La reforma, sin embargo, se mueve

La reforma, sin embargo, se mueve
En la primera reunión privada con el gabinete en pleno, presentes también los directores de los principales organismo y empresas descentralizadas, el presidente José López Portillo reiteró, a fines de la semana pasada en Palacio Nacional, su propósito de llevar hasta sus últimas consecuencias la reforma administrativa y explicó que los recientes cambios en la organización del aparato público “no quisiera se convierten en una aventura administrativa”
Se refirió ahí a las acciones emprendidas hasta ese momento y que son: la de reubicar a más de un millón de burócratas en las dependencias federales y la implantación de nuevos horarios escalonados de trabajo a los que se habrán de ajustar éstos, así como la creación de las comisiones internas de administración en cada secretaría, que coordinarán los cambios y determinarán qué departamentos, oficinas o empresas, comisiones e institutos deben desaparecer o fusionarse
En la reunión del gabinete, López Portillo anunció que este tipo de encuentros entre el presidente y sus colaboradores se institucionalizarán y que también se establecerán otros que involucren a los funcionarios que tengan que ver con sectores afines Todo ello —subrayó— para lograr, en definitiva, una reforma que repercuta en una modernización de la administración
Les aclaró que la responsabilidad central será de él, pero que ella dependía de la labor de ellos en cada una de las dependencias del ejecutivo Sobre esto subrayó: “Que no se suponga que cada sector pueda o pretenda concebirse como una unidad integrada pero autónoma”
Dos días previos a la reunión del gabinete, el 26, el secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles; el coordinador de Estudios Administrativos de la Presidencia, Alejandro Carrillo Castro y el líder de los burócratas, Daniel Espinosa Galindo, al salir de un acuerdo con López Portillo, anunciaron y dieron pormenores de las acciones gubernamentales emprendidas para reubicar al personal federal y para implantar nuevos horarios de trabajo
Explicaron, entre otras cosas, que la reubicación del personal —avalada por la FSTE— llegaría, incluso, al traslado de burócratas de una dependencia a otra o de un departamento a otro Lo que se pretende lograr, señalaron, es terminar con la mala imagen del burócrata y en última instancia elevar la productividad del aparato público La reubicación del personal se realizará —señalaron— tomando en cuenta la capacidad y experiencia de cada uno de los burócratas respecto de las áreas en que pueda ser más útil su labor
Dentro de esta acción estatal se previó —dijeron— la situación de los empleados de confianza Para evitar que éstos sean sustituidos a cada cambio de régimen, se ha previsto que la reforma administrativa les asegure su empleo reubicándolos donde sea mejor aprovechada su experiencia
En la misma conferencia de prensa anunciaron también la implantación de nuevos horarios que a partir de ese momento serían escalonados Estos se implantarán en forma paulatina durante los tres meses próximos Carrillo Castro señaló que esta medida gubernamental terminará con la anarquía y descoordinación existentes en las entradas y salidas del personal federal que han repercutido en una deficiente atención al público, gastos extras y duplicidad del personal
Entre otras consideraciones hechas sobre la anarquía de los horarios de trabajo están: embotellamiento de vehículos en horas claves, contaminación ambiental, desintegración familiar y aletargamiento cultural o profesional entre los servidores públicos, un innecesario consumo de combustibles y energía eléctrica y, en general, el fomento de hábitos y disposiciones inconvenientes para el trabajo, como la comida a deshoras
Con los nuevos horarios escalonados, que serán de las 7 a las 9 de la mañana en entradas y de las 17 a las 18 horas en las salidas, se pretenderá terminar con todo ello —apuntaron— Esta medida estará apoyada por la creación de comedores en las dependencias

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