Huelgas contra el terrorismo

Huelgas contra el terrorismo
Después de que un despacho de abogados laboristas fue ametrallado, en la calle Atocha de Madrid, con un saldo de 5 muertos y 4 heridos, entre 4 y 5 millones de trabajadores hicieron huelgas, la semana pasada, en varias ciudades españolas, como señal de duelo por las muertes y repudio al terrorismo
Las fuerzas de seguridad, en conexión con la matanza, arrestaron a unas 24 personas, entre las que había 19 extranjeros Las fuerzas armadas expresaron su decisión de permanecer ajenas a las provocaciones Y las tres universidades madrileñas hicieron público su duelo por María Luz Nájera Julián, muerta por la policía en una manifestación, y cerraron sus aulas
Las Comisiones Obreras del Partido Comunista, del Partido Socialista y de la Unión Sindical de Trabajadores, en un comunicado conjunto, responsabilizaron a la ultraderecha de los asesinatos y de la violencia en general “Las acciones de extrema derecha responden a una conjura para bloquear el proceso de democratización” Al parecer, en el atentado de Atocha están implicados dos argentinos, presuntamente vinculados a la AAA (Alianza Anticomunista Argentina), además de 5 españoles, un inglés, dos australianos, cinco colombianos, otros cinco argentinos y tres de otras nacionalidades
En la Unión General de Trabajadores se realizó un segundo atentado, sin víctimas La oposición democrática apeló al pueblo para que evite servir de pretexto a los grupos terroristas Dirigentes políticos de todas las afiliaciones llamaron a la desmovilización popular Para ellos es claro que se trata de un complot contra la libertad y la democracia
La oposición democrática, mientras el primer ministro Adolfo Suárez sostenía reuniones de urgencia con sus principales ministros, urgió al gobierno a desarticular a los grupos terroristas, a expulsar a los extranjeros profesionales del terrorismo, a investigar los fondos que sostienen a estos grupos, a procesar a los que incitan al desorden y al crimen, y a acelerar las negociaciones con las fuerzas democráticas
El cardenal Vicente Enrique Tarancón emitió un comunicado en el que denuncia a las “armas incontroladas” de querer imponer el “mantenimiento de los restos del antiguo régimen” “Ningún proyecto de sociedad futura puede ser fundado en la sangre” Parte de la prensa acusó a Suárez de perder autoridad
Entre tanto, en Asturias, sobre todo en Oviedo, la policía seguía librando batallas contra los manifestantes Lo mismo en Madrid, donde las manifestaciones interrumpían el tránsito, se volcaban automóviles y se lanzaban bombas Molotov La AAA española (Alianza Apostólica Anticomunista) se adjudicaba varios atentados
El llamado a la huelga general dio frutos y paralizó a España Más de medio millón de trabajadores acataron el paro Pero, a pesar del llamado a no salir a la calle, más de 100,000 personas acudieron al entierro de los abogados laboristas asesinados, controladas por jóvenes militantes comunistas No hubo incidentes en el entierro El cardenal Enrique Tarancón envió a un representante personal
El gobierno prohibió toda manifestación callejera, hasta que pase la crisis, y reafirmó su voluntad de seguir adelante en el camino del cambio democrático Asignó el equivalente a unos 1,200 millones de pesos para la adquisición de equipo policial adecuado y moderno para control de disturbios Adolfo Suárez canceló su viaje a Egipto, Irák y Siria, en vista de las circunstancias, y envió al canciller Marcelino Oreja en su lugar Decretó la revisión de licencias de armas, reforzar las fuerzas del orden y la expulsión de extranjeros vinculados al terrorismo y a la subversión Y reveló que el terrorismo se produjo en vísperas de la tomas de medidas amplias de gracia en favor de los presos políticos Madrid quedó fuertemente patrullada
Unos 65 extranjeros fueron expulsados de España La huelga paralizó fábricas, construcción y transportes, sobre todo en Madrid y las provincias vascas La AAA siguió amenazando La izquierda “ganó cartas de nobleza” por su actitud
Pero se produjo otro atentado Comandos terroristas dieron muerte, con granadas y ametralladoras, a tres policías, e hirieron a otros tres, en Madrid Se inició una gigantesca operación de captura de los terroristas, de los que ya se habla, claramente y sin dudas, como extremistas de derecha, fascistas y neofascistas de nivel profesional, que quieren desestabilizar al país El pueblo, las fuerzas políticas democráticas, el gobierno y la Iglesia condenan el atentado
La respuesta más fuerte vino del gobierno que, después de una sesión de urgencia, anunció la suspensión de dos garantías constitucionales, durante un mes, para facilitar la captura de los terroristas Una, la inviolabilidad de domicilio contra allanamientos arbitrarios Otro, la limitación de 72 horas del periodo de detención, sin que se formulen cargos en contra El ministro de información, Andrés Reguera, dijo que no se declaraba estado de sitio, porque es sólo una minoría la que lleva a cabo el terrorismo Sine embargo, los actos terroristas “hacen necesario otorgar a las autoridades poderes excepcionales, para proteger la paz ciudadana”
En el funeral de los policías asesinados, el viceprimer ministro español, Manuel Gutiérrez Mellado, fue agredido por un oficial de la Marina y por varios civiles, al grito de “Viva Franco” y al insulto de “asesinos” contra los ministros de Suárez Otros militares corearon consignas contra el gobierno y gritaron: “Franco, Franco”
La orden gubernamental de detención de los extremistas produjo el arresto de unos 130 militares de izquierda y algunos de derecha, Hubo explosiones en varias partes de España, y el Grapo —grupo secuestrador del señor Oriol, a quien todavía tiene en su poder— se adjudicaba el asesinato de los policías El primer ministro Suárez volvió a ratificar la decisión de su gobierno de llevar a España a “una democracia absoluta”, en un discurso televisado que la oposición califico como el “discurso más honesto pronunciado en España desde hace 40 años” Analizó Suárez la violencia como un intento de aterrorizar al pueblo, de hacer perder la confianza en el gobierno, de atacar las estructuras del estado, de provocar a las fuerzas armadas y a las fuerzas del orden, y de interrumpir el proceso democrático Afirmó estar decidido al diálogo político y prometió llevar a España a la democracia, si el pueblo lo apoya, pero no por caminos espectaculares Pidió fe y confianza en el gobierno
En los países vascos seguían los atentados dinamiteros, los asesinatos y los enfrentamientos entre la policía y la población Según los llamados a evitar “la trampa de la provocación extremista” Y continuaban los paros laborales La larga semana de violencia concluyó con unos 10 muertos y unos 8 heridos; pero se reafirmó la esperanza —gracias al discurso de Suárez, sobre todo, a las medidas antiterroristas y a la calmada y unida actitud de la oposición— de que el terrorismo no impedirá el proceso democrático Las filas parecían cerrarse alrededor del gobierno, a pesar de la detención de extremistas de izquierda, lo que levantó protestas y amenazó con romper la unidad De hecho, no se saben cifras exactas de las detenciones
El último giro de los acontecimientos fue como era de esperar Aunque no se dan cifras oficiales de las detenciones, se calcula que se ha arrestado a unos 300, mayoritariamente de izquierda Y las fuerzas de izquierda se unieron en una protesta contra el gobierno

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