“Concertacesión” oscura y vergonzosa: Salinas negoció Guanajuato con el PAN desde 1988

La llegada del panista Carlos Medina Plascencia como gobernador después de las fraudulentas elecciones de 1991, formó parte de un arreglo ya anticipado entre Carlos Salinas y la cúpula del PAN.

El senador Carlos Chaurand, coordinador de los diputados priistas locales en la primera parte del interinato de Medina Plascencia, asegura que ese pacto de Salinas con el PAN implicó ceder a este partido dos gubernaturas, conforme a la confesión de un prominente panista, Juan Antonio García Villa.

La primera había sido Baja California, un año después de las cuestionadas elecciones de 1988 mediante las cuales Salinas llegó a la Presidencia, y la otra era Guanajuato, independientemente de cuál fuera el resultado de la contienda entre el priista Ramón Aguirre y el panista Vicente Fox.

“García Villa –explica Chaurand, colaborador de Aguirre en la campaña- comentaba que la negociación se dio porque a Salinas de Gortari le interesaba legitimar su triunfo esta legitimación la tendría que hacer mediante un acuerdo con el PAN.

Y el PAN había exigido dos estados: uno ya había sido Baja California y el otro se discutiría en 1991.”

De acuerdo con Chaurand, García Villa –actual funcionario de la Secretaría de Economía-, le había contado a principios de 1991 que el presidente del PAN, Luis H. Álvarez, le encargó al propio  García Villa y a Antonio Lozano García, personaje cercano a Diego Fernández de Cevallos, analizar el otro estado con el que se quedarían.

“Habían seleccionado Guanajuato por varias razones: Porque existía un panismo histórico, sobre todo en León; porque estaba en proceso la decisión Ciurana de la elección a gobernador, y porque la Constitución y el régimen jurídico vigente en ese momento tenían las lagunas suficientes para lograr un interinato largo”.

-¿Usted escuchó directamente en una ocasión y luego por otras personas a les que les había comentado lo mismo? A partir de esa plática y de los sucesos que se fueron dando, me queda muy claro que sí fue una concertacesión oscura y vergonzosa, en la cual no participé, entre el PAN, y sus diferentes actores en ese momento y el presidente Salinas de Gortari. Y el principal beneficiario fue Medina Plascencia.

Polvos de aquellos lodos

Chaurand no oculta su animadversión hacia Media Plascencia, su compañero en la Cámara de Senadores, quien finalmente reconoció en Proceso el arreglo palaciego entre el PAN y Carlos Salinas, a 10 años del episodio ya arraigado bajo el término de concertacesión.

El senador priista dice que Médina “quiere hacer creer que Fox le debe la gubernatura y la Presidencia de la República, cosa que es totalmente falsa y una falta de respeto al mismo Fox. Le está diciendo: ‘Me debes la factura y me la pagas hoy, hoy, hoy con la presidencia del PAN’”.

La entrevista con Chaurand se efectúa en su oficina de la torre de El Caballito el miércoles 26, justo el día en que 10 años atrás Medina Plascencia tomó posesión como gobernador interino de Guanajuato, una vez que Ramón Aguirre fue obligado por Salinas a desistir del cargo.

Chaurand no justifica el silencio que siguen guardando la mayoría de los priistas guanajuatenses, sólo dispuestos a contar los entretelones de esa época mediante pláticas en corto.

-Pareciera que le siguen teniendo respeto o temor al Salinas.

-Las dos cosas. Bueno, no creo que sea tanto así, pero en mi caso le tengo respeto a la ciudadanía guanajuatense. Fue un avasallamiento a la voluntad popular.

Según Chaurand, Medina fue nombrado violando la Constitución local, porque no correspondía a la Legislatura saliente la designación del interino y no cumplía con los requisitos. “Pero era un hecho consumado. Era un acto que jurídicamente no era combatible”.

-Y estaba el poder de Salinas.

-Sin lugar a dudas.

-¿Hubo una orden para que los priistas se aplacaran?

-Sí, podemos decir que hubo recomendaciones.

-¿De Salinas?

-A través del secretario de Gobernación (Fernando Gutiérrez Barrios).

Chaurand fue coordinador de los diputados priistas locales y recuerda una relación con Medina llena de altibajos, pues el gobernador interino solía recurrir a Salinas con mucha frecuencia.

“Me da risa y coraje que diga que yo recurría a Salinas, cuando era al revés. Para aprobar el presupuesto de 1992 hicimos una serie de ajustes, pero luego él iba y se quejaba en Los Pinos con su amigo Salinas y mediante Gutiérrez Barrios me mandaba decir: ‘No lo aprietes tanto, déjalo gobernar, no conviene para el estado que entren en una confrontación’.”

Responsable del programa de Compromiso Político en la campaña de Aguirre, Chaurand dice que su gran frustración, además del arreglo palaciego, fue que la Legislatura que él integró no pudo convocar a elecciones extraordinarias.

Dice que fue sistemática la oposición de Médina y, también, de Salinas. “Por eso es falso que el exgobernador interino diga que la reforma electoral fue de él. Estaba azorado al llegar, sin saber qué hacer en el gobierno del estado, y los que le dijimos que se necesitaba una reforma electoral para convocar a la elección extraordinaria fuimos los priistas del Congreso y lo convocamos a que fuéramos juntos”.

Pese a todo, dice Churand, la reforma electoral avanzó y sólo había dos puntos de controversia: el número de diputados plurinominales y la redistritación.

“Nosotros estábamos dispuestos a acceder a sus caprichos a cambio de la convocatoria. Al que no le convenía la convocatoria era a Medina, porque estaba mareando con la gubernatura y la quería prolongar todo el tiempo que fuera necesario.”

-¿Salinas tampoco quería?

-No quería tampoco. Normalmente, me decía: “Lo vemos, platíquelo con gobernación”. Lo platicamos con todos los secretarios de Gobernación; Jorge Carpizo podrá dar cuenta precisa de ello. Con él nos reunimos infinidad de veces. Quizá con el que menos me reuní haya sido con Patrocinio González Garrido.

-¿Qué decía Carpizo?

-Decía: “Vamos a culminar la reforma, está ya sancionada en 95% y sólo hay dos atorones”. Y cuando decíamos que sí, los panistas decían que nos esperáramos y que había que ver otras opciones.

“También al PAN le convenía retardar. A Medina porque estaba gozando el privilegio de la concertacesión como el principal beneficiario, y al PAN porque sabía que el escenario les era adverso electoralmente y que había que esperar el mejor tiempo.”
Rechaza que el PRI haya sido obstáculo para aprobar la reforma y califica de falso el argumento de Medina en el sentido de que él vetaría la convocatoria, simplemente porque no tenía esa facultad:

“Me da pena ajena decir que si nosotros convocábamos a elecciones, él la vetaba. Ni como gobernador ni como diputado federal ni como senador, sabe que el Ejecutivo no puede vetar esa convocatoria, porque la Constitución se lo impedía. No ha aprendido nada en todos estos años. Bueno, es ingeniero.”

Frustrada la posibilidad de la elección extraordinaria para los comicios federales del 21 de agosto de 1994, cuando arrasó el PRI, incluyendo Guanajuato, Chaurand dice que Medina se siguió oponiendo. “El escenario para el PRI era idóneo y por eso los panistas no querían elecciones”.

Añade: “Fox había dicho, auque no me consta, que cuando se hablaba de que ya iba a salir la convocatoria para empatarla con la presidencial de 1994 o para diciembre, que él no iba a jugar. No era tonto. Iba a perder. No era tanto que se mantuviera en su ayuno político mientras estuviera Salinas. Era que veía un escenario desfavorable”.

La conspiración del silencio

Chaurand asegura que, en tanto no era del círculo íntimo de Aguirre, no conoció en detalle la forma como Salinas dobló al priista para que no se presentara a tomar posesión del cargo al que había sido elegido, pero eran conocidos sus frecuentes viajes a México y víspera del desenlace, en agosto de 1991.

El 24 de agosto, Chaurand había invitado a comer a Aguirre para que los intereses del Programa de Compromiso Político le dieran “las gracias”, pero llegó tres horas después. Y de manera intempestiva, sin dar detalles, se retiró casi enseguida para salir hacia México.

“Fue la última vez que lo vi en ese tiempo. Lo he vuelto a ver, pero no hablamos del tema.”

Chaurand culpa a Salinas del “avasallamiento del priismo guanajuatense por ese poder que concentró en la Presidencia”.

Por eso considera necesario que quienes participaron directamente en el arreglo palaciego de 1991, como Luis H. Álvarez, Fernández de Cevallos y Salinas, digan lo que realmente pasó, “en un afán de darle más claridad a esta página de la historia de Guanajuato”.

Salinas, recuerda, “lo cuenta muy de paso en su libro, como un plumazo de justificación, pero no cuenta exactamente qué pasó. Estaría obligado, porque fue presidente de México”.

-Ese episodio ha impactado al país, a tal punto que Fox es presidente.

-Decía Ortega y Gasset que la vida es circunstancial y contingente, y yo diría que la política es doblemente circunstancial y contingente. En lo personal, en estos momentos no hay un solo factor que incida, de manera determinante, en el resultado electoral.

Fox gana la gubernatura, en 1995, debido a que el PAN capitalizó la crisis económica y el aumento al IVA, al que en su momento se opuso, al contrario de lo que ahora pretende. “Ahí ni con el mayor alquimista electoral se hubiera podido evitar”.

-Y ganó Fox la Presidencia y avasalló al PRI en Guanajuato.

-Por muchos factores. Sabíamos que como gobernador había sido pésimo, pero fue el paisanaje. Guanajuato nunca había tenido un candidato a la Presidencia. La mayoría de los guanajuatenses votaron por Vicente y por el PAN pensando que iba a haber un auge del estado por tener un presidente guanajuatense, como prometió. Y nada.

En cuanto a Medina Plascencia, Chaurand recuerda que el PRI avasalló al PAN durante su período. “Si nos vamos a la tesis de que los resultados electorales son producto de la gestión del gobernante, entonces el pueblo de Guanajuato reprobó a Medina”.

-¿Será Medina buen presidente del PAN, como pretende?

-Para mí sería que el PAN traicionara los ideales de sus fundadores. Ojala fuera para que el PAN se acabara –suelta la carcajada-. Sería un pésimo presidente del PAN. Como priistas nos ayudaría mucho que lo fuera.

-¿No le da mayores méritos a Carlos Medina?

-No, no. Es alguien a quien no le ha costado nada. Nació en pañales de seda, llega a la gubernatura de Guanajuato sin ningún esfuerzo, igual que a la diputación y a la coordinación de los diputados.

Como gobernador de Guanajuato, dice, “no hizo ninguna obra que se recuerde, y su proyecto de nueva capital, ‘Guanajuato, un nuevo horizonte’, fue un fracaso. Y la planta de General Motors, en Silao, la consiguió el exgobernador Manuel Velasco Ibarra, la concretó Rafael Corrales Ayala y él sólo puso la primera piedra y la inauguró”.

Concluye Chaurand: “Por mí que gane. Al PRI le beneficiaría”.

Acerca del autor

Reportero de Proceso desde 1994, Premio Nacional de Periodismo en periodismo de investigación y autor de tres libros.

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