“Los asesinos”, de David Olguín

MÉXICO D.F. (apro).- Inevitablemente la puesta en escena de Los asesinos, escrita y dirigida por David Olguín, me remite a Octavio Trías, fundador de la compañía Al Borde, de Ciudad Juárez, Chihuahua, formador de destacados actores como Joaquín Cossío, Marco Antonio García, Perla de la Rosa y Antonio Zúñiga, entre muchos otros.
Como creador del Foro Independiente de Experimentación Teatral, director de la Compañía de Teatro de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, de la Compañía Estatal de Teatro, con sus múltiples participaciones en la Muestra Nacional de Teatro y en el Programa Nacional de Teatro Escolar, Trías sentó las bases de un sólido movimiento teatral en Ciudad Juárez.
Por eso el primer acierto de Los asesinos es que se trata de una coproducción entre El Milagro y Al Borde (compañía que por alguna razón que desconozco cambió su nombre al de Carretera 45 Teatro A. C.), ya que las acciones de esta historia tienen como eje justamente a una clica de Ciudad Juárez, “un puñado de mentalidades salvajes”, como lo define David Olguín.
Resulta gratificante ver en escena a histriones como Antonio Zúñiga y Gilberto Barraza, discípulos de Trías que tras la pérdida de su mentor decidieron probar suerte en la Ciudad de México, sin más capital que el amor que su maestro les infundió por el arte teatral, ese capital que años después los ha llevado a consolidarse como gente de teatro en toda la extensión de la palabra.

Con esta amalgama entre El Milagro y Al Borde, David Olguín nos ofrece una historia de violencia sin sentido, una historia de sicarios, de esas que se han vuelto comunes en el cotidiano de muchas regiones del país, y que por su frecuencia van dejando de ser noticia para convertirse en parte de la “normalidad” del ser mexicano.
La historia surge de una fosa común de la que brotan estos asesinos, víctimas de su propia violencia, y de la “guerra” sin sentido que todos los mexicanos padecemos desde que el régimen actual decidió “enfrentar” al narcotráfico y sus diferentes derivaciones, a sabiendas de que no es con balas como se solucionará un conflicto que tiene profundas raíces políticas, sociales y económicas.
Este grupo de espectros, como explica el autor y director de la obra, nos cuentan entre el absurdo y la fugacidad de sus existencias, que ellos, como cualquier ser humano, también viven, sueñan, ríen y se enamoran, pero, al mismo tiempo, matan a sangre fría, “y algunos tienen el despiadado humor carroñero de las mentes oscuras”.
“Esta es una obra sobre la gente obtusa –afirma Olguín–. Esa estrechez, en comunión con la ignorancia, parece un ingrediente importante en el caldo de cultivo de la violencia. Y si bien el chacal fascina, por otra parte es un mal sueño que ahora está cargado de normalidad y acaso esta habituación al crimen sea lo verdaderamente monstruoso en nuestros días.”
Olguín nos ofrece una puesta creativa, que transita entre la crudeza avasalladora de una realidad que supera a la ficción y la risa catártica que, con un humor ácido, nos hace pensar que esas historias de masacre y corrupción son tan sólo producto de la mente calenturienta de un dramaturgo trasnochado.
Mención especial merece el extraordinario trabajo de Laura Almela, una actriz consolidada que así lo demuestra con su creación de La Gringa, una Kate Ma Baker a la mexicana, cuya mayor aspiración es que sus hijos y discípulos aprendan inglés para hacer negocios con los grandes narcos estadunidenses y dejar de recibir migajas.
En el elenco también participan Sandra Rosales, Saidh Torres, Rodolfo Guerrero, Gustavo Linares y Raúl Espinosa Faessel. La escenografía e iluminación están a cargo de Gabriel Pascal, el diseño sonoro de Sergio Espinoza, vestuario de Sergio Ruiz y coreografía de Rafael Rosales. La nueva temporada de Los asesinos se realiza en el teatro El Galeón, con funciones de lunes a miércoles, hasta el 13 de junio.

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