A la Plaza Gómez Farías “le quitaron la historia”: vecinos

La antigua Plaza Valentín Gómez Farías en Mixcoac, que data del siglo XVII, dejó de ser “antigua” para vecinos y miembros del Comité Vecinal de la Colonia San Juan, quienes se quejan de no haber sido tomados en cuenta en sus adecuaciones.

“Era una restauración y rehabilitación, pero lo que hicieron fue la construcción de una plaza distinta a lo que conocíamos”, denuncian.

La plaza se encuentra rodeada de historia, pues su nombre lo toma de la casa del siglo XVIII donde vivió el político liberal (ahora convertida en el Instituto Mora); a su lado se mantiene erguida la casa del siglo XIX de Irineo Paz, abuelo de Octavio Paz (hoy convento de la orden de Predicadoras Dominicas), y enfrente la iglesia de San Juan del siglo XVI.

Hasta hace cuatro meses tenía piso de adoquín, áreas verdes, bancas de hierro forjado y bebederos de pájaros, con su fuente del siglo XVII.

Ahora sus nuevos elementos son: piso de mármol, bancas de granito (que sustituyeron a las de hierro), lámparas estilizadas que se mezclan con los faroles antiguos de la calle Aguste Rodin, y a decir de los colonos lo único que queda de antiguo e histórico es la fuente del siglo XVII, así como los bebedores de pájaros que ya se habían descartado cuando empezó la remodelación y fueron colocados de nuevo.

“Estoy consciente de que esta plaza no la van a regresar a lo que era, por lo menos que nos regresen las 12 bancas estilo porfiriano que tenían al águila y la serpiente”, dice Francisco Monteverde Villavicencio, secretario del Comité Vecinal de la Colonia San Juan.

Se lee en un documento que dirigió y entregó el 6 de marzo al ingeniero y arquitecto Rigoberto Carmona Roano, director general de Obras y Desarrollo Urbano de la delegación Benito Juárez:

“Arguyendo que estas (las bancas) serían el único recuerdo que les quedaría de lo que fue por muchos años su plaza, hago notar a usted que los vecinos de esta colonia son en su mayoría personas mayores y que muchos de ellos nacieron aquí, por eso es la añoranza que sienten por lo que fue su anterior plaza.”

Al cierre de esta edición, Monteverde comenta que en la delegación le comunicaron verbalmente que sí les regresarían las bancas, pero falta la respuesta oficial.

Otra de las vecinas, María del Carmen Gómez, expresa:

“Nunca nos dijeron cómo iba a quedar la plaza en realidad, ni nos enseñaron la maqueta. Cuando vimos al arquitecto muy al principio me dijo que salía muy cara una maqueta, ¡imagínese usted! En las obras decía claramente que era ‘restauración y rehabilitación de la Plaza Pública Valentín Gómez Farías’, pero lo que hicieron fue reconstruir algo completamente distinto a lo que veíamos, es un proyecto fallido del arquitecto, se le olvidó la historia.”

La nueva plaza no encaja con el entorno histórico del lugar, alegan, y la catalogan como siglo XXI, y ya se refieren a ella como “Mausoleo de San Juan” por el piso blanco de mármol que sustituyó al adoquín tradicional.

Elsy Reyes, vocal del comité, explica:

“Las bancas contemporáneas son una aberración, pusieron lámparas espantosas como de reclusorio, en lugar de poner bombillas de acuerdo con la época.”

Y advierte del peligro de haber levantado la banqueta 50 centímetros sobre la calle Auguste Rodin para hacer un desnivel vehicular que quedó en alto para conectar la plaza con la iglesia.

El proyecto inicial, comentan, pretendía cerrar el paso de la calle Irineo Paz, pero después de que los colonos se quejaron, en la delegación acordaron dejarla como siempre, como espacio vehicular, aunque sí se remodeló esa área.

 

Modelo para La Alameda

 

En contraparte, la doctora Leticia Calderón Chelius, quien impulsó la rehabilitación desde hace tres años en compañía de un grupo de amigos y vecinos, ve con beneplácito la vista actual:

“La responsabilidad de informar, en efecto, es de la delegación, en todo caso es el Instituto Nacional de Antropología e Historia el que aprobó el proyecto. Yo, en calidad de investigadora, vecina y amiga de la plaza, me siento bien por haber participado en su arreglo.

“Y como vecina la veo preciosa, pero la arquitectura es subjetiva. ¿Por qué se aprobó la obra? Creo que el INAH tendría que dar su opinión, así como el arquitecto, porque aquí en Mixcoac no se mueve ni un clavo si no aprueba el INAH.”

Este semanario, sin embargo, solicitó al área de prensa del INAH una entrevista desde hace dos semanas.

Calderón Chelius, quien vive en la calle Porfirio Díaz, a una cuadra, comenta que lo rescatable del trabajo de “rehabilitación” es que la plaza ahora esta basada en unos planos originales de 1923, de ahí viene el trazo actual, y agrega que antes de ser remodelada estaba tomada por vendedores y llena de ratas y demás fauna nociva.

Y defiende:

“Creo que hicieron un trabajo histórico en la plaza, la recuperación fue el argumento para que aceptaran el presupuesto, pues el espacio mantiene y recupera el trazo más antiguo de la plaza, considerando que la construcción depende del arquitecto. Si nos gusta a unos y a otros no, eso siempre pasa.”

Menciona Calderón que hay además un proyecto de Ecobici, del Gobierno del DF, para hacer de la plaza parte de su recorrido:

“Ecobici va a ampliarse y está considerando a la plaza para poner un estacionamiento de bicicletas.”

Y adelanta:

“Tan importante es la plaza Valentín Gómez Farías que es el modelo de la Alameda Central porque es el mismo arquitecto, Enrique Lastra, el que trabajará ahí. Entonces sí importa la plaza, porque le salió bien. Por supuesto que se considerarán los errores, porque hay que ser autocríticos, y supongo que habrá cosas de las que aprendieron.”

Pero los miembros del Comité Vecinal de la Colonia San Juan, tras argumentar que generaciones completas de familias que han vivido ahí no ven con agrado la obra, dicen que no dejarán que se inaugure hasta que no se cumplan sus exigencias, expresadas en días pasados a Ángel Luna Pacheco, director general de Prevención del Delito y Protección Civil de la Benito Juárez.

Entre ellas están cambiar los pedazos rotos del desnivel frente a la iglesia, que tiene una tapa de coladera y cuyo piso de mármol ya se rompió. l

Acerca del autor

Licenciada en Ciencias de la Comunicación (2005) con Diplomado en Relaciones Públicas (2014), habla inglés y francés, amante del cine y los idiomas. Se inició como reportera de deportes en su natal Veracruz, y luego en publicaciones de la Editorial Vía Satélite de la Ciudad de México. Forma parte de la Sección de Cultura y Espectáculos de Proceso desde 2007.

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