A recoger las sobras…

Tras culpar a la mediocre gestión del presidente Calderón por la estrepitosa caída electoral del PAN en la elección intermedia de 2009, Vicente Fox llamó a los panistas a dar su voto útil al priista Enrique Peña Nieto. Esto ha sellado su suerte, ya que Calderón se apresta a operar su expulsión del PAN, igual que hizo con Manuel Espino. Más allá de un deslinde entre mandatarios, está en juego el control de lo que resta del PAN, desfondado en la reciente campaña presidencial.

Tras el desmoronamiento del PAN el domingo 1 de julio, se recrudeció el ajuste de cuentas y la disputa por los mendrugos.

No es una guerra nueva, porque ha permanecido en este sexenio y la han protagonizado las facciones que encabezan Felipe Calderón y Vicente Fox.

Pero consumada la debacle, que pone fin a los gobiernos federales del PAN, Calderón trama la expulsión de Fox –que se da como un hecho por la “traición” que representa su respaldo al priista Enrique Peña Nieto– y se apresta a tomar el control absoluto de su partido.

Esto a pesar de que Calderón, que se convirtió en el jefe máximo del PAN, tuvo los peores números electorales de la historia de ese partido, atizó la confrontación interna y se convirtió en un lastre por su mediocre gestión de gobierno, monotemática, que disparó la violencia y la inseguridad.

Paralelamente está en marcha el plan de Manuel Espino –ya expulsado– de crear un nuevo partido político con los desprendimientos del PAN y los supuestos 900 mil integrantes del movimiento Volver a Empezar (Vae) que se sumaron a Peña.

El nuevo partido es el reconocimiento de que Calderón, aun desde su residencia en otro país –Estados Unidos o España–, pretende mantener el control del PAN y desde ahora impulsa a los que pretende sean coordinadores en las dos cámaras del Congreso: Ernesto Cordero en la de senadores y José González Morfín en la de diputados.

Y ante la eventual salida de Gustavo Madero de la presidencia del PAN, se perfilan desde ahora dos candidatos a sucederlo: el propio González Morfín y Santiago Creel, quien tomó distancia de Fox y se acercó a Calderón desde la campaña interna por la candidatura presidencial para presentarse como “factor de cohesión”.

Las revanchas y la lucha por el control de lo que queda del PAN –y sus prerrogativas– se reactivó en vísperas de la elección con el activismo de Fox a favor de Peña y que recibió respuesta de ese partido y del gobierno, que mantiene abierta una investigación en la PGR por enriquecimiento ilícito contra el expresidente.

Además del embate de Javier Lozano Alarcón –un converso al PAN que en 2000 fue derrotado como candidato priista a diputado federal–, Fox provocó que Calderón respondiera a las críticas que hizo en la entrevista con el diario El País, el domingo 24 –una semana antes de las elecciones–, en especial el “grave déficit en empleo”, su bandera de campaña en 2006.

La tarde del martes 26, Calderón emitió un significativo mensaje en su cuenta de Twitter: “De diciembre de 06 a mayo de 2012 se han creado 1.7 millones de nuevos empleos formales netos, casi el triple que en la administración anterior”.

La propia Secretaría del Trabajo había emitido un comunicado, el mismo domingo de la entrevista con Fox, para decir que de diciembre de 2006 a mayo de este año se crearon 2 millones 39 mil empleos permanentes y eventuales, “más del doble que la registrada en igual lapso de la administración anterior (que fue de 1 millón 018,377)”.

Pero hasta en las mismas cifras oficiales difirieron. Según la STPS, el promedio anual de creación de empleos formales entre 2007 y 2011 fue de 325 mil 545, pero fueron mil 950 conforme a la cifra de Calderón.

Cualquiera que sea la cifra real, sin embargo, los números están muy por debajo de lo que ofreció Calderón en el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012: generar al menos 800 mil empleos formales al año. Fox prometió, en su campaña de 2000, 1 millón 300 mil empleos al año y un crecimiento de 7%.

Así, involuntariamente, Calderón reveló el sello de los dos gobiernos del PAN: la mediocridad y el engaño.

 

Duelo de ineptitudes

 

Justamente hace tres años, tras la elección federal de 2009, Fox atribuyó al mal gobierno de Calderón la que hasta entonces fue la peor derrota del PAN en su historia, en un episodio más de la guerra que mantienen.

“Si se va a gobernar, hay que hacerlo bien y hay que tener éxito y resultados, porque la gente juzga y en las urnas se expresa”, afirmó Fox el 9 de julio, a cuatro días de las elecciones en las que no emitió su voto por hallarse fuera del país.

Pero en su “deslinde” de Calderón, Fox omitió que fue corresponsable de los resultados: formó parte del Comité de Planeación Estratégica de la Campaña –órgano creado por el entonces presidente del PAN, Germán Martínez, el 26 de julio de 2008– cuando se comprometió a guanajuatizar México en 2009.

Fox se ha aferrado siempre a los resultados que el PAN obtuvo en 2006, cuando lo presidía Espino: conquistó 36.69% de los votos (15 millones 284 mil) y logró 206 diputados. El PRD, con 36.11% de los votos (14 millones 756 mil 350) logró 124 diputados, y el PRI logró 22.72% de los votos y 106 diputados.

Comparada con estos resultados, la debacle del PAN en 2009 fue notable: pasó de 207 diputados federales a 143, por lo que Martínez tuvo que dejar el cargo en César Nava, designado también por Calderón, que inició su gestión con la derrota.

En mayo de 2007 cayó Yucatán y le siguió la pérdida de las gubernaturas de San Luis Potosí, Querétaro, Aguascalientes y Tlaxcala.

Las victorias conseguidas en 2010 en Puebla, Sinaloa y Oaxaca fueron mediante alianzas con el PRD y con candidatos expriistas; la de Baja California Sur fue con el experredista Marcos Covarrubias.

Sólo un panista ganó una gubernatura: Guillermo Elías Padrés, quien venció en Sonora, luego de la tragedia de la guardería ABC, donde murieron 49 bebés.

Además de las derrotas, el PAN se ha convertido en un partido con permanentes conflictos internos en todo el país, como lo acreditan los juicios que militantes han promovido ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) en el sexenio de Calderón.

Las cifras son elocuentes: mientras que los priistas promovieron 700 juicios, los del PRD duplicaron la cifra con mil 591, pero los panistas sumaron 40 mil 147.

Como parte de la guerra de facciones, Fox también acusó al actual gobierno de haber sido incapaz de combatir la pobreza, como lo afirmó en la entrevista con El País. “Con Calderón regresamos a la pobreza anterior”, aseveró.

Pero esta afirmación no es sólo de él, sino de la propia Josefina Vázquez Mota. En el último debate de la contienda interna del PAN, en diciembre, culpó a Calderón de haber aumentado la pobreza, en específico a Cordero, quien fue secretario de Desarrollo Social.

Vázquez Mota aseguró que, como titular de Sedesol, en el gobierno de Fox ella abatió la pobreza, pero con Cordero creció la cifra de pobres:

“Cuando dejé la Secretaría de Desarrollo Social, y ahí están las cuentas y las cifras, la pobreza alimentaria, la pobreza extrema, bajó de poco más de 23 millones de mexicanos a 14 millones, aunque esta cifra en gestiones que me precederían (sic) o que estarían después de mí en la Secretaría de Desarrollo Social volverían a subir la pobreza. Yo dejé la pobreza en 14.7 millones de mexicanos y esa pobreza volvería a subir.”

Cordero ya no pudo responder en el debate y, en entrevista, atribuyó el aumento de los pobres a la crisis económica, pero reprochó a Vázquez Mota no haber atendido a los pobres extremos: “Durante la gestión de Josefina a nadie le habían importado los pobres de los pobres”.

Cordero se negó a reconocer que, conforme a las cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la pobreza patrimonial pasó de 45.5 millones en 2006 a 57.7 millones en 2010, y adujo que disminuyó la pobreza extrema.

Abiertamente desafiante, Fox ha criticado reiteradamente la estrategia de Calderón contra los grupos criminales y, en la entrevista con El País –firmada por Luis Prados y Salvador Camarena–, lo acusó incluso de fabricar culpables, como parte de las violaciones a los derechos humanos.

“La administración del presidente Fox ha sido la mejor que ha tenido este país: nunca antes se redujo la pobreza, se aumentó los ingresos y se formó tanta clase media como en esos años; nunca antes se había estado tan cerca de la universalidad de servicios de salud ni construido 750 mil viviendas en un año; nunca antes había sido la Bolsa de Valores la campeona a nivel mundial, con un crecimiento en seis años de 350%.”

Contrastó: “En cuanto al presidente Felipe Calderón, México goza de estabilidad financiera, no hay déficit fiscal, el endeudamiento se ha reducido, el monto de las reservas y divisas es más alto que ningún otro. Sin embargo, en este gobierno hay un grave déficit en empleo y en el tema de la droga y los cárteles. Me parece que nunca se debió haber metido al Ejército en las calles. Hay un sinnúmero de violaciones a los derechos humanos”.

–¿Quiere decir muchas?

–Sí, claro. Ha habido muchas violaciones de los derechos humanos y al debido proceso jurídico, porque se presenta al culpable en televisión antes de llevarlo ante el Ministerio Público o ante el juez. Creo que cuanto antes el Ejército debe regresar a los cuarteles, y cuanto antes se debe legalizar el consumo de drogas en México, y sobre todo en Estados Unidos. Estados Unidos tiene dos opciones: o aplica la ley y detiene la circulación de la droga en su territorio o la legaliza. Es un tema fundamental para México.

Reacio a cumplir con el apoyo que prometió a Vázquez Mota –“si otros se echan a un barranco, yo no” –, el expresidente reiteró su respaldo a Peña Nieto, aunque aclaró: “No es confianza, es pragmatismo”.

–¿Cuál es la razón principal del desgaste de Calderón?

–Son varios. La gente necesita empleos, ingresos. Conmigo no quedó satisfecha y con Calderón tampoco. La violencia… a nadie le gusta ver gente colgada en los puentes.

 

“Fox no es Calderón”

 

Así, consciente de que ni Calderón ni él dejaron satisfechos a los mexicanos con sus gobiernos, Fox expresamente ha tomado distancia de su sucesor, a cuya campaña contribuyó desde su gobierno, por lo que llegó a llamarlo “Mi-pre-si-den-te”.

Desde 2007, Fox vaticinó que el PRI ganaría las elecciones de 2012, en el marco de un activismo para promover su libro La revolución de la esperanza, en coautoría con el estadunidense Rob Allyn, por lo que Calderón mandó callarlo a través del entonces secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña.

“Los políticos tenemos que entender que el que se va se calla”, declaró Ramírez Acuña, a quien Fox le respondió que esa orden era una “vieja práctica priista”.

En 2009, a unos días de la debacle, Fox se confrontó con Calderón a través del diario Excélsior, propiedad de Olegario Vázquez Raña, amigo de Marta Sahagún y patrocinador financiero de la construcción del Centro Fox, en cuyo sexenio este empresario creció vertiginosamente.

Fox aprovechó la comparación que de ambos hizo el columnista Jorge Fernández Menéndez, a propósito de la reacción que aquél tuvo ante la derrota en las elecciones intermedias de 2003, para formular un deslinde que enfureció al grupo gobernante.

“En aquel momento, el presidente Fox cayó en un estado de abatimiento porque había sido convencido, con encuestas mal realizadas en Los Pinos, de que podría ratificar la mayoría en el Congreso y tardó varios meses en replantearse una estrategia que jamás dio frutos”, escribió Fernández el martes 7, en su columna “Razones”.

Autor de Calderón, presidente electo, un libro de entrevistas con el panista antes y después de la campaña de 2006, Fernández escribió enseguida: “Felipe Calderón no es Vicente Fox y no creo que vaya a caer en el abatimiento.”

La respuesta de Fox se produjo a través de una carta dirigida al columnista, que contenía anexos estadísticos de desarrollo económico y social para sustentar la supuesta eficacia del gobierno que encabezó, lo que concitó la furia de Calderón, quien envió al secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, a negociar una tregua.

“El presidente Vicente Fox durante su mandato trabajó permanentemente cerca de la ciudadanía. Hoy la gente reclama esa cercanía a las autoridades”, escribió Fox en tercera persona del singular. “El presidente Vicente Fox actuó con sensatez, como un verdadero demócrata, con respeto a los poderes y con tolerancia antes los desacuerdos. Mantuvo al país en paz y con desarrollo económico.”

Después de enumerar “logros” de su sexenio, Fox deslizó en la carta a Fernández: “Desgraciadamente, los acuciosos periodistas y comentaristas que hoy no pierden pisada, y son tan severos críticos de las figuras presidenciales, durante los sexenios anteriores pareciera que estaban volteando para otro lado, pues en su momento, simple y cobardemente, callaron.”

Y rubrica: “Estimado Jorge, en tu columna comparas al presidente Felipe Calderón con el presidente Fox. Efectivamente, Fox no es Calderón”.

La carta de Fox, publicada el 8 de julio, concitó la ira de Calderón, quien envió a Gómez Mont a hablar con él, pero Fox insistió en atribuir a éste, en entrevista con los corresponsales de Excélsior y Reforma en Guanajuato, la responsabilidad en la debacle electoral del PAN: “Si se va a gobernar, hay que hacerlo bien y hay que tener éxito y resultados, porque la gente juzga y en las urnas se expresa”.

El día 10, Excélsior presentó una breve entrevista con Fox, quien ratificó el “deslinde” de su gobierno con el de Calderón, como lo hizo en la carta que le envió a Fernández, quien efectivamente interpretó que ésta no era “un deslinde con el columnista, sino con su sucesor, con Felipe Calderón”.

–¿Qué lo motivó a mandarla? –le preguntó el corresponsal Andrés Guardiola a Fox.

–El mismo artículo de Jorge, el mismo artículo de él y la manera como expuso las cosas. A mí me parece que sí hay que deslindar claramente una administración de la otra, y simple y sencillamente fue una aclaración dirigida a él.

Fox trató de matizar: “Desde luego que no es un ataque al presidente ni nada. Él es mi amigo y nos conocemos y trabajamos en el mismo propósito. Así que borrón y cuenta nueva”.

Pero no sólo no hubo “borrón y cuenta nueva”, sino que se acumularon agravios de ellos y las facciones que encabezan. Tras la nueva debacle en la elección de este 1 de julio, se reanudó la guerra.

A la inminente expulsión de Fox –como fue la de Espino– se suma la posibilidad de que la PGR proceda en su contra por “enriquecimiento ilícito”, como quedó de manifiesto en enero de este año, con la inspección que hicieron peritos a sus propiedades en Guanajuato…

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Reportero de Proceso desde 1994, Premio Nacional de Periodismo en periodismo de investigación y autor de tres libros.

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