está la postura en el reportaje de los que, como yo, hemos sido amenazados de muerte por los inconformes?

–¿Cómo puede resultar más importante la nota del conflicto religioso que terminó en violencia que la discriminación e intolerancia religiosas que padecemos día a día los miembros de la Iglesia La Luz del Mundo? Que hace años, en la década de los años cincuenta del siglo pasado, los medios de comunicación no dieran importancia a los golpes, los encarcelamientos, la violencia física, las persecuciones, las amenazas y la exclusión social que padecieron los creyentes de La Luz del Mundo, lo entiendo, pero me resulta indignante e incomprensible que, en pleno tercer milenio, para Proceso Jalisco el tema sea el contexto y no las causas del conflicto.

–Las causas del conflicto las encontramos en la intolerancia de una sociedad que no ha aprendido ni ha reconocido que los miembros de las minorías religiosas (minorías en términos numéricos) tenemos el mismo derecho de solicitar y exigir, como ciudadanos, que el Estado (gobierno federal, estatal o municipal) atienda nuestras demandas.

El cambio de sentido vial fue y ha sido una demanda social que intenta resolver un problema de tráfico en la zona, pero los inconformes con nuestra demanda comenzaron a decir que el cambio era un “capricho” de la Iglesia y que por esa razón se opondrían al mismo.

Las razones dejaron de ser de tipo técnicas y los motivos se olvidaron cuando la intolerancia se impuso a la ley y la discriminación imperó en los comercios. Sigo sin ver en Proceso Jalisco algún reportaje al respecto, alguna investigación que recupere y analice estos casos.

Las demás aseveraciones de la señora Mayra Pérez y de otra señora que no quiere dar su nombre, como las de algunos comerciantes de la zona que han concedido entrevistas a otros medios de comunicación, son dichos cuyo objetivo es presentar a la opinión pública una visión de lo que no somos los miembros de la Iglesia La Luz del Mundo: una visión tendenciosa, sesgada y manipulada que intenta victimizar a los intolerantes y culpar a los discriminados por el solo hecho de creer en una fe diferente a la de la mayoría.

De ninguna manera justifico la violencia física, pero tampoco acepto que la intolerancia religiosa sea vista como algo normal en nuestra sociedad. Este conflicto, que no debería ser tal, la única manera de resolverlo es reconociendo los derechos de todos y respetarlos, entendiendo que ese respeto es el que nos permitirá vivir pacíficamente.

Atentamente

Doctora Sara S. Pozos Bravo

Del Senado 3292

Colonia Libertad

Guadalajara, Jalisco

 

 

Respuesta del reportero

 

Señor director:

 

P

ermítame subrayar que, aun cuando la doctora Pozos Bravo encuentra parcialidad en el reportaje de referencia y pone en duda “la objetividad y profesionalismo de Proceso Jalisco”, nuestros lectores podrán encontrar en dicho texto:

–La opinión del vocero nacional de La Luz del Mundo, Eliezer Gutiérrez Avelar, quien, radicado en la Ciudad de México, dijo que “el ajuste vial no tiene el apoyo de su congregación religiosa, sino que la propuesta ‘surgió de los ciudadanos’”.

–La declaración del presidente de colonos de la Hermosa Provincia, en el sentido de que la intolerancia hacia la Iglesia de La Luz del Mundo ha hecho a muchos pensar que “de ahí salió toda la iniciativa”, pese a que, remató, “nosotros lo hemos repetido hasta el cansancio: esta es una petición ciudadana, somos nosotros los usuarios”.

–Los argumentos en favor del cambio vial que la regidora priista Leticia Hernández, integrante de La Luz del Mundo, expuso en el dictamen que entregó al cabildo, además de su negativa a ser entrevistada por Proceso Jalisco en torno al tema.

–Y, por último, el dato de que “en la CEDHJ se han concentrado quejas de los dos bandos: 804 a favor del cambio de vialidades y 2 mil 788 en contra”.

Atentamente

Jorge Covarrubias

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