Observadores internacionales desconfían del aparato electoral

WASHINGTON, D.C.- Observadores y analistas que prefirieron no acreditarse oficialmente para la elección presidencial del 1 de julio próximo en México debido al clima de violencia generalizada y corrupción oficial que impera en ese país, advierten que las instituciones electorales no son imparciales y no garantizan las mínimas condiciones de equidad y libertad para evitar un fraude a escala nacional.

De hecho, estos “observadores indocumentados” –como algunos de ellos mismos se identifican– explican que a través de herramientas de observación alternativa, como internet y las redes sociales, se podrían analizar los resultados oficiales que, dicen, son altamente vulnerables y están expuestos a la manipulación cibernética.

Bajo este clima de desconfianza en las instituciones electorales, afirman, las misiones de observación electoral acreditadas –entre ellas una delegación de la Organización de Estados Americanos (OEA), un equipo técnico de la Unión Europea (UE), un grupo de 95 autoridades electorales de 32 países y un conjunto de diplomáticos de Estados Unidos adscritos a varios de los consulados que operan el país– sólo serán relevantes para “validar” y “justificar” un muy probable fraude.

Entre quienes critican el proceso electoral se encuentra Ted Lewis, quien encabezó en 2006 a un grupo de observadores de la ONG estadunidense Global Exchange, con sede en San Francisco, California, y que junto con la ONG mexicana Alianza Cívica documentó más de 2 mil irregularidades en casillas de todo el país.

Seis años después de que su delegación exigió un recuento voto por voto tras el cuestionado triunfo de Felipe Calderón con un margen de apenas 243 mil 934 sufragios (0.58% de diferencia), el panorama político para la observación electoral se ha “deteriorado radicalmente”, dice Lewis en entrevista con Proceso.

Y añade: “En México no existen las condiciones básicas para poder llevar a cabo una observación funcional porque el país está en medio de un conflicto violento sin resolución. Calderón quiso obtener legitimidad, pero movilizar a las tropas como el primer acto de su presidencia fue una estrategia muy agresiva. De entonces a la fecha hay más de 60 mil muertos y un cuarto de millón de personas desplazadas. Vemos condiciones de guerra reales”.

Para Lewis, el estado de emergencia nacional en México es mucho peor que el caso de Siria, cuyo conflicto armado comenzó en marzo de 2011 y ha causado la muerte de 3 mil civiles desde que se integró una misión de monitoreo de la Organización de las Naciones Unidas, según un reporte de The New York Times.

Por ello, subraya Lewis, esta vez su organización decidió no enviar a ningún grupo de observación. “Nuestros observadores tendrían que averiguar, por ejemplo, si existen las condiciones en Tamaulipas, Chihuahua o Michoacán para que la gente pueda expresar sus ideas libremente en los medios y las redes sociales, pero todo indica que no es posible”, dice.

Sin embargo, para otros organismos que observarán oficialmente la elección en México, el país cuenta con instituciones democráticas sólidas y viables que propiciarán una elección transparente.

Es el caso de la delegación de la OEA, que observará el proceso electoral mexicano por primera vez en la historia de este organismo y que enviará a México unos 80 observadores acreditados en su misión, encabezada por César Gaviria presidente de Colombia entre 1990 y 1994.

“El sistema electoral mexicano se ha fortalecido sustantivamente en los últimos años, y en el marco de relación externa también hemos avanzado mucho”, dijo el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, durante una rueda de prensa en Cochabamba, Bolivia, el 30 de mayo, según reportó la agencia de notificas EFE.

“Tenemos gran confianza en el sistema electoral mexicano, tanto para llevar adelante una elección transparente como para cubrirse del riesgo de cualquier intento por afectarla”, recalcó.

La Unión Europea sólo envió a México dos expertos para una observación “técnica” del desarrollo de las campañas y de la jornada electoral. Se trata de Francisco Xabier Meilán Pita y Cristina Dos Ramos Alves, originarios de España y Portugal, respectivamente, quienes no harán pronunciamientos públicos sobre la elección.

Su participación será muy distinta de la polémica intervención de la misión de la UE en 2006, cuando el eurodiputado conservador español José Ignacio Salafranca, que encabezaba la delegación de 76 observadores, fue censurado por sus colegas europeos por haber actuado con una “falsa” neutralidad. Incluso el eurodiputado alemán Tobias Pflüger acusó a Salafranca de haber “promovido la victoria de Calderón”.

María Gotsi, encargada de la oficina para México del Servicio Europeo de Acción Exterior, dice a Proceso que la decisión de no enviar una misión como la de 2006 se debió a cambios de prioridades en Europa y a la disponibilidad de presupuestos, pero no a una situación política.

Elecciones “contaminadas”

Lewis comenta que la ONG Global Exchange consideró la posibilidad de trabajar con organismos mexicanos para integrar una misión de observación preelectoral, pero los riesgos de seguridad y la corrupción oficial, dice, vuelven demasiado problemática la tarea de monitoreo por todo el país.

La misión que Lewis encabezó en 2006 se distinguió por haber exigido el recuento voto por voto poco después de la elección, basando su reclamo en un documento integrado por sus observadores que registraba más de 2 mil anomalías en 26 estados –incluyendo como “focos rojos” a Oaxaca, San Luis Potosí y el Estado de México– y que fue elaborado en conjunto con la ONG mexicana Alianza Cívica.

Lewis, quien tiene más de 15 años de experiencia en la observación de procesos electorales en distintas partes del mundo, incluyendo las últimas tres elecciones presidenciales mexicanas, afirma que el caso de México es excepcionalmente problemático.

De hecho, Lewis dice que lamenta no haber sido más enfático al denunciar la “falta de rigor” del IFE antes de la elección”, así como su “incapacidad por mantener la equidad del proceso” en la elección de 2006.

El director de Vinculación y Cooperación Internacional del IFE –oficina encargada de acreditar a los observadores extranjeros–, Rafael Riva Palacio, dice a Proceso que las condiciones de observación son aceptables. Señala que éstas no han cambiado desde 2006 y añade que “el IFE abrió las puertas para que vinieran a observar. No se pusieron condiciones y cada organización decidió cómo hacerlo”.

Observadores “indocumentados”

Al igual que las misiones oficiales, varios grupos civiles y académicos se preparan para monitorear el proceso electoral, dentro y fuera del país, por medio de foros públicos, internet y las redes sociales.

Uno de ellos es el Centro de Estudios California-México (CMSC, por sus siglas en inglés). Su presidente, Armando Vázquez Ramos, profesor de estudios chicanos y latinos de la Universidad Estatal de California en Long Beach, dice a Proceso que su grupo se rehusó a acreditarse como observador porque considera que el sistema electoral mexicano está sobrepasado por intereses políticos que intentarán manipular el resultado.

Los señalamientos de Vázquez Ramos se fundan en estudios científicos realizados por un grupo de académicos de México y Estados Unidos que después de analizar la elección presidencial en 2006 concluyó que en esos comicios se perpetró un fraude nacional.

El grupo mexicano se hace llamar “Los Anomaleros” y está integrado, entre otros, por Luis Mochán, investigador del Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM; Víctor Romero Rochín, investigador del Instituto de Física de la UNAM, y Jorge Alberto López Gallardo, profesor de física nuclear de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP).

En 2006, por medio de complejos análisis matemáticos, el grupo denunció la manipulación del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) del IFE cuando diseminó información con tendencias que progresivamente fueron cerrando la diferencia de votos entre López Obrador y Calderón, lo que es estadísticamente “imposible”.

“Durante un conteo de votos normal se deben establecer tendencias firmes con 25% de las casillas computadas”, explica López Gallardo en entrevista con Proceso. “Pero los datos seguían variando durante toda la presentación de la información del PREP. Eso sencillamente no es posible. Nosotros hicimos un análisis científico de esa información, no un análisis político”.

Para esta elección, el grupo señala ya varios problemas que ponen en riesgo el resultado de la jornada electoral. Primero, explica López Gallardo, el IFE insiste en utilizar Oracle, el mismo software con el que se programó el sistema informático de 2006, incluyendo el PREP, y cuya venta se vinculó con la empresa de Hildebrando Zavala, cuñado del presidente Calderón.

Además, dice López Gallardo, el IFE ha ordenado la creación de más de 19 mil casillas electorales nuevas, la mayoría en zonas rurales del país –regiones poco monitoreadas por observadores y donde se favorece tradicionalmente al PRI–, a pesar de que la población de esas regiones disminuyó 2%.

“Somos una misión de observación alternativa. Los observadores electorales analizan irregularidades aritméticas, pero no hacen análisis de tendencias o extrapolaciones matemáticas”, dice López Gallardo, autor del libro 2012 ¿Fraude electoral?, publicado este año por la Universidad de Guadalajara. “Estamos seguros de que habrá muchas irregularidades durante la elección, tal y como ocurrió en 2006. Creemos que se hizo una transferencia de votos electrónicamente para favorecer al PAN”.

“Los Anomaleros” han creado el sitio en internet fotoxcasilla.mx, en el cual invitan a la ciudadanía a fotografiar las sábanas con los resultados de cada casilla del país el día de la elección y luego subirlas a esa página.

A lo largo de la jornada electoral, el grupo de científicos analizará cada fotografía para realizar un conteo alternativo al PREP que no dependerá del procesamiento de información que lleve a cabo el IFE a través de sus sistemas de cómputo.

Ante las “evidencias” de que los paquetes electorales se alteraron durante la jornada de 2006, el grupo se propone que “la sociedad civil tenga una herramienta más para vigilar que esas prácticas fraudulentas no vuelvan a realizarse y que en esta elección presidencial de 2012 se respete la voluntad de sus votantes”, según explican en su sitio electrónico (Con información de Marco Appel).

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