Diálogo imposible entre Madero y Mitterrand

Diálogo imposible entre Madero y Mitterrand
Juan José Hinojosa
Mitterrand: Perdón requerimos traductor
Madero: No es necesario Domino el francés y el inglés Con el idioma aprendí en la alborada de este siglo las inquietudes de dos pueblos; y en el contraste con la realidad política mexicana decidí encabezar una revolución para derribar la dictadura
Mitterrand: De esa revolución escuché referencias insistentes durante mi breve estancia en México; sin embargo no recuerdo menciones a su nombre Vicio universal de los pueblos que en la ingratitud condenan al olvido
Madero: No No me han olvidado Desde la capital hasta el más modesto villorrio la calle principal lleva mi nombre; en la correspondencia oficial es obligada la alusión de mi bandera: Sufragio efectivo; sin embargo, nombre y bandera se excluyen de los discursos No es drama de ingratitud Es latigazo de remordimiento
Mitterrand: Ellos dijeron que “la existencia del PRI coincide con el más largo periodo de paz, inalterable e inalterada, que haya ocurrido en toda la historia de México”; y la paz, en dimensión universal, es rico patrimonio de los pueblos
Madero: Elogios idénticos a la paz escuché durante los diez años que precedieron a mi revolución y coincidieron con el nacimiento del siglo; la paz, inalterada e inalterable, fue el narcótico que usó la dictadura para adormecer la exigencia de la consulta nacional; refinado ropaje o fino disfraz para distraer al espectador; la paz no es ausencia de guerra, es fruto de justicia, consecuencia de honestidad, congruencia entre la ley la acción La paz, fincada en el atropello rutinario a la voluntad popular siempre es precaria Y lleva en su esencia amenaza de estallido En su país, los partidos políticos, solos o coaligados, pierden o ganan La victoria o la derrota la determina el pueblo en la elección Usted es actor y testigo de excepcional calidad Frente a la coalición de la derecha, usted admite su derrota Aunque esté determinada por un dramático margen inferior al 2% Aquí, en los treinta años de paz inalterable e inalterada de la dictadura, en casi medio siglo de inalterada e inalterable paz de mi revolución interrumpida, un solo partido gana
Mitterrand: Lo interrumpo y pido disculpas Su explicación aclara mis dudas sobre una frase cuyo alcance y contenido no entendí Ellos afirmaron que “su partido se esfuerza en ser cada vez más vigoroso, pero no para aplastar las disidencias pues se requiere conservar el pluralismo democrático” Sus explicaciones me dan la certidumbre de que mis dudas no proceden de un defecto en la traducción simultánea sino de una característica esencial del partido De lo que usted afirma se desprende que la disidencia y el pluralismo son adorno, disfraz y ropaje Como ingredientes democráticos carecen de peso específico Y traslado mi inquietud a la súplica de clarificar otra duda Afirmaron que “el PRI no es socialista; es un partido que sigue una vía propia como propio es el camino del desarrollo que han escogido las fuerzas decisivas del pueblo mexicanos” Confieso, en humildad, que me extravié en el laberinto de esa definición
Madero: En realidad los “ismos”, los que pasan y los que permanecen, son ajenos al partido gobierno; ellos son flexibles; como el agua que toma la forma del recipiente que la contiene; fueron ferozmente anticlericales con Calles; socialistas histéricos con Cárdenas; suavemente moderados con Avila Camacho; burgueses alegres con Alemán; austeros republicanos con Ruiz Cortines; frívolos en el ejercicio de poder con López Mateos; manos duras con Díaz Ordaz; tercermundistas con Echeverría Y le puedo asegurar que en el encuentro con usted, destacados en el presidium o perdidos en las lunetas estuvieron hombres de carne y hueso que fueron todo eso; y están decididos a ser mucho más
Mitterrand: Por su edad y por sus frutos llegan al conocimiento y a la identificación Y encuentro explicación a la frase, terriblemente solemne en la forma, cuidadosamente anodina en el contenido que cerró el encuentro: “los militantes del PRI somos a imagen de nuestra propia historia, de nuestra propia condición y ubicación geopolítica, de nuestro momento y del temperamento político nacional”
Madero: Muy interesante, Monsieur Mitterrand
Mitterrand: Muy interesante, Monsieur Madero

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