Italia: el aborto y el abrazo secular

Italia: el aborto y el abrazo secular
Tomás Gerardo Allaz
El gobierno da una nueva demostración del respeto que tiene a la persona humana una nueva prueba del respeto que la vida humana, aun la por venir, le merece”
¿Quién pronunció palabras tan edificantes? El general de brigada aérea Francisco Herrera Latoja, ministro de Salud de la Junta militar chilena
Nadie ignora que los fascistas y los demócratas “cristianos” tienen el monopolio del respeto de la vida humana, “aun la por venir”
El ejemplo chileno basta en efecto para manifestar el precio que los Pinochet y los Frei conceden a la vida humana por lo menos la de los no nacidos
Otra prueba acaban de dar al mundo los fascistas y demócratas “cristianos” de Italia al rechazar con virulencia el proyecto de ley destinado a derogar las normas del Código Penal que, a iniciativa de Mussolini y “en nombre de la pureza de la raza (sic), castigaban duramente toda interrupción voluntaria del embarazo, a no ser que se tratara de personas bastante adineradas para poder practicar el “turismo aborto” hacia Suiza o recurrir a la dorada clandestinidad de selectas clínicas especializadas en Roma, Milán o Florencia
Nada nuevo, nada sorprendente en esa colusión de fascistas y demócratas “cristianos” en defensa de un dogma mussolinaiano Pero sí entristece la posición adoptada por un grupo de obispos italianos Su mensaje conminatorio a las más altas autoridades de la República durante el debate legislativo cuya responsabilidad incumbe únicamente a diputados y senadores, pareció una muy anacrónica reedición de ciertas actitudes de prelados medievales empeñados en supeditar todo poder terrenal a la real gana de la jerarquía eclesiástica
Por cierto, tales intromisiones pretendidamente en defensa de la vida humana merecerían una mayor credibilidad de no permanecer muy presentes en las memorias ciertos silencios escandalosos del episcopado italiano
En 1935, cuando las tropas de la Península invadieron cobardemente Etiopía, el horrendo derrame de sangre, lejos de provocar protestas de los obispos suscitó su cooperación fervorosa Se necesitarán muchos años más para borrar ese recuerdo atroz; prelados ofreciendo solemnemente al Duce sus anillos episcopales y sus cruces pectorales para la compra de cañones
A los obispos italianos les pareció absolutamente normal que los muchachos de la Península murieran en Guadalajara al servicio de generales rebeldes, durante al agonía del pueblo español
Fue un viernes Santo cuando los soldados del país, cuya capital es también la ciudad del Vicario de Cristo, invadieron Albania en 1939 No se oyó entonces la voz de un sólo prelado italiano en aras de la defensa de la vida humana, de la justicia, del derecho de gentes así pisoteado
En el caso presente, el Parlamento italiano no ha de votar por o contra el aborto, sino por o contra de la clandestinidad mortífera de los abortos que nadie logra evitar La casi totalidad de los oradores que apoyan el proyecto de ley insistieron en que para ellos el aborto seguirá siendo un “mal”, un “último recurso”, la “señal de un fracaso” Pero, con o sin ley represiva, el aborto se realiza en gran escala En un país menos poblado que México se calcula el número anual de abortos clandestinos entre medio millón y dos millones, es decir, cifras no mucho menores de las consideradas más probables aquí por los enterados
Resulta indigno de un estado pretender ignorar un problema de tamaña dimensión y tolerar que la ley sea así modificada sobre todo por los más acaudalados Una ley que no se aplica y no se pude aplicar, sino sólo excepcionalmente contra los más desvalidos e indefensos, es una ley inicua e insostenible Se debe sustituir por otra o si no el principio y la base misma de toda ley se quedarán vulnerables
Todo clandestinaje favorece primordialmente a los individuos menos escrupulosos y menos respetables, mientras que los más humildes y los más concienzudos se sienten aplastado por la amenaza de la represión u por el peso de lo que se les presenta como crimen El espectro de una ley punitiva se hace más ominoso en el caso en el caso de una mujer embarazada Las condiciones psicológicas de su estado la pueden inducir a una decisión que, a salvo de toda amenaza, hubiera excluido Bien lo saben cuantos están al tanto de muchos casos concretos Es un gran santo y doctor de la Iglesia muy vinculado con Italia quien recalcaba: “el miedo provoca peores males que el mal mismo”
El Partido Comunista italiano, con sus 227 diputados, no escondió la profunda repugnancia que le inspira el aborto Insistió en que la nueva ley no debe ser objeto de triunfalismo, sino obra de salubridad física y moral Pero cuando el aborto interviene en gran escala y en condiciones peligrosísimas, incumbe al estado velar por la salud del pueblo Además las ciencias humanas y las encuestas revelan cada día más claramente las consecuencias desastrosas de un embarazo no deseado, no sólo para la madre y para el equilibrio de la familia, sino también, y más que todo para el ser humano mismo cuyo nacimiento habrá sido deplorado
La ley no es paradigma ético La propia Santa Sede en su documento de 1974 sobre el aborto señaló textualmente: “Es verdad que la ley civil no puede querer abarcar todo el campo de la moral o castigar todas las faltas Nadie se lo exige Con frecuencia debe tolerar lo que en definitiva es un mal menor para evitar un mal mayor”
Corresponde a la Iglesia orientar la conciencia de sus fieles Ya no debe ni pude fundar la vigencia de su ética sobre el poder coercitivo del Estado Ya pasó el tiempo del “brazo secular”

Comentarios

Load More