Banco Obrero, beneficio de líderes

Banco Obrero, beneficio de líderes
Abraham López Lara
Al asumir la presidencia de la República, el licenciado José López Portillo propuso la creación de un Banco Obrero y los líderes de las centrales sindicales se apresuraron a realizar la idea Cincuenta días después, recibían la necesaria concesión gubernamental, y Fidel Velázquez anunció que su poderosa Confederación de Trabajadores de México aportaría un capital inicial de 800 millones de pesos, que luego redujo a 200 Pero cualquiera que sea la suma, el ofrecimiento de la CTM nos confirma cómo el capital es creado por la explotación del trabajo, pues el dinero que al banco aportará esa central obrera procede de las cuotas de sus trabajadores
La clase capitalista forma y acrecienta su capital con la explotación del obrero, al cual paga barato el producto que elabora y lo vende caro más tarde a los propios trabajadores, que son a la vez consumidores En el caso de las centrales obreras, el capital se crea con menos complicaciones y sin los riesgos que afrontan los empresarios: basta recortar el salario de los trabajadores afiliados por medio de las cuotas sindicales y surge un capital capaz de aportar por lo menos 200 millones para la creación de una institución típicamente capitalista
Ignoramos si esa aportación saldrá de las cuotas sindicales ordinarias De ser así, habríamos de concluir que se han cobrado con exceso, pues además de cumplir su fin primordial, cual es el sostenimiento de la central y de los servicios que aporta, ha producido un excedente de 200 millones Y nos ocurre, naturalmente, la pregunta: antes de la creación de Banco Obrero, promovido por el presidente, ¿qué destino tenían esos millones excedentes?
Pero es posible que las cuotas ordinarias sean las estrictas para el sostenimiento de la CTM Entonces, hemos de suponer que se impondrá una nueva carga económica a los afiliados de la central para allegar el capital que se aportará a la creación del banco Lo cual no es nada lisonjero para los que viven del fruto de su trabajo
Estas reflexiones alcanzan a todas las centrales obreras, aunque no posean la misma capacidad económica que la CTM En efecto, el líder de la CROC protestó por la enorme aportación de la CTM y señaló que las demás organizaciones no podrían igualarla, lo cual daría a la central de Fidel Velázquez el control del banco
Propuso, en consecuencia, que las aportaciones de cada central fueran iguales Lo cual carece de buen juicio, pues dada la inferior capacidad pecuniaria de las otras organizaciones, la cuota de aportación se reduciría y esto restaría capital a una institución de tipo capitalista, donde la competición con las demás similares es a muerte, y la supervivencia se logra sólo a base de grandes capitales Es absurdo pretender llevar a los terrenos del capitalismo un principio igualitario de la clase trabajadora, pues en los negocios y las finanzas, es ley sagrada que quien tiene más dinero es el que manda
Porque el Banco Obrero no será una simple caja de ahorros o fondo de auxilios mutuos, sino una institución financiera como las ya existentes, y pues invade los campos del capitalismo ha de ajustarse a sus reglas de juego Para sostenerse habrá de practicar todas las técnicas del oficio, y la primera de ellas es la usura Porque usura es hacer que el dinero engendre dinero, y tal se consigue por los intereses, así sean módicos, que producen los créditos Los líderes se lisonjean de que muchos obreros marginados del crédito, serán ahora sujetos de éste Es decir, podrán pedir prestado, y el dinero que reciban saldrá de sus propias cuotas sindicales, y, además, habrán de pagar intereses sobre lo que reciban Si esto no es una cabal explotación del trabajo, no sabemos que sea Pero es irremediable cuando se adoptan los sistemas inventados por el capitalismo
Por otra parte, el banco dará ocasión a que se ponga en práctica y en mayor escala, el despotismo de los líderes, ya muy propensos a ejercerlo Porque sabido es que los bancos prosperan mientras más depositantes tienen; y ciertamente, la clase capitalista, que ya posee propios y excelentes bancos, no confiará su dinero al de la clase obrera, con la cual vive un eterno conflicto En consecuencia, es de presumir que se obligue a los obreros a colocar sus ahorros en el banco de su clase, y pues la mayor parte de los trabajadores vive al día, no sólo los de cortos salarios, sino los de mayores, por su propensión al derroche, es presumible también que se imponga el ahorro obligatorio
Y esto sería excelente, si el Banco Obrero ofreciera las mismas garantías de seguridad y honestidad en el manejo de los fondos confiados a los bancos del capitalismo Pero ya se anuncia que los líderes destacados serán los que administren y dirijan el Banco y, desgraciadamente, el liderismo oficial tiene una antigua ejecutoria de tiranía y deshonestidad Poco importa que estén asesorados por el Banco de México y por expertos en finanzas, cuando ellos serán los que tengan el mando y el banco les ofrece inapreciable oportunidad de satisfacer su insaciable afán de riquezas

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