El gran maestro Manuel León Hoyos se corona campeón nacional

MÉXICO, D.F. (apro).- La semana mayor es el momento que la Federación Nacional de Ajedrez ha elegido desde hace muchos años para hacer el evento abierto más importante del ajedrez mexicano. Se trata del Campeonato Nacional Abierto, el cual se desarrolló esta vez en Hermosillo, Sonora.

Probablemente debido a la lejanía de la sede, muchos jugadores que participan sin faltar en esta competencia esta vez no fueron.

Normalmente es un torneo que tiene alrededor de mil o más participantes. Sin embargo, en esta ocasión, para las cuatro fuerzas ajedrecísticas (de primera a cuarta, además de la sección seniors), hubo 366 jugadores.

Ya contabilizando el torneo femenil y las categorías juveniles e infantiles, es probable que la cifra final esté en unos 600 jugadores, lo cual, en alguna medida, no es lo mejor para el ajedrez mexicano, pero quizás hubo razones políticas para ello. Raúl Hernández, oriundo de Sonora, el presidente de la Federación Nacional se quería reelegir, lo cual logró. Así, tuvo más control sobre el entorno y, además, pagando a los delegados de las asociaciones hotel y comidas, así como transporte, probablemente se hizo de los votos que necesitaba. La votación no es secreta y, por ende, ya quienes aceptaron alguna prebenda probablemente se sintieron presionados para dar su voto. En otras palabras, un caso clásico para perpetuar a alguien a la cabeza de una Federación, particularmente ahora, la de ajedrez.

Pero lo importante aquí es que la primera fuerza se jugó en un ambiente de combatividad. Hubo algunos grandes maestros: De la Paz, Holden y Nogueiras, de Cuba; Onischuk, de Estados Unidos; Juan Carlos González, Gilberto Hernández y Manuel León Hoyos, de México; Córdova, de Perú, entre otros.

Manuel León Hoyos es un joven talento surgido de la escuela de alto rendimiento de Yucatán, que promovió el físico Alejandro Preve, y que después de unos 10 a 15 años de trabajo constante, logró sacar a algunas estrellas locales como el propio León Hoyos y Luis Ibarra Chami, este último Maestro Internacional, pero con claro potencial para convertirse en Gran Maestro pronto.

Manuel León Hoyos ha tenido una carrera exitosa y meteórica. A los 11 años, si la memoria no me falla, se convirtió en el Maestro FIDE más joven del país. Poco a poco fue avanzando y gracias a sus participaciones en el Torneo Carlos Torre, que se juegan cada año en su natal Mérida, León fue progresando y obtuvo finalmente el título de Maestro Internacional. Entonces jugó en más torneos importantes y logró el siguiente grado, el de Gran Maestro de ajedrez.

Considerando su edad y su talento, Manuel Léon Hoyos es uno de nuestros mejores exponentes en el juego ciencia.

Ahora, en el nacional abierto, Manuel Léon Hoyos participó a pesar de la repentina muerte de su padre, el cual apoyó a su hijo toda la vida. El padre de Manuel era muy conocido por su empuje y apoyo en la carrera de su hijo Manuel y fue, sin duda, un duro golpe que muriese repentinamente. Quien no ha perdido a su padre no tiene idea del dolor que se siente, por lo que pensé –cuando me enteré de la noticia– que Manuel declinaría jugar el nacional abierto.

Sin embargo, decidió ir. ¿Podría jugar bien con esta carga emocional? Aparentemente el Gran Maestro yucateco jugó con mucha garra, quizás buscando ganar para darle una satisfacción más a su papá, que probablemente le siga observando desde alguna otra dimensión, si es que algo así existe. Manuel Léon Hoyos ganó el Nacional Abierto brillantemente, logrando 7.5 puntos de 9 posibles. Creo que merece un gran aplauso su esfuerzo porque entiendo perfectamente que esto no pudo ser fácil de ninguna manera, ni ajedrecística ni emocionalmente.

El segundo sitio fue para el GM mexicano Gilberto Hernández y el tercero para el GM mexicano también Juan Carlos González. Enhorabuena por el triunfo de Manuel León Hoyos. Me da mucha alegría su triunfo.

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