Mano negra impune e inútil

Violó la ley hace dos años y lo vuelve a hacer ahora… Felipe Calderón incide en las campañas con toda clase de maniobras: aparatosas detenciones –que luego se desbaratan por falta de méritos– en su lucha contra el narco, promoción de sus obras de gobierno en tiempos electorales, refuerzo de la campaña de la candidata panista con familiares o exintegrantes de su gabinete y hasta intromisión descarada en los foros públicos con el propósito de descalificar al candidato de la izquierda. Al mandatario no le preocupa lo que le pueda pasar por romper las reglas. Se sabe impune… y le alzó la mano a Peña Nieto.

Cobijado por una ley electoral laxa que prohíbe la promoción gubernamental durante las campañas pero deja inmune al presidente de la República en caso de que incurra en ella, Felipe Calderón reincidió en promover a su partido y a su candidata, difundir indicadores de su gestión y, ya sin recato, involucrarse en el debate entre candidatos a sucederlo para descalificar al de izquierda, Andrés Manuel López Obrador.

El mandatario ya se ha inmiscuido indebidamente en procesos electorales, en días previos a los comicios, utilizando su guerra contra el narcotráfico para desacreditar a los opositores. También difunde propaganda gubernamental durante el desarrollo de las campañas.

El 25 de agosto de 2010 el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) resolvió un juicio promovido por el PRI, debido a que el presidente emitió un mensaje en cadena nacional sobre seguridad, además de difundir cifras sobre generación de empleo y simplificación tributaria. Ese año, 12 entidades del país eligieron gobernador, congresos y ayuntamientos, en tanto que otras dos tuvieron elecciones intermedias.

El fallo del TEPJF fue un puro señalamiento. De acuerdo con el criterio unánime de los magistrados, hay una laguna legal: No existe un catálogo de penas aplicables al presidente, por lo que no pudieron sancionarlo.

Los dos gobiernos panistas surgidos tras la derrota del PRI en 2000 han tenido la misma conducta. En el caso de Vicente Fox, su llamado a seguir en el mismo camino, es decir, el del PAN, llevó a las autoridades electorales a considerar que puso en riesgo la elección de 2006. En 52 giras que tuvo al arranque de ese año, el primer mandatario surgido tras 70 años de hegemonía priista dijo que al “seguir por el mismo camino, México estará mejor que ayer”.

 

Propaganda de guerra

 

Durante el desarrollo de las campañas, Calderón insistió en llamar a los candidatos a continuar su estrategia anticrimen y, a escasas horas de la elección, llamó a “no tirar por la borda” lo que según él logró con su gobierno.

A lo largo de su gestión los alardes de Calderón en materia de seguridad fueron acompañados por pesquisas judiciales que se convirtieron en pifias, pero que en principio afectaron los procesos electorales.

El 26 de mayo de 2009, a un mes de la elección federal intermedia, el gobierno de Calderón llevó adelante un operativo que sería conocido como El Michoacanazo: se detuvo a 35 personas –alcaldes y funcionarios perredistas–, a quienes la Procuraduría General de la República (PGR) les imputó nexos con La Familia Michoacana.

Salvo el caso de Julio César Godoy –medio hermano del entonces gobernador Leonel Godoy y diputado federal desaforado–, quien sigue prófugo, todos los implicados en El Michoacanazo quedaron en libertad: Las acusaciones en su contra no pudieron sostenerse, además de que se documentaron violaciones a sus garantías.

En 2010 en Quintana Roo fue detenido el candidato a gobernador por la coalición PRD-PT-Convergencia, Gregorio Greg Sánchez, por sus presuntos vínculos con el cártel de los Beltrán Leyva y con Los Zetas. Greg Sánchez, empresario y exalcalde de Benito Juárez, quedó en libertad un año y dos meses después, cuando las elecciones en las que tenía posibilidades de triunfo ya habían pasado.

Un caso más ocurrió en 2011. Para entonces Enrique Peña Nieto se perfilaba como virtual candidato a la Presidencia. Estaban por celebrarse comicios en el Estado de México –donde era gobernador– así como en Coahuila, Nayarit e Hidalgo, entidades estratégicas para el equipo peñista.

El 4 de junio de ese año, un mes antes de las elecciones, el Ejército mexicano detuvo al exalcalde de Tijuana y polémico empresario Jorge Hank Rhon, acusado –supuestamente a partir de una denuncia ciudadana– de tener un arsenal en su casa.

El 14 de junio, 10 días después del operativo, Hank Rhon fue liberado por falta de pruebas.

Este año las acusaciones pesaron sobre los exgobernadores de Tamaulipas Eugenio Hernández y Tomás Yarrington, aunque en ambos casos el encausamiento ocurrió en Estados Unidos.

En ese país el detonante fue la acusación por lavado de dinero contra el empresario Francisco Antonio Colorado Cessa, quien se entregó el 15 de junio en Houston para hacer frente a los cargos. Su presunta implicación con Los Zetas terminó salpicando lo mismo al priista exgobernador veracruzano Fidel Herrera que a la panista Josefina Vázquez Mota; ésta usó aviones del ahora indiciado, según confirmó Juan Ignacio Zavala, su vocero, al reportero Osvaldo Robles.

Aún más: el pasado 21 de junio la Secretaría de Marina anunció la detención de Jesús Alfredo Guzmán Salazar, El Alfredillo, a quien se identificó como hijo del capo Joaquín El Chapo Guzmán. El operativo se armó basándose en información de agencias estadunidenses.

La panista Vázquez Mota celebró de inmediato la captura y abundó sobre la efectividad de la estrategia de Calderón. Para su desventura todo fue un error y la PGR debió informar el 22 de junio que el detenido no era El Alfredillo.

Fuera de control y vapuleadas por los conflictos intestinos y la corrupción –en especial a partir de las pesquisas contra militares de alta graduación–, el tropiezo más reciente de las fuerzas del Estado ocurrió cuando tres policías federales fueron asesinados en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México por compañeros suyos.

 

Operación legado

 

La línea se dictó el 13 de mayo de 2011. En el Centro Banamex, reunido con los secretarios de gabinete, funcionarios y mandos medios así como con los delegados federales en las entidades, Calderón inició su maratón de arengas en las que pormenorizaba datos de su gestión.

Ante quienes encontraron empleo bajo su gobierno, una y otra vez insistió en que hay ataques y calumnias y les ordenó –alzando la voz– defender al gobierno de la República.

“Les instruyo también que sean portavoces de una señal, de un mensaje de esperanza y de una información que es fundamental que la conozcan las mexicanas y los mexicanos en todo el país”, esto último en alusión a que su gobierno sea percibido con “justeza”, pues afirmó que la ciudadanía debe “saber y reconocer lo que se hace”.

Esa fue la tónica con los alcaldes panistas en una reunión celebrada el 30 de julio de 2011. Les recordó que durante siete décadas el PAN había combatido el clientelismo, la corrupción, la opacidad, la deshonestidad y el dispendio, y que debía refrendarse esa lucha, aludiendo directamente a los cacicazgos locales.

Ya en el proceso electoral la candidata panista quedó abandonada. Sólo el 5 de febrero Calderón anunció que la había felicitado y acudió a la sede de su partido para avalar su triunfo en la contienda interna. Y a finales de ese mes mostró una encuesta ante consejeros de Banamex en la que se ubicaba a Vázquez Mota a cuatro puntos de Peña Nieto. Pero el respaldo de su grupo político no se percibió ni siquiera con la participación del derrotado exsecretario de Hacienda, Ernesto Cordero.

Plena de tropiezos, la campaña de Vázquez Mota no terminaba de arrancar ni de materializar en su mensaje político el propósito de su eslogan de “diferente”, cuando el 11 de abril la hermana del mandatario, Luisa María Calderón, Cocoa, afirmó que la candidata presidencial no promovía “los logros de su hermano”.

Durante una conferencia en el campus León de la Universidad Iberoamericana, Cocoa Calderón insistió en que la abanderada panista no invocaba los avances en turismo y desarrollo social.

“Porque el presidente Calderón, ahí donde ustedes lo ven, está muy bien calificado (por la ciudadanía)”, explicó.

Vázquez Mota anunció días después un “golpe de timón”.

No fue sino hasta la noche del 30 de abril, en su casa de campaña en la colonia Del Valle del Distrito Federal, cuando Vázquez Mota recibió a la esposa de Calderón, Margarita Zavala, así como a diputados federales panistas. La instrucción que recibió la candidata –y que cumplió al pie de la letra– fue fundar su campaña en “los logros de Calderón”.

Zavala participó activamente en la promoción de Vázquez Mota, a cuyo equipo de trabajo se integraron en mayo su cuñado, Juan Ignacio Zavala, Maximiliano Cortázar y Ernesto Cordero, además de nombrar coordinadora en el Distrito Federal a Mariana Gómez del Campo, sobrina de Zavala y Calderón.

Se sumaron otros colaboradores del mandatario, como el hasta entonces encuestador de Los Pinos, Rafael Giménez Valdez, e Irma Pía González Luna, quien dejó la dirección de Canal 22.

Para el 2 de mayo los secretarios de Hacienda, José Antonio Meade, y del Trabajo, Rosalinda Vélez, anunciaron que en el primer trimestre del año se habían generado 343 mil empleos y aseguraron que durante el gobierno de Calderón se habían creado 1 millón 971 mil 174.

El mensaje tuvo acompañamiento. Ese día Ernesto Cordero se integró a la campaña de Vázquez Mota y convocó a conferencia de prensa para rendir un informe similar a los expuestos en diferentes ocasiones por Calderón, abundar en la estabilidad, el crecimiento y el desarrollo económicos. Tres meses después de que Vázquez Mota obtuviera la candidatura, Cordero hacía ostensible su apoyo.

Desde entonces la mayoría de los secretarios del gabinete participaron en actos de Vázquez Mota, incluido Calderón quien, ya sin recato, recitaba a diario indicadores en materia social, económica y de seguridad, incluso en reuniones con organismos internacionales.

El momento más evidente ocurrió el 6 de junio, durante la realización del debate entre candidatos a la Presidencia convocado por el Instituto Federal Electoral. Esa noche, luego de que López Obrador explicó su propuesta económica, Calderón lo descalificó de inmediato vía Twitter dando sus propias cifras.

Un día después Meade y el propio Calderón abundaron en el asunto en sendos discursos. De manera inusual Calderón concedió por esos días una entrevista en la que justificó su comentario y rechazó violar la ley electoral. Además, con la candidata de su partido en el tercer lugar según las encuestas, Calderón dijo que “cualquiera de los tres punteros” podía ganar.

A partir de aquella reunión con Margarita Zavala, Vázquez Mota incorporó a sus discursos la mención de los programas Oportunidades, 70 y Más y Estancias Infantiles; abundaba en el manejo de la política económica y elogiaba la estrategia de seguridad de Calderón, es decir de todo aquello que el propio mandatario llama su “legado”. La panista llegó al extremo, en su cierre de campaña, de anunciar que de ganar invitaría a Calderón a ser titular de la PGR.

 

Sobregiro millonario

 

Durante el desarrollo de las campañas, el uso de programas sociales y el desvío de recursos para condicionar el voto a favor del PAN fue inocultable. Incluso en actos de la candidata se repartieron algunos artículos –despensas o agua– con logotipos de Oportunidades (Proceso 1857).

Sin embargo uno de los programas que se convirtió en objeto de denuncia fue 70 y Más, creado durante el gobierno de Calderón y consistente en entregar 500 pesos mensuales a adultos mayores. Dicho programa fue una innovación del gobierno del Distrito Federal durante la gestión de López Obrador, muy criticado por el PAN, que lo tachó de clientelar y populista en diferentes denuncias legislativas.

Ahora durante el gobierno de Calderón el programa se llevó a comunidades rurales, pero de manera inesperada el pasado 17 de enero el mandatario anunció la ampliación del programa a zonas urbanas.

A finales de mayo la bancada del PRI en la Cámara de Diputados identificó un sobregiro en la aplicación de recursos de programas sociales en el informe del primer trimestre. En el caso de 70 y Más había gastado para entonces 4 mil 10 millones de pesos para distribuirlos entre 8 millones de ancianos, cundo la cifra autorizada era de 3 mil 475 millones de pesos.

Según el diputado Miguel Pompa las cifras no cuadran: de haber ampliado la base de beneficiarios en 1 millón y medio de personas, con eficacia se debieron gastar 5 mil 400 millones, pero la cifra llegó a 7 mil 588 millones de pesos, lo que significa que 40% del presupuesto destinado para todo el año se ejerció en el primer trimestre.

Además la Secretaría de Desarrollo Social gastó en ese primer trimestre 163 millones de pesos para pago de promotores, cuando lo autorizado no podía superar los 139 millones.

Fiel a su estilo, Calderón no perdió oportunidad para hablar de sus programas en las semanas previas a las elecciones. Aprovechó las redes sociales y ciertos compromisos internacionales para defender su política de seguridad afirmando que fortaleció el estado de derecho. Su agenda continuó, hasta el pasado 29 de junio, cuando abanderó al equipo mexicano que participará en los Juegos Olímpicos de Londres.

Aun así no hay indicios de que los órganos electorales puedan sancionar al mandatario, por las mismas razones que cuando confirmaron que violó la ley electoral en 2010.

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