Actas Chamulas

Actas Chamulas
Chiapas ¿nuestro Puerto Rico?
Rodolfo Guzmán
Medio millón de mexicanos descendientes de los mayas habitantes de Chiapas, parecen estar condenados a una vida de miseria y esclavitud enmarcada en una larga, terca, apasionada, tenaz, limpia lucha por la tierra que en casi todos los casos tiene un mismo epílogo: cárcel, hambre, aplastamiento o emigración por decreto a agrestes zonas donde, hace ya cuatro centurias, fueron expulsados por los españoles
Tzeltales, tzotziles, choles, tojolabales, zoques, totiques, mames y lacandones no encuentran asiento fijo en su propia tierra Su historia es la de explotación, el despojo, el engaño, la corrupción y el crimen artero Pero es también la historia de la resistencia, de la fuerza y la voluntad de mantener su integridad a toda costa
“Chiapas es a México lo que Puerto Rico a Estados Unidos”, dijo en una apretada frase uno de los muchos informantes a quienes acudió Proceso para conocer la real situación de este estado de la República que abandonó su independencia para anexarse, por voluntad propia, a la Federación de Estados Unidos Mexicanos
Dueños del 23 por ciento de los recursos hidráulicos del país; generadores del 469% de la energía eléctrica que consume la nación; productores del 20% de la riqueza petrolera; productores de divisas por el café, cacao, plátano y algodón que exportan; proveedores de 200,000 reses que se consumen por año en el Distrito Federal, los chiapanecos tienen un 43 por ciento de su población analfabeta; sus ingresos per cápita no llegan a los 15 pesos diarios; la mitad no usa zapatos, y el 70% de sus viviendas tiene piso de tierra
Además, en Chiapas, la tuberculosis como la malaria son enfermedades endémico-epidémicas; no se ha logrado desterrar el paludismo; unos 180,000 habitantes, en su mayoría indígenas, están condenados a la ceguera por la onchocercosis; 90% de los indígenas están parasitados por el contacto directo con los suelos que tanto pelean
Ocurre en este estado una “silenciosa y secular” guerra en la que se hermanan indígenas y no indígenas, todos campesinos pobres, en un proceso de asimilación a una cultura extraña —parto de más de 400 años de dominación—, tenido por la sangre y por la muerte
LOS CHAMULAS
La cultura occidental les llama genérica y despectivamente chamulas aun cuando los 500,00 indígenas del estado integren una rica variedad de culturas con personalidad y lengua propias A la agresión adjetiva de los indígenas responden llamado “caxlanes” o “ladinos” a quienes han adoptado a costa de su integridad y su cultura, lengua, costumbres y vestido que no les son propios
El nombre con el que se les adjetiviza proviene quizá del hecho que sea San Juan Chamula el pueblo que surta más mano de obra barata a las fincas cafetaleras del Soconusco —en su mayoría propiedad de alemanes o sus descendientes—, donde adquieren la onchocercosis; o porque San Juan es el núcleo indígena más cercano a San Cristóbal de las Casas, erigida desde tiempos de la Colonia en el principal centro de explotación de los indígenas y, por lo tanto, la comunidad más estudiada y “aprovechada” por antropólogos, lingüistas, cineastas y periodistas
Los grupos étnicos de Chiapas están distribuidos en casi todo lo largo de su extensa geografía, pero se concentran principalmente en tres zonas: Los Altos, donde habitan unos 200,000 tzeltales y tzotziles; la zona de Ocosingo y Palenque, donde se asientan más de 180 comunidades tzeltales y choles, principalmente, y la Selva Lacandona a donde han emigrado un alto número de indígenas despojados de sus tierras
Funcionarios, antropólogos, lingüistas, periodistas, sacerdotes, han reunido una serie de denuncias donde se refleja la violencia como un hecho cotidiano que pasa ya desapercibido De esa colección de injusticias Proceso ha tomado sólo los ejemplos más singulares:
JUSTICIA
—El 20 de agosto de 1974 fue encarcelado un peón acasillado que no quería seguir trabajando en la finca “San Vicente”, municipio de Ocosingo En la finca había diez familias indígenas en estas condiciones Una comisión de ellos acudió a Tuxtla Gutiérrez para exigir la liberación de sus compañeros La dependencia expidió un citatorio al dueño de la finca, Belisario Castellanos Filemón García, uno de los trabajadores, se ofreció para llevar personalmente el citatorio Quizo entregar el documento el día 24 El patrón no quiso recibir el citatorio y se disgustó por los trámites iniciados Los trabajadores se quejaban del sueldo: 25 centavos diarios (sic), y de que se les debían entre 20 y 40 semanas de trabajo
Juana Morales de Castellanos, esposa del finquero, presenció la escena e incitó a su esposo para que no atendiera a los indígenas “La cárcel es para los hombres no para las mujeres”, le dijo como un reto Belisario sacó una pistola y disparó cinco tiros contra Filemón, que cayó fulminado El homicida huyó Hasta la fecha el delito sigue impune y ninguna investigación se ha hecho Los peones acasillados preguntan: Queremos saber con quiénes está el gobierno, ¿con los finqueros que son unos asesinos, o con los indígenas que siempre hemos estado oprimidos?”
Otra forma de apreciar cómo se ejerce la justicia en Chiapas es observar el interior de las cárceles
LA REFORMA AGRARIA
—Chabec Lum Jutulá, un poblado tzeltal está a al fecha sitiado por hambre Los finqueros impusieron el sitio desde 1974 El 22 de abril de 1956 los indígenas solicitaron tierras ejidales Un año después el DAAC otorgó certificado de inafectabilidad ganadera a los dueños de la finca Cabtetaj, ubicada en los terrenos solicitados por los indígenas
Desde entonces, hasta el 20 de junio de 1972, se habían girado 58 oficios, cartas, telegramas, tarjetas postales y otros documentos oficiales dando largas al asunto Los oficios han sido girados lo mismo por los grupos solicitantes que por el gobernador del estado, la Comisión Agraria Mixta, la Procuraduría de Justicia del Estado, la Secretaría General de Gobierno, el Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización, la Oficina de Quejas de la Presidencia de la República, la secretaría privada de la Presidencia de la República, el Instituto Nacional Indigenista, y por el presidente de la República
La mayor parte de los documentos son denuncias de los indígenas contra funcionarios del DAAC, primero, y de la SRA, después,, por haber falseado el censo”, o por “entrar en contubernio con los finqueros”
Abundan también los oficios denunciando atropellos, quema de casas y escuelas, robo de animales y amenazas de los finqueros contra los solicitantes de tierras
Son muchos los oficios de las autoridades agrarias notificando a los “impacientes” indígenas que su asunto “está en trámite” Hay también 2 oficios del presidente de la República ordenándole al jefe del DAAC “active el expediente de Chabc Lum”
Hasta la fecha, cuando se ha dejado de contar el número de oficios girados, “el asunto sigue en trámite”
LA CORRUPCION
El ejido Lázaro Cárdenas del municipio de Huitiupán, es otro ejemplo de los cientos reunidos Su lucha legal por la tierra se inició hace 42 años Desde 1964 se publicó la resolución presidencial que los dota de tierras Hasta 1974 habían gastado cerca de medio millón de pesos en viajes a Tuxtla Gutiérrez y al Distrito Federal, para ventilar sus trámites ante las autoridades agrarias, y en “mordidas” exigidas por ingenieros, licenciados y toda clase de burócratas y funcionarios que demandan dádivas a cambio de una promesa: arreglar el asunto
André Aurby, directo de Asesoría Antropológica para la Región Maya, AC, con sede en San Cristóbal, reunió las denuncias contra funcionarios y empleados agrarios presentadas por los propios tojolobales en el I Congreso Indígena “Fray Bartolomé de Las Casas”
La lista incluye 49 denuncias En ellas se repite 14 veces el nombre de Guillermo Scoffié, funcionario de la SRA en Comitán, que lo mismo exigía 50 que 2,000 pesos por tramitar certificados agrarios que nunca entregó; Roberto Ruiz, empleado de la SAG, que exigía dinero por autorización para rozar montes, figura 12 veces
Vale hacer la aclaración que los tojolobales sólo denunciaron los casos que recordaban y en los que el empleado o funcionario exigía el dinero y nunca en que lo ofrecieron voluntariamente
Los tzeltales reflejan sus denuncias con toda claridad cómo se engarza la cadena de corrupción Dicen: “los ingenieros que nos envían nunca entregan el informe completo de las mediciones cada ejidatario debe entregar 20 o 30 pesos para que hagan la medición Por ejemplo en San Sebastián, Bachajón, con 3,000 ejidatarios se verá el monto de la dádiva generalmente entre nuestras autoridades internas, los que hablan de algo de castilla participan de la extorsión el jefe de la zona de la SRA, para cada trámite en que debe intervenir, sea para toda la comunidad o para un conflicto particular, exige también dinero, aparte de sus viáticos y alimentación los comisariados, ante el mal ejemplo de los funcionarios, cargan la mano a sus hermanos y se enriquecen a su costa los ministerios públicos y los jueces conocen de causas que no les corresponden para sacar dinero; es generalizada la costumbre de pedir dinero a las dos partes haya o no culpa en todos los procesos judiciales el empleado forestal es otro capítulo de explotación, año con año debemos pedir permiso para nuestro maíz y se pagan fuertes cantidades”
LOS SUELDOS DE HAMBRE
La situación de pobreza y miseria en que viven los indígenas acasillados, particularmente en fincas cercanas a Ocosingo, Tila, Salto de Agua, Sabanilla, Palenque y otras comunidades de la zona, es dramática:
“Se trabaja d sol a sol con sueldos que no llegan a los siete pesos por día A partir de los 10 años, los niños deben empezar a trabajar con sueldos de uno o dos pesos por día Estos sueldos no se dan en efectivo, sino en vales, en mercancía o en “trago” (aguardiente) Además se debe dar trabajo gratuito los domingos con el sistema que llaman “la página”, consistente en laborar de sirvientes en la casa del patrón En las fincas ni hay escuelas ni hospitales para los trabajadores”
El sistema empleado por los finqueros es muy simple: contratan indígenas como peones acasillados que deben trabajar tres días limpiando potreros, preparando la pastura o en otras actividades; otros tres días limpiando se les permite sembrar maíz en terrenos que se agotan a los dos o tres años Del producto cosechado deben entregar la mitad al patrón como renta El séptimo día es lo que llaman “la página”
De esta manera, los terrenos donde se sembró maíz quedan convertidos en pastizales y entonces ya no hay empleo para los indígenas que salen así expulsados a la selva
“Van —dice Mardonio Morales, un sacerdote jesuita que vive entre ellos desde hace 18 años— huyendo del hambre y la miseria de las fincas La tierra de sus padres que los vio nacer se queda para siempre atrás”
Y explica:
“Como a pesar de trabajar de sol a sol nunca tiene para nada, deben pedir dinero prestado Generalmente piden en el tiempo de escasez de maíz, en julio o agosto Si pidieron 100 pesos, a más tardar en febrero deben pagar 200 El alcoholismo en estas circunstancias es el escape a la realidad”
El alcoholismo es fomentado por los explotadores La enorme mayoría de las costumbres sociales y religiosas de los indígenas de Chiapas gravitan sobre el alcohol El primer presente que los padres del novio llevan a los consuegros es un “cuartito” de aguardiente Mientras más sea el aguardiente que obsequian a los papás de la novia, más es el amor del novio, según las tradiciones
El día de mercado es día de borrachera general en el pueblo Beben hombres mujeres y niños Un hombre tirado en la calle por borracho no ofende a la comunidad ni disminuye su prestigio
El combate contra el alcoholismo ha sido la tarea más difícil, cuenta el propio Mardonio Al vicio se oponen por igual jesuitas que dominicos; católicos que protestantes Pero la resistencia de los caciques, mestizos o indígenas es terrible El crimen ronda siempre en torno a una botella de aguardiente
Hoy autoridades civiles y eclesiásticas que proclaman con orgullo que el alcoholismo empieza a perder batallas Pero el sistema de introducción y distribución se intensifica Un audaz “descubrió” que el tocadiscos y la bocina generan alegría Alrededor colocó muchas botellas de aguardiente y de cerveza “Inventó” entonces el gran negocio: llevó al alcoholismo directamente a los parajes Ajora para beber ya no hay que ir al pueblo ni esperar que sea día de fiesta
El mercado de los alcoholes en Chiapas está dividido en dos secciones según los enterados: el Soconusco y la zona de Los Altos, para Moctezuma Pedredo, que producía hasta hace poco su aguardiente en el ingenio “Pujilic”; la zona norte, de Ocosingo, que produce el aguardiente en su rancho llamado “Moralitos”, de Guaquitepec Ambos son señalados, junto con los Zardian, como los grandes caciques de Chiapas
Otro filón de la explotación es el comercio El contubernio de funcionarios de Inmecafé y de Conasupo es denuncia reiterativa de los indígenas Sus productos son rechazados por “mala calidad” por las empresas oficiales La necesidad los lleva a mal vender con los acaparadores Luego estos últimos venden a precios de garantía a las empresas oficiales
Una peculiar denuncia de tzotziles contra Conasupo está contenida en una sola pregunta: “¿De qué nos sirve un frasco de consomé Maggi?” La interrogante se hizo en 1974, pero la empresa paraestatal sigue cometiendo el mismo error
LA EDUCACION
La Secretaría de Educación Pública indica que en 1970 el índice de analfabetismo en algunas de las principales poblaciones indígenas alcanzaba las siguientes cifras: Chalchihuitlán (94%); Chamula (88%); Chilón (82%); Sitalá (81%)
El esfuerzo realizado en la materia, según Agustín Romano, director del Centro Coordinador Indigenista Tzeltal-Tzotzil, de San Cristóbal, ha hecho disminuir los índices a un 60%
Pero la intensificación alfabetizante con maestros bilingües ha traído sus problemas El mismo Romano reconoce que muchos de ellos han aprovechado su condición para convertirse en caciques “Ha habido —acepta— un proceso degenerativo en la educación A partir de 1964, la SEP prefirió la cantidad que la calidad”
Sin embargo, las denuncias de los indígenas va más allá Ellos hablan de trafiques de plazas de maestros que llegan a los parajes los martes Ese día se emborrachan Al día siguiente se presentan a trabajar Lo hacen también el miércoles Pero el jueves vuelven a viajar porque el viernes pagan Los padres de familia costean esos viajes Y todavía más: “cuando una alumna se va a casar los maestros bilingües cobran 1,500 pesos de castigo Si son buenas gentes reducen al pena a 800 pesos”
Además, la educación tiene sus bemoles Mardonio Morales afirma que “la intención no es alfabetizarlos son simplemente castellanizarlos, con una serie de implicaciones que se traducen casi siempre en desintegración familiar y transculturación”
El obispo de San Cristóbal, Samuel Ruiz García, da un ejemplo: “recuerdo el caso de un indígena chamula, diez o doce años, vestido con su traje indígena, que mirando a otros compañeros de escuela que estaban haciendo ruido, decía: ¡Estos indios! con una actitud despectiva” Y comenta: “Es el fruto de una educación que inyecta desprecio a su propio ser cultural”
El obispo, presidente de la Comisión Episcopal de Indígenas, es profundo en sus reflexiones:
“Percibo el problema indígena como la encrucijada de toda nuestra sociedad El indígena está en una situación peor que otros sectores sociales, porque está fuera inclusive de la marginación misma”
Samuel Ruiz apunta que sería injusto dejar de reconocer que en el sexenio pasado el gobierno federal y estatal, auxiliados por organismos de la ONU, entre ellos UNICEF, realizaron una tarea muy significativa entre los indígenas de Chiapas Pero al comentar esta labor surge también el juicio crítico que incluye las labores de la iglesia
“Da la impresión —dice— de que este proceso de integración puede compararse a una gran aplanadora: nuestra civilización que va a aplastar a otra cultura; es el precio que tiene que pagar el indígena por un cierto mejoramiento económico”
Cuando se le pregunta si la situación puede calificarse de neocolonialismo, su respuesta es terminante:
“En la misma pregunta viene implícito un juicio que yo comparto: el precio del progreso lo vienen pagando las clases más aplastadas Hay cierta electrificación, hay nuevos caminos, esto es cierto; pero el precio es muy alto La destrucción de sus valores, la muerte de muchos de ellos en esta larga lucha por la supervivencia para que haya en la sociedad de consumo letreros luminosos que funcionan hasta en horas en que nadie compra nada, mientras los indígenas tiene que emigrar para que se realicen estas grandes obras”
Y agrega: “es bueno advertir que en esta lucha a muerte empieza a surgir una cierta organización que hace que algunos beneficios lleguen a ellos no porque el sistema sea gracioso, sino porque ellos lo logran; con su lucha, con su organización los conquistan”
Con pasión, con entusiasmo, el obispo habla de cómo la exigencia de algunas instituciones gubernamentales de que el indígena se organice para recibir los beneficios de sus acciones, se traducen, muchas veces, en organización política, en toma de conciencia de sus derechos y en una activa participación que, en ocasiones, termina en un nuevo aplastamiento, pero en otras, en la conquista de esos derechos y en la salvaguarda de su dignidad
A Samuel Ruiz le sorprende, le maravilla la tenaz resistencia de estos indígenas que luchas desde hace 500 años contra la opresión De cómo cada nuevo golpe se traduce en estímulo Cómo cada conquista, por pequeña que sea, se convierte en esperanza
El sacerdote encuentra que la toma de conciencia y la organización recién adoptada por los indígenas es resultado no sólo de la acción gubernamental sino de un ejercicio pastoral que no se limita “a dar palmaditas en la espalda a quien sufre una injusticia, sino a darle el apoyo espiritual para que luche por el cambio de su situación”
Los entrevistados por Proceso, funcionarios del INI, del Prodesch, de Inarmac, del CIDES, del gobierno del estado, funcionarios eclesiásticos, coinciden en que el problema más grave del momento en las comunidades indígenas es la emigración de indígenas a la selva
LA EMIGRACION A LA SELVA
Al norte de Chiapas, en una amplia extensión entre Palenque y la frontera con Guatemala, está localizada la antigua Selva Lacandona, hasta hace 20 años habitada por los lacandones o caribios, como les dicen los tzeltales
La posesión de la tierra jurídicamente estaba asignada con todo y regalías a nombre de los antiguos porfiristas
La selva lacandona fue el paraíso de los chicleros y buscadores de ruinas mayas que trasladaron toda la riqueza arqueológica de la selva a los museos de Estados Unidos, con el empobrecimiento científico que suponen el robo y el despojo clandestino
Atrás de chicleros y arqueólogos llegaron las compañías extranjeras que iniciaron la explotación intensiva, sistemática de las finas maderas que comenzaron a desfilar como tablas en el aserradero de Chancalá
En los años sesenta, cuenta Francisco Alvarez, el Centro de Investigaciones Ecológicas del Sureste, Miguel Gómez López, un indígena tzeltal, salió de Bachajón, morral al hombro, machete en riestre, atravesó la selva hasta llegar a San Quintín, un campamento chiclero abandonado En semana y media Gómez López caminó 250 kilómetros de selva
En San Quintín tumbó valiosísimas caobas, quemó el monte y sembró la milpa Cuando el maíz empezaba a jilotear emprendió el camino de regreso, recogió a su familia e inició un éxodo masivo
Entonces se reinició la lucha legal por la tierra Los trámites se alargaron En la zona se fundaron más de 200 pequeños ejidos, formando comunidades en las que convivían indígenas de cinco poblados diferentes con sus particulares costumbres y lenguas
Al principio, la tarea de tumbar la selva los unió Luego vinieron las diferencias por la pérdida de identidad, la desorganización social, la lucha por el poder y la desintegración familiar
La causa original y última de la emigración es el hambre, ocasionada por la escasez de tierras
Hoy, el doctor James Nations, egresado de la Universidad de Texas, que convive desde hace más de tres años con los lacandones, de quienes ha aprendido su lengua, como becario de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, afirma que en la selva hay más de 150,000 indígenas tzeltales, tzotziles y choles, principalmente, y sólo 350 lacandones
En 1971 el gobierno de la República dio a los lacandones título de propiedad sobre 614,000 hectáreas Otros grupos indígenas fueron removidos de ahí en su favor Cuando el decreto se expidió había en la selva más de 200 ejidos
Entre los nuevos pobladores de la selva hay también campesinos oaxaqueños, poblanos y veracruzanos a quienes las autoridades agrarias les dieron títulos de los ejidos
La titulación en favor de los lacandones originó nuevos problemas El gobernador Velasco Suárez viajó 80 miércoles a las comunidades dispersas en la selva para convencerlos de que debían agruparse en un sólo centro de población
“La invitación —dice el obispo de San Cristóbal—, fue primero cortés; luego se les amenazó con que iría el ejército, después el ejército llegó”
Así se crearon en las poblaciones que antes se llamaban Palestina y Corozal, dos grandes nuevos centros de población que hoy se llaman por decreto, Frontera Echeverría y Frontera Velasco Suárez
Así, mediante la “persuasión”, se logró conjuntar a más de 800 familias en Palestina Mientras se llevó a cabo la concentración, el gobierno entregó a cada jefe de familia 25 pesos diarios para su alimentación Terminada la concentración, en octubre del año pasado, la ayuda se suspendió
Las autoridades federales estudian una iniciativa de ley que crea en gran parte de la selva, ocupada por los indígenas, un parque nacional, “Marqués de Comillas”, para evitar la tala de la selva
Mientras tanto, los indígenas no pueden tumbar-rozar y quemar para sembrar maíz, frijol o cualquier otro producto Institutos de investigación de las universidades de México y Veracruz estudian la posibilidad de “exportar” a la selva el sistema de chinampas que hizo famosos a los habitantes de Xochimilco, DF
En tanto transcurre el tiempo de experimentación, el hambre forza a los indígenas otra vez a emigrar Cuando Proceso estuvo en Frontera Echeverría, sólo quedaban ahí poco más de 500 familias

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