Contradicciones

MÉXICO, D.F. (apro).- En cartas anteriores a ésta dijimos que ustedes, los humanos, eran seres confusos y contradictorios… y seguimos pensándolo. Lo que nos interesa aclarar es si su desconcertante y paradójica conducta es congénita o se debe más bien a esa su materia prima única en la Tierra, a su sustancia gris o al conjunto de informaciones que les ha ido suministrando la misma a través del tiempo.
Para despejar esa duda, bueno será recordar algunos ejemplos proporcionados por los que entre ustedes se han dedicado a meditar sobre tan conflictiva problemática. Según los mismos, en el principio de su historia, su singular sustancia gris, sujeta al miedo de sus antepasados, a los animales de presa, a los fenómenos naturales de los que no entendían sus por qué, a su temor a la muerte y, en general, a lo desconocido, les elaboró toda una serie de informaciones… sujetas a esos miedos, a esos temores producto, en gran medida, de la ignorancia.
Así, por siglos, por milenios, tuvieron por cierto que diluvios que podían ahogarlos; sequías capaces de debilitarlos por medio del hambre y hasta causarles la muerte; el rayo, que tenía la posibilidad de reducirlos a carbón, por ejemplo, eran producto de poderosas divinidades que, airadas de la desobediencia de ustedes, de su mala conducta o pecados, como quieran llamarlos, los castigaba azotándolos con esos fenómenos naturales.
Por siglos, por milenios, igualmente estuvieron seguros que el planeta Tierra era el centro del universo y que el sol, luna, resto de los planetas y las estrellas giraban a su alrededor, y orgullosos creyeron igualmente que toda la creación había sido hecha por y para ustedes, los humanos, pues tal creencia halagaba a su ego al extremo… y lo sigue halagando a la mayoría de ustedes… ¿Por qué es así?
Con el transcurrir del tiempo, poco a poco, su prodigiosa materia gris fue elaborando nueva información… que cuestionaba y hasta contradecía la anterior… pero con la que pudieron descubrir, por ejemplo, que la Tierra no era plana, sino redonda, y que la misma no era el centro del universo. Gracias a su preciosa sustancia gris, el arzobispo James Ussher, basándose en la palabra de Dios, es decir, en la sagrada Biblia, descubrió y dio a conocer, en 1650, que el mundo fue creado en el año 4004 A.C.; pocos años después, un colega, vicecanciller de la Universidad de Cambrige, apoyándose también en la sagrada Biblia, afinando cálculos, aclaró que el hombre había sido creado por la Trinidad el 23 de octubre del 4004 A.C. a las 9 de la mañana.
Pero… ¡ay!, por esos mismos años, su materia prima única tan singular inició un nuevo y precipitado proceso de elaborar nueva información con lo que anteriormente le habían comunicado y le seguían comunicando los sentidos de ustedes, los humanos… y con ello a cuestionar e incluso negar la validez de la que les había dado antes; nueva información con la que pudieron comprobar, entre otras cosas, que la Tierra era muchísimo más vieja de lo que había supuesto el arzobispo Ussher y que la misma, al parecer, para nada había sido creada por y para el hombre exclusivamente, como lo está demostrando la moderna ecología.
Aclaración: las ideas expuestas en nuestras sucesivas cartas a este buzón, por supuesto, no son fruto nuestro, no las hemos inventado; se encuentran en cualquier libro de difusión del saber al alcance de cualquiera, como pueden ser: de M. Ilin, Cómo el hombre llegó a gigante; El hombre en busca de sus antepasados, de André Jenet; El hombre antes de Adán, de Robert Silverberg; Introducción a la ciencia, de I. Asimos.
Siguiendo con el tema de nuestras misivas, volvemos al motivo de las mismas al cierre de la presente: si a su materia prima singular, a su sustancia gris, debe, en grandísima medida, el ser lo que son, ¿por qué la tratan con tanta desconfianza, por momentos la persiguen, la juzgan severamente y hasta la condenan con dureza? Y a no pocos de sus semejantes, a los que exponen, defienden o simplemente son fieles seguidores de la información elaborada por su sustancia gris, ¿por qué con tanta frecuencia son vistos con sospecha, se les acosa o los exponen al ridículo y, en el pasado, se los metió en prisión o se les quemó en la hoguera?
Desearíamos que alguien nos aclarara estas preguntas.
Con la esperanza de que así sea, queden con nuestro canino afecto.
RIQUET.

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